Oscar Antonena, ministro de Economía de Chubut: “Si no pagamos los salarios es porque el dinero no está”

Oscar Antonena, ministro de Economía de Chubut

El 9 de agosto de 2019, apenas dos meses después de la reelección del gobernador Mariano Arcioni, en medio de una crisis social y manifestaciones masivas por el retraso en el pago de salarios a los estatales, renunció el entonces ministro de Economía de Chubut, Luis Tarrío. Fue Oscar Antonena —licenciado en Bancos y Finanzas con un pasado en el mercado financiero de Estados Unidos y Europa— quien desembarcó en su lugar y recibió del gobernador un mandato: “ordenar”. 

Chubut, la provincia que acostumbró a los estatales a no cobrar

Chubut, la provincia que acostumbró a los estatales a no cobrar

A un año y 5 meses de ese momento, el ministro acaba de reestructurar la deuda de la provincia, que comprometía el 90% de los ingresos por regalías, acuerdo que le garantizará un ahorro de US$169 millones en los primeros tres años. Básicamente, se extendieron los plazos con un alivio inmediato, sin quitas de capital, y una reducción de intereses muy leve, por lo que la situación es todavía crítica en la provincia, donde los más de 40.000 estatales nunca volvieron a cobrar sus salarios en tiempo y forma. De hecho, muchos acumulan un retraso de dos meses y tienen pendiente no sólo el aguinaldo de diciembre pasado, sino también el de junio de 2019. 

“Yo creo que no se comprende la circunstancia de estrés financiero que tiene la provincia”, dijo Antonena en diálogo con elDiarioAR, lejos de dar por concluida la tarea que le fue asignada. Estimó que, si las mejores expectativas se cumplen, se logrará alcanzar el equilibrio en “uno o dos años”, para lo que será necesario también repensar la matriz productiva de la provincia y dar el ríspido debate de la autorización de la minería. 

¿Cuál es la situación actual de la provincia de Chubut?

Desde lo económico financiero, estamos atravesando una situación de un estrés muy importante. Hay una conjunción de factores que han llevado a tener el resultado de un déficit por una diferencia importante entre los ingresos y los egresos. En la provincia tenemos tres grandes fuentes de ingreso que son la coparticipación, las regalías hidrocarburíferas y los ingresos propios y esos tres tipos de ingreso sufrieron a lo largo del 2020 por varios motivos. Uno fundamental, de coyuntura, que es la pandemia y otro, la caída del precio del petróleo, que llegó a niveles inéditos. Todo ha llevado a que a lo largo del ejercicio 2020 estuviéramos en desfasaje en tiempo de pago de sueldos. En este momento, la provincia se está comenzando a recuperar en función de diferentes dimensiones como la reestructuración de la deuda, que fue tomada en 2016 por US$650 millones y con el correr del tiempo se había hecho insostenible. 

¿De cuánto es la deuda actualmente, en total?

El 95% de la deuda es el bono internacional Bocade, US$650 millones, que fue lo que reestructuramos, y hay otros bonos de otro endeudamiento que se realizó después por US$50 millones. El resto de los bonos se han ido cancelando. A partir de una reestructuración consensuada con los bonistas, hemos logrado llevar el vencimiento del Bocade de 2026 a 2030, lo que genera un alivio para los primeros tres años de US$169 millones. Vimos recientemente el juicio iniciado por acreedores a Entre Ríos y que la provincia de Buenos Aires no se puso de acuerdo por onceava vez, lo que muestra lo difícil que es lograr una reestructuración, y nosotros lo hemos hecho. 

¿Cuánto de las regalías estaban comprometidas y cuánto lo están ahora? 

La estructura de pagos de amortización y servicios de deuda está fijada en pagos trimestrales de US$39 millones. Ahora por tres años vamos a tener una reducción de ese pago a entre US$12 y US$15 millones. En términos de afectación del ingreso de las regalías, la deuda estaba casi cooptando el 90% y ahora quedará en el orden del 50%. Eso nos permite tener algún flujo de caja mensual que estará destinado a resolver la coyuntura de obligaciones que tiene la provincia.

El Presupuesto 2022 estima un déficit de $5.300 millones ¿Qué tiene que pasar para que llegue a un equilibrio en las cuentas y cuándo estiman que eso podría pasar? 

La reestructuración era una de las dimensiones que teníamos que considerar para arribar al déficit cero. Respecto de las regalías, hoy tenemos la expectativa positiva de que mejoren de acuerdo al precio del petróleo, también la evolución de la coparticipación y obviamente estamos apostando a la mejora de la recaudación luego del 2020 de pandemia. Por otro lado, tenemos que trabajar en todo lo que es la eficientización del gasto y las variables de ingresos de coparticipación y recursos propios. Hay que trabajar en la planificación del desarrollo productivo integral, es decir, mejorar las cadenas de valor que tiene la provincia, que son distintas en cada comarca. Tenemos los Andes, la meseta, Península Valdés y el Golfo San Jorge, con sus características propias cada una.

¿Para cuándo estiman que podría llegarse al equilibrio?

Estamos orientados a lograr eso en el plazo razonable de uno o dos años. 

Mientras tanto, ¿para seguir haciendo girar la rueda de la provincia se va a apelar a más deuda de corto plazo? 

Exactamente. Todos los subsoberanos no tenemos la posibilidad de emitir como tiene la Nación, por lo tanto utilizamos las herramientas que brinda el crédito público. Entre esas herramientas tenemos un programa de letras de Tesorería que son letras de corto y mediano plazo con las que vamos asistiendo los diferentes desfasajes de ingreso y egreso. Después hay otras herramientas: el Fondo Fiduciario para el Desarrollo Provincial, articulado por Nación, y cualquier otro instrumento que sea adaptable a la realidad que tiene la provincia. 

Estamos orientados a lograr el equilibrio de las cuentas en el plazo razonable de uno o dos años

¿Cuánto se adeuda de salarios y cómo se llegó a esa situación?

Mañana [por el 8 de enero] se está cancelando el mes de octubre para los rangos superiores y noviembre para los rangos inferiores [la provincia dividió a los trabajadores activos y jubilados de la provincia en cuatro categorías, por nivel de ingresos]. A los rangos inferiores les va a quedar pendiente sólo diciembre y el aguinaldo. Donde hay un retraso mayor es con los rangos superiores, que se les está debiendo el mes de noviembre y diciembre, el aguinaldo de diciembre y dos de las tres cuotas del medio aguinaldo de junio. Se llegó por un desfasaje en los ingresos y los egresos a lo largo del tiempo, lo que generó demoras en los pagos desde antes de junio de 2019 y se profundizó luego con la pérdida de ingresos en 2020.

Muchos estatales mencionan que, más que la deuda, lo que los preocupa es no saber fehacientemente ni con anticipación cuándo van a cobrar. ¿Por qué no se puede organizar mejor?

En los últimos tres meses se estuvo dando previsibilidad del pago, se empezó a pagar una masa salarial completa, como lo hacemos mañana [por el viernes 8 de enero]. En diciembre fue lo propio y en noviembre también. Ya no hay pago escalonado durante el mes, sino que se les paga a todos al mismo tiempo, con lo cual hemos tenido una mejora respecto de esa situación. Claramente la organización de los pagos está atada a los ingresos que va recabando la provincia.  

¿Cuándo cree que se podrían regularizar los salarios y saldarse lo adeudado? 

No se puede decir. Estamos atravesando un desfasaje y tenemos una situación financiera compleja. El déficit que tenemos es muy importante y estamos mitigándolo mes a mes, y se tienen que dar las condiciones de ingresos para poder resolverlo. Por lo tanto no es serio decir una fecha. 

¿No se puede pensar ni siquiera en términos de años? ¿Es razonable pensar que durante el transcurso del 2021 se va a regularizar la situación? 

Es la intención. 

¿Hay un horizonte de cuándo se podría pagar el aguinaldo de diciembre?

Tenemos que planificarlo y concretarlo. 

Hay versiones que indican que el dinero para pagar estaba desde antes de Navidad y que no se liberó por un tema político. Puntualmente, porque el gobernador estaba de vacaciones y no quería que el vice —Ricardo Sastre, con quien Arcioni tiene una convivencia tensa— estuviera al frente del anuncio. ¿Es cierto?

No es cierto. Existía un importe para poder cubrir parte de los salarios, pero íbamos a caer nuevamente en un pago escalonado al saldar sólo algunas categorías. La realidad es que se trató de tener toda la masa salarial para poder pagar, pero no es una cuestión política. ¿Cómo se puede pensar que teníamos $5.200 millones si hacía 20 días habíamos pagado la masa salarial anterior? Me parece que no se comprende la circunstancia de estrés financiero que tiene la provincia y se piensa que el dinero está y lo tenemos guardado en una caja. Hoy, a un día de pagar $5.200 millones, tenemos el 95% del dinero. Para pagar se necesita juntar de varias fuentes de financiamiento. 

Dos trabajadoras judiciales presentaron un amparo por lo adeudado y la Justicia les dio la razón e instó al Gobierno a pagarles. ¿Les preocupa que este antecedente genere una cascada de juicios?

La realidad es que no nos preocupa sino que nos ocupa, porque si todos los agentes hicieran un amparos seguramente que no se va poder cumplimentar porque esto es algo que no se termina de comprender: no contamos con el dinero. Si estamos pagando de esta forma es porque existe una dificultad para poder pagar los sueldos. 

Luego de un 2020 sin ajustes ¿existe la posibilidad de que se den aumentos de salarios en este contexto, al menos en línea con la inflación? 

En el presupuesto 2021 no tiene contemplado aumentos dado que todavía no se han generado las paritarias pero es un presupuesto dinámico y en función de los ingresos que tengamos, se abrirá la mesa de debate. 

Chubut tiene una matriz productiva que está pensada 20 años atrás con un barril de petróleo a US$145 que hoy vale US$50

El Ejecutivo impulsó un proyecto de ley para autorizar la minería en la meseta que generó el repudio de gran parte de la población, no pudo ser tratada en el recinto y quedó en suspenso. ¿Es esa una de las vías mediante las que el Gobierno aspira a mejorar los ingresos? 

Al Gobierno le interesa desarrollar la matriz productiva. Chubut tiene una matriz productiva que está pensada 20 años atrás con un barril de petróleo a US$145 que hoy vale US$50 y sobre un bien que es finito, que se agota; las reservas no van más allá de 20 años a futuro. Entonces, tenemos que pensar en una matriz productiva que incluya el desarrollo integrado. No es puntualmente un rubro, es toda la cadena de valor que hace el efecto multiplicador en todos los niveles en desarrollo, en este caso, en la meseta. 

¿Se evalúa hacer un plebiscito, como se hizo en 2003 en Esquel y que en ese entonces arrojó un 82% de rechazo a la actividad minera en la zona?

Eso está en el orden de la jurisdicción de Gobierno y eventualmente se va a comunicar. No tengo información al respecto. 

DT

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