Entrevista

Hugo Yasky: “Si no hay un acuerdo en el que el FMI ponga en discusión uno o dos temas, no hay que hacer el pago y tendremos seis meses para seguir discutiendo”

Hugo Yasky en la sede de la CTA de los Trabajadores.

Desde el asiento de copiloto de un auto, Hugo Yasky se conecta por Zoom con elDiarioAR. El diputado del Frente de Todos y secretario general de la Central de Trabajadores de la Argentina (CTA de los Trabajadores) aborda dos cuestiones calientes: la posibilidad de un impago al Fondo Monetario Internacional (FMI) y el inicio de las paritarias de 2022.

¿Qué ocurre si el Gobierno no le paga al FMI? La relación con el organismo y los impactos en el mercado

¿Qué ocurre si el Gobierno no le paga al FMI? La relación con el organismo y los impactos en el mercado

¿Qué debería hacer el Gobierno ante la negociación con el FMI?

Hasta tanto el FMI no dé señales de flexibilizar las exigencias y siga dentro de una retórica que, por un lado, reconoce el error de cómo se le dio el préstamo a la Argentina, pero, por otro lado, este reconocimiento, en términos prácticos, no implica absolutamente ningún cambio, el Gobierno tiene que seguir en una posición firme. Porque aceptar sin más las condiciones de un programa estándar del FMI, como el staff del organismo pretende, va a hacer volver a tropezar con la misma piedra. Repetir una experiencia que en la Argentina nos llevó al estallido social, que significó un retroceso enorme en términos de pobreza y desigualdad. Los argentinos y la Argentina no nos merecemos diez años de decadencia. Esto para pagar una deuda que terminó en los paraísos fiscales y sin dejar absolutamente nada positivo para la inmensa mayoría de los argentinos. Hay un par que sí se quedó con unas cuantas cosas.

Aceptar sin más las condiciones de un programa estándar del FMI va a hacer volver a tropezar con la misma piedra. Una experiencia que en la Argentina nos llevó al estallido social, que significó un retroceso enorme en términos de pobreza y desigualdad

Hay un programa con el FMI, siempre ha implicado ajuste, pero algunos dicen que es mejor negociar el menor ajuste posible porque no acordar con el Fondo nos pone en riesgo de lo que está pasando ahora, que suba mucho el dólar y eso también impacta en el bolsillo de la gente. ¿Usted cómo lo ve?

Sí, es el escenario de siempre, la turbulencia cambiaria y la presión sobre el dólar. Son ataques especulativos de grupos financieros muy poderosos, de grupos económicos muy poderosos, que prefieren porque les salga gratis un acuerdo con cualquier condición con el Fondo. Ellos saben que el hambre y los padecimientos no van a pasar cerca de los countries donde habitan. Es como si por la espalda nos hubiesen empujando a que vayamos a firmar prácticamente cualquier imposición en condiciones absolutamente desfavorables para la Argentina. Es cierto un escenario como este, en la medida en que se van generando más tensiones y ataques especulativos, en la medida en que los parásitos del sector financiero aprovechan bien todos estos días para hacerse de grandes ganancias. Pero la verdad creo que un mal acuerdo tendría un costo enorme. Hoy la Argentina es un país que exhibe cifras de crecimiento que están por arriba de cualquier otro país de América Latina. Tendríamos simplemente por inercia, si no aplicáramos ningún ajuste, que crecer por lo menos 5 ó 4 puntos seguro, sin mover un dedo. Esto significaría mantener una senda virtuosa de recuperación. Se puede perder de inmediato si nos sometemos a las condiciones de un ajuste y otra vez va a haber ganadores y perdedores. Quienes van a ganar son los que tienen su capital puesto en dólares, los grandes operadores financieros, los grandes grupos económicos que tienen deuda tomada en dólares y que se van a beneficiar con cualquier acuerdo que signifique bajar la temperatura de las tasas que tienen que pagar. Yo entiendo eso y entiendo que por eso estos grupos manejan además grandes medios de comunicación y manejan como titiriteros diestros a muchas voces de la oposición que reclaman airadamente que firmemos, que acordemos, que seamos responsables, que le demos a los argentinos certeza, todo lo que no hicieron cuando tomaron de la manera alocada en lo que hicieron la deuda externa. Pero yo creo que ya conocemos lo que implica firmar el ajuste. Algunos dicen “bueno, firmemos y dentro de tres años o dos otra vez discutamos”. Ya lo hicimos. Ya terminamos en el plan Brady, los waiver, el FMI pidiendo más ajuste, el FMI desestabilizando el país porque entrábamos otra vez en la lista roja de los países insolventes. Todo eso lo conocemos. A mí me asombra la facilidad con la que se olvida el desastre al que nos llevaron. Me asombra la ligereza, la falta de escrúpulos de los gurúes que una y otra vez nos llevaron al fracaso. Y ahora vienen de nuevo, como si te sacaran un guiso viejo, a vendernos como una gran novedad la nueva convertibilidad. Otra vez (Domingo) Cavallo diciendo que hay que privatizar Aerolíneas. (Carlos) Melconian hablando de las joyas de la abuela. La verdad es como estar en el túnel del tiempo, pero en un tren donde los pasajeros, por lo menos los que van en la primera clase, sufren de amnesia colectiva o fingen demencia. Puede ser que finjan demencia porque siguen ganando con eso.

¿Y cómo se puede evitar el ajuste que sobreviene con las devaluaciones en caso no pagarle al FMI?

Lamentablemente estamos en ese punto en el que las opciones que tenemos es lo desastroso o lo menos malo. Es verdad que no firmar con el FMI no va a ser gratis. Es verdad que se van a desatar las siete plagas de Egipto sobre nosotros, pero también es verdad que lo otro es ir a una crisis de la que no vamos a salir indemnes, en la que vamos a postergar durante una década, con suerte, la posibilidad de recuperar este país. Por eso prefiero asumir el riesgo de tensar hasta el último momento. Yo soy de los que piensan que si se puede acordar un plan que sea cumplible, hay que firmar. No tengo ningún prejuicio ideológico, pero para eso, el FMI lo demostró, no se puede hacer un trámite administrativo. Después de toda la retórica que escuchamos a los que hablaban de que este era el nuevo FMI, sensibilizado con sensores sociales, etcétera, más los que hablaban de la autocrítica, el FMI está claro que sigue haciendo exactamente lo mismo que hizo. Siempre maneja la usura internacional beneficiando a los sectores de esa cúpula financiera que maneja el mundo: Wall Street y compañía, incluidos sus socios locales. Entonces, frente a esto, creo que hay que tensar hasta el último minuto. Ahora hay que hacer un pago. Si no hay condiciones para firmar un acuerdo en el que el FMI ponga en discusión uno o dos temas, yo creo que no hay que hacer ese pago. Basta de quemar el dinero de los argentinos. Y tendremos seis meses más para seguir discutiendo. Y en seis meses habrá que lograr una modificación. Y yo creo que el Gobierno en estos seis meses tiene que aplicar políticas duras con los especuladores, que tienen nombre y apellido. No puede ser que nos extorsionen, que nos pongan contra las cuerdas a todos los argentinos, que vayan por una nueva devaluación, que vayan por el aumento de los precios, que empujen al desmadre de una economía que creció, que generó más empleo, que está mostrando algunas cifras que son importantísimas en términos de recuperación y que esta gente, como apuesta simplemente a la economía especulativa que lo favorece, se lo pasan por arriba.

Es verdad que no firmar con el FMI no va a ser gratis. Es verdad que se van a desatar las siete plagas de Egipto sobre nosotros, pero también es verdad que lo otro es ir a una crisis de la que no vamos a salir indemnes

¿China y Rusia pueden ser un lugar adonde ir a pedir rescate ante un desacuerdo con el FMI o no lo ve viable?

Hasta ahora, la experiencia demuestra que no hay mucha viabilidad para tener ilusión de un salvataje de ese tipo. Sí puede haber un apoyo político, sí podemos tener eventualmente la posibilidad de obtener parte de los recursos que hacen falta para las grandes inversiones. Sé que se van a China por un proyecto que tiene que ver con el litio. Nosotros tenemos enormes riquezas. Y nos hacen falta las inversiones para poder explotarlas y agregarles valor, que es la otra cosa, agregarles valor, porque no tenemos que seguir sacando cuero de la Argentina, como estamos sacando, sin ningún valor agregado. No podemos seguir con un esquema extractivo donde sacamos a granel materia prima sin ningún tipo de valor agregado. Creo que en ese terreno la relación sobre todo con China puede ser importante. No creo que China ni Rusia estén en condiciones ni tengan la decisión política de ir más allá.

Los sindicatos de bancarios y comercio están pidiendo reabrir las paritarias de 2021 para conseguir aumentos por encima de la inflación de ese año. En los primeros diez meses de 2021, el índice de salarios subió 44%, por encima de la inflación del 42%, pero habrá que ver cómo cerró el año. ¿Usted cómo lo ve?

No, en realidad bancarios es la primera paritaria del año. Bancarios está discutiendo el 2022. El año pasado, me acuerdo, cerró con el 29% y creo que a final de año habían superado el 53 o 54. Yo creo que 2022 va a ser un año bastante parecido al año anterior en términos de que habrá acuerdos paritarios que estarán por encima de la pauta oficial que figuraba en el presupuesto que no se aprobó (33%). Y después, en la medida en que haya que hacer correcciones o aperturas de paritarias, ese esquema al sector formal le significó, en la mayoría de los casos, empatar o quedar un poco por arriba de la inflación. El problema es el sector informal. Con el ministro de Trabajo estuvimos hablando de que el consejo del salario mínimo, vital y móvil se convocaría en febrero.

¿Cuánto van a pedir de aumento salarial para 2022?

Yo creo que recién ahora están haciendo números los distintos gremios. No hay una cifra definida. Va a estar por encima de la pauta que fijó el ministro (Martín) Guzmán. Pero va a depender de la discusión si es una paritaria corta, si es con cláusula de revisión, si la mayor parte del aumento, como los bancarios el año pasado, se recibe en los primeros tramos. Todas esas variables inciden en el momento de definir la cifra, pero desde ya el objetivo de todos los que van a paritaria es que los salarios se recuperen y le ganen a la inflación. Ese objetivo ha sido vuelto a plantear por el Gobierno, por el Presidente, por el ministro de Economía y hay que cumplirlo. Es la única manera de que la Argentina siga recuperándose económicamente.

AR

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