Demoras y largas filas

Menos colectivos en el AMBA y riesgo de paro por el aumento del gasoil y la falta de subsidios

elDiarioAR

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La circulación de colectivos en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) se redujo en las últimas horas, con recortes de frecuencias que en algunas líneas alcanzan niveles significativos. La medida, impulsada por el fuerte aumento del gasoil y los atrasos en el pago de subsidios, ya genera demoras, largas filas y malestar entre los usuarios, mientras las empresas advierten que el servicio podría agravarse en las próximas horas.

Durante la jornada, en puntos clave como Constitución, se registraron filas de varias cuadras para abordar un mismo colectivo. En un contexto de lluvia, la menor cantidad de unidades en circulación complicó la movilidad de miles de pasajeros, que denunciaron demoras y dificultades para llegar a sus trabajos.

Desde el sector empresario explican que la decisión responde al incremento sostenido del costo del combustible, que en el último mes acumuló subas de entre el 20% y el 25% en medio de la escalada internacional del petróleo por el conflicto en Medio Oriente. En ese escenario, el litro de gasoil, clave para la operación, ya supera los $2.100, muy por encima de los valores reconocidos en la estructura de costos oficial.

A esa presión se suma el retraso en los pagos de subsidios por parte del Estado nacional y de la provincia de Buenos Aires. Según denuncian las compañías, los fondos correspondientes a comienzos de abril no fueron acreditados, lo que compromete seriamente la capacidad de las empresas para afrontar gastos operativos y salarios.

El sistema colapsado

“El sistema de transporte está colapsado”, afirmó Marcelo Pasciuto, titular de la Cámara Empresaria del Transporte Urbano de Buenos Aires (CETUBA) y directivo del grupo DOTA. El empresario advirtió que las firmas arrastran deudas acumuladas desde fines de 2025 y que la situación financiera es crítica. “Es un monto muy importante para pagar los sueldos y no se acreditó ni un peso”, remarcó.

Ante este panorama, las empresas no descartan una paralización del servicio. Pasciuto alertó que la continuidad de la operación depende de factores extraordinarios: financiamiento bancario, provisión de combustible y la eventual colaboración de los trabajadores. “Si no se dan esas condiciones, mañana no habrá colectivos”, advirtió.

El conflicto también expone tensiones en la gestión del sistema de transporte, que desde 2024 se divide entre jurisdicciones nacionales, provinciales y porteñas. Según los empresarios, esa fragmentación derivó en una falta de coordinación que agrava la crisis. “No hay gestión”, cuestionaron desde el sector, que reclama una mesa de diálogo urgente con las autoridades.

Las cámaras empresarias, entre ellas CEAP, CETUBA, y las entidades bonaerenses del transporte, pidieron una actualización de la estructura de costos que contemple el aumento del combustible y el pago de una asignación adicional para sostener el servicio. Actualmente, el Estado cubre gran parte del costo del boleto a través de subsidios, pero las compañías aseguran que los montos quedaron desfasados frente a la suba de insumos.

Mientras tanto, la Secretaría de Transporte monitorea la situación, en un escenario que combina presión económica, reclamos empresariales y el impacto directo sobre millones de usuarios que dependen del sistema para sus desplazamientos diarios.

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