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Fraude, quiebras y cárcel: dónde están hoy los criptomillonarios del gran boom del bitcoin

Carlos del Castillo

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El otoño de 2021 estuvo marcado por la segunda ola del coronavirus. En el mundo digital, el gran acontecimiento era el gran boom del bitcoin. El valor de la criptomoneda batió récords históricos durante semanas, arrastrando a una vorágine alcista a prácticamente toda moneda digital que salía al mercado. Tras sobrepasar los 66.000 dólares a finales de octubre, siguió escalando, hasta rozar los US$69.000 en la mañana del 9 de noviembre. La línea ascendente del bitcoin parecía no tener fin.

Las especulaciones sobre qué precio alcanzaría (la más habitual era que superaría los 100.000 dólares antes de terminar el año) o cuándo empezaría a sustituir al dinero tradicional en todos los ámbitos económicos corrían por las redes. Para los creyentes del movimiento cripto, las fuentes de referencia eran el grupo de jóvenes empresarios que habían conseguido hacerse milmillonarios gracias al nuevo negocio y marcaban el camino a seguir.

Dos años después, la situación es diametralmente diferente. Buena parte de esos empresarios que en 2021 se convirtieron en gurús del futuro de la economía gracias a la especulación con criptomonedas tienen hoy procesos judiciales por fraude, sus compañías quebraron o fueron condenados a prisión. Así están hoy los millonarios que Forbes calculó que poseían las mayores fortunas cripto en 2021:

Sam Backman-Fried

Era el prototipo de magnate cripto que enorgullecía a los seguidores del movimiento. Joven (29 años en 2021), con una cabeza privilegiada para las matemáticas, defensor temprano de la tecnología blockchain y del futuro de las criptomonedas, fundador de uno de los primeros conglomerados de empresas dedicadas a explotarlas, conocido por sus grandes donaciones benéficas. Se le llegó a denominar el Robin Hood millenial y se convirtió en modelo a seguir para muchos jóvenes.

Hoy Sam Bankman-Fried es el prototipo de milmillonario cripto de todos los que dudan de la legalidad de este mercado. Acaba de ser declarado culpable de siete delitos, entre los que se encuentran fraude electrónico, fraude bursátil y lavado de dinero. El juez aún no ha emitido la condena, pero esta podría acarrearle hasta 115 años de cárcel. Tiene otro juicio pendiente, programado para el mes de marzo, en el que se le acusa de fraude bancario y de soborno a un gobierno extranjero (Bahamas, donde estaba la sede fiscal de su empresa).

Según Forbes, la fortuna de Backman-Fried llegó a ser de 24.000 millones de dólares. Hoy es de cero, después de que todos sus bienes fueran confiscados tras hacer perder decenas de miles de millones a los clientes de su bolsa cripto, FTX. El jurado popular no ha comprado la tesis de su defensa, que alegó que perdió el control de sus compañías debido a malas prácticas contables. Al contrario, ha apoyado todas las tesis de la Fiscalía, que lo tachó de criminal y recordó que tuvo ocasiones para paliar los problemas antes de la quiebra final de FTX, pero que escogió seguir jugando con el dinero de los inversores.

Los gemelos Winklevoss

Las predicciones de Cameron y Tyler Winklevoss (Nueva York, 1981), como la de que el bitcoin desbancará al oro antes de 2030, nunca eran pasadas por alto entre sus seguidores. El motivo es que no solo habían sabido subirse los primeros a la ola cripto, sino también a una de las anteriores revoluciones tecnológicas, la de las redes sociales. En 2003 los gemelos Winklevoss fueron los creadores de una plataforma llamada Harvard Connection junto a otros compañeros de la prestigiosa universidad. Cuando el proyecto despegaba, un profesor les recomendó ponerse en contacto con otro estudiante. Se llamaba Mark Zuckerberg.

En 2004 Zuckerberg fundó Facebook y los Winklevoss lo acusaron de robarles la idea. Tras una batalla legal de cuatro años, llegaron a un acuerdo extrajudicial que incluía una compensación económica y 65 millones de dólares en acciones de Facebook. Los gemelos reinvirtieron más tarde parte de esa fortuna en criptomonedas y fundaron Gemini, una bolsa de especulación con estos artefactos. En 2021 Forbes les calculaba una fortuna de 4.000 millones de dólares a cada uno.

Hoy tienen unos 1.400 millones. Sin embargo, la mayor amenaza que se cierne sobre su futuro es la denuncia de la Fiscalía de Nueva York contra Gemini por estafa. La fiscal general del Estado acusa a la plataforma comandada por los gemelos de engañar a unos 230.000 inversores y hacerles perder unos 1.000 millones de dólares tras un acuerdo fallido con otra bolsa cripto, Genesis: “Gemini sabía que los préstamos de Genesis estaban insuficientemente garantizados y muy concentrados en una sola entidad, Alameda, de Sam Bankman-Fried (fundador de FTX), pero no reveló esta información a los inversores”.

Barry Silbert

Barry Silbert es el fundador de Digital Currency Group, la matriz de Genesis. Junto a Bankman-Fried y Gary Wang (cofundador de FTX que llegó a acumular casi 6.000 millones de dólares), es el único criptomillonario de los que aparecieron en la lista de personas más ricas del mundo de Forbes en 2021 que lo ha perdido todo. Según la estimación de la revista, las participaciones de Silbert en sus empresas, que llegó a calcular en unos 3.200 millones de dólares, ya no valen nada.

Su caída está muy ligada a la de Bankman-Fried y a la de Wang, ya que las inversiones de Genesis tenían una gran dependencia de FTX. Tanto que la caída de esta supuso la quiebra técnica de la plataforma de Silbert. Aunque Digital Currency Group sobrevive, está asolada por las deudas y depende de las resoluciones de otros procesos de quiebra que están judicializados, como el de Three Arrows Capital, otro de los grandes fondos de inversión en criptomonedas que se fue a pique en 2022.

Los problemas de este ex milmillonario no se reducen apenas a la demanda de la Fiscalía de Nueva York y las deudas de Digital Currency Group. Los gemelos Winklevoss le han denunciado por engañarles en los acuerdos entre Genesis y Gemini. “Nunca has tenido ninguna intención de hacer lo correcto y asumir la responsabilidad por el lío que tú, tus empresas y tus empleados creasteis con tu comportamiento imprudente y fraudulento”, le afeó en julio Tyler Winklevoss. Silbert no ha hecho declaraciones públicas desde el colapso de su imperio cripto.

Champeng Zhao y Brian Armstrong

Los dos criptomillonarios que han logrado capear el temporal, al menos por el momento. Mantienen una parte importante de su fortuna y sus dos plataformas, Binance y Coinbase, han conseguido seguir a flote y quedarse con los restos del mercado de la especulación con monedas digitales. Sin embargo, tanto ellos como sus empresas han sido denunciados por la SEC (el regulador bursátil estadounidense) y su futuro a medio plazo está en entredicho.

Zhao fundó Binance en 2017 tras trabajar varios años programando aplicaciones de inversión para brókeres de Wall Street. Su ascenso fue meteórico y en 2021 había logrado acumular una fortuna de 65.000 millones de dólares. Tras el gran colapso del mercado cripto, Forbes le calcula una fortuna de unos 10.000 millones. Binance se ha colocado como el dominador absoluto del sector, pero la SEC acusa tanto a la plataforma como a Zhao de “poner en grave peligro los activos de los inversores”: “No solo conocían las reglas del juego, sino que eligieron conscientemente eludirlas y arriesgar los fondos de sus clientes”.

Armstrong, por su parte, fundó Coinbase en 2012 y consiguió convertirla en la mayor bolsa cripto de EEUU. En 2021 protagonizó una salida a bolsa en la que llegó a alcanzar una cotización de 100.000 millones de dólares. Hoy vale cinco veces menos y la SEC la ha demandado por operar como una bolsa de valores sin licencia y operar con activos bursátiles de manera ilegal. A Armstrong, que llegó a tener una fortuna de unos 6.600 millones de dólares, se le calculan hoy unos 2.200 millones en su haber.

Jed McCaleb

El que supo salir a tiempo. Es el único de la lista que ha aumentado su fortuna respecto a la que acumulaba en 2021, cuando tenía 2.500 millones de dólares. Hoy Forbes le estima una riqueza de 2.700 millones.

McCaleb fue uno de los primeros programadores expertos en tecnología blockchain y ayudó a poner en marcha varias de las mayores empresas del sector. Fundó la primera gran bolsa de bitcoin, Mt. Gox, que luego vendió. También cofundó Ripple, una firma de tecnología financiera especializada en pagos y transferencias globales que lanzó su propia criptomoneda, XRP, con el fin de facilitar las conversiones.

XRP protagonizó una de las primeros grandes booms del mercado cripto cuando en 2018 multiplicó un 38.000% su precio en pocas horas. La fortuna de McCaleb proviene de haber vendido su porcentaje en Ripple y transformado en dinero real sus XRP antes de que bajaran de precio. Hoy sigue en el negocio con Stellar, un competidor de Ripple en el mercado de las transferencias de dinero.

Chris Larsen

También confundador de Ripple, Larsen llegó a ser la quinta persona más rica del mundo en 2018 cuando la locura por XRP impulsó su fortuna hasta los 59.000 millones de dólares. El puesto, no obstante, le duró apenas un día, lo que tardó XRP en depreciarse.

Larsen tiene 63 años y antes de Ripple ya acumulaba una larga carrera como impulsor de startups en Silicon Valley. Fundó su primera empresa en 1996 centrada en los préstamos hipotecarios a través de Internet e hizo fortuna con diversas compañías de digitalización bancaria. Con Ripple y las criptomonedas llegó su gran momento y, dejando de lado ese día de gloria de 2018, logró consolidarse como una de los grandes magnates del sector con el boom del bitcoin. En 2021 era el quinto milmillonario cripto más rico, con una fortuna de unos 4.300 millones de dólares.

Hoy se le estima la mitad de esa cifra. Como todos los miembros de esta lista excepto McCaleb, también ha tenido problemas con la justicia a raíz de sus actividades con criptomonedas. En 2020 la SEC le denunció tanto a él como a Ripple por vender activos bursátiles no registrados y sin licencia. El regulador retiró más tarde la acusación personal contra Larsen, mientras que la iniciativa contra su empresa está cerca de cerrarse con el pago de una multa que podría ascender a unos 20 millones de dólares, según algunos analistas.