Exclusión y nuevos paradigmas: por qué a Toyota le cuesta cubrir sus 200 vacantes

La automotriz Toyota es la tercera compañía que más factura en el país y la responsable de la mitad de las exportaciones locales de vehículos. Este año planea volver a tocar el techo de producción que alcanzó antes de la pandemia, de 140.000 unidades anuales, y gestiona con su casa matriz inversiones para expandirse.  

La empresa de origen japonés tiene más de 6.500 empleados la Argentina, con un promedio de edad de 25 años. Según dijo en una entrevista con este diario su presidente, Daniel Herrero, cobran en promedio $150.000 mensuales; muy por encima de la mediana de la remuneración bruta del sector formal, que según los últimos datos oficiales era de $65.238 en abril. Durante la pandemia la firma incorporó 500 personas para cubrir los puestos de quienes se contagiaron o fueron aislados y ahora busca sumar 200 más, pero tiene un problema. Según Herrero, se les “hace difícil” encontrar a 200 jóvenes con el secundario completo en la zona de Zárate, donde está la planta. 

La lectura del ejecutivo, que se refirió a este tema en una charla del Rotary Club, es que “en Buenos Aires se perdió el valor de un secundario”. Según Mariano Narodowski, especialista en educación de la Universidad Torcuato Di Tella y académico asociado de Argentinos por la Educación, la explicación de fondo es más compleja. No se trata de la cantidad o calidad de recursos humanos disponibles, sino de su composición y las aspiraciones que tienen esas personas.  

Según un informe de su autoría en el que procesa los últimos datos del Ministerio de Educación, en 2018 había 1.314 estudiantes cursando el sexto año del secundario en Zárate. “Al proyectar esta cifra para la edad de 25 años es evidente que no hay escasez de graduados” señala; menos aún si se suman los partidos cercanos a la fábrica como Campana, Escobar o San Miguel. De hecho, un trabajador de la empresa dijo a elDiarioAR que continuamente se incorporan chicos provenientes de Capital Federal, Entre Ríos y San Pedro.

Por otro lado, Herrero aseguró que algunos postulantes “se les hace difícil hasta leer un diario”. Para dilucidar este punto, el trabajo de Narodowski evalúa los resultados de las pruebas Aprender de Lengua (comprensión lectora) y observa que el 64% de los estudiantes de Zárate están incluso por encima del nivel básico de comprensión lectora.

Si la cantidad de egresados del secundario no es escasa y el nivel de comprensión lectora es satisfactorio , ¿qué es lo que falla en la búsqueda abierta de Toyota? La clave está en mirar cómo está compuesto el universo de estos graduados y cotejarlo con el perfil de los aspirantes a las posiciones iniciales de Toyota. Mientras que la gran mayoría de los egresados del secundario corresponden a sectores medios y altos, con una mayor incidencia de mujeres, los puestos iniciales de Toyota están compuestos predominantemente por “varones humildes o chicos que no quieren o no pueden seguir una carrera universitaria”, según una fuente interna. 

“Los varones del tercil de menores ingresos son, escasamente, un 2% del total de inscriptos en el sexto año del nivel secundario”, concluye el estudio de Narodowski. “La escuela secundaria excluye a los adolescentes varones pobres para quienes el trabajo industrial implicaría una clara mejora de la calidad de vida y probablemente movilidad social ascendente, mientras que los graduados secundarios de los sectores medios y altos de la población no parecen interesados en ingresar como operario a la industria automotriz”, añade.

Para el especialista, opera una suerte de “cultura post-materialista” en los sectores medios urbanos, que se guían por criterios vinculados al bienestar, al uso del tiempo libre y a la realización personal y que encuentran en las ofertas como las de Toyota un salario alto, sí (el salario inicial supera los $91.000), pero con turnos rotativos que implican la imposibilidad de combinar trabajo y estudio.

En efecto, un empleado de la firma aseguró que es prácticamente imposible estudiar en simultáneo. Los turnos son de 6 a 15 y de 16 a 1, a lo que hay que sumarle un promedio de entre 40 minutos y una hora y media de viaje cada día. Una semana se toma el turno de mañana; la siguiente, el de la tarde.  

En los últimos años se empezaron a contratar mujeres para la planta industrial, pero muy pocas en relación con la plantilla total. En el sector todavía consideran que hay puestos en los que no se podrían desempeñar, aunque en muchos otros que sí. “Sobre todo chequeo o armar cableados de interior de puertas, por ejemplo”, apuntan.  

Para Narodowski, “una escuela secundaria más atractiva, inclusiva y de calidad restringiría el actual abandono de la población más pobre y les brindaría mayores oportunidades laborales”.

DTC