ENTREVISTA

Sebastián Mocorrea, presidente de Argencon: “La economía del conocimiento podría agregar 500.000 puestos de trabajo en los próximos años”

La generación de 500.000 nuevos puestos de trabajo formales y el crecimiento de las exportaciones, que actualmente suman US$6.000 millones anuales. Esas son las metas que Sebastián Mocorrea, presidente de Argencon -la cámara que nuclea a empresas de la economía del conocimiento-, cree que el sector puede alcanzar en pocos años si retoma la curva de crecimiento que registró entre 2003 y 2007.

Mocorrea empezó su carrera en las áreas regulatorias e institucionales del Grupo Clarín, trabajó durante la época de las privatizaciones de los canales de televisión en Telefe y, a fines de la década de 1990, ingresó a IBM, donde vivió el lanzamiento de Internet y estuvo 18 años entre puestos de Latinoamérica, Estados Unidos y Europa. Durante el mandato de Mauricio Macri, fue vicepresidente ejecutivo de YPF y hace un año ocupa la presidencia de la cámara Argencon, con la que está vinculada desde su origen. 

Esquivo a las definiciones relacionadas con el momento de tensión entre el Gobierno y las empresas de telecomunicaciones -desatado luego del decreto presidencial que declaró al servicio como “público esencial” y habilitó la regulación de las tarifas por parte del Estad-, en diálogo con elDiarioAR el ejecutivo prefiere enfocarse en el futuro prometedor de la industria del conocimiento. 

¿Cómo alteró la pandemia el valor de las empresas del sector?

La pandemia aceleró tendencias que ya estaban. En mi caso particular, hace tiempo que había desvinculado mi lugar de trabajo físico de oficinas. Trabajaba en muchos lugares del mundo y me movía, que es lo común en algunas empresas o industrias. Hoy eso es común para los chicos que van al colegio. Aceleró esa tendencia de digitalización de la sociedad, lo que trajo como consecuencia que las empresas dedicadas a la infraestructura digital, o que transaccionan sobre infraestructura digital, tuvieran un boom en su valuación y estuvieran al margen de una crisis que le tocó a sectores como el retail, la energía, el turismo o el transporte. 

¿En la Argentina se pudo aprovechar esa ventana de oportunidad?

La Argentina venía siendo un participante muy activo en la economía del conocimiento, a la que hay que entender en toda su amplitud. La gente piensa que sólo es Globant o Mercado Libre, pero eso es apenas la punta del iceberg. Del 100% de las exportaciones de la economía del conocimiento, el 60% no es tecnología, no es software. Son servicios profesionales: contadores, abogados, gente de recursos humanos que trabajan en la Argentina para clientes de afuera. Tenés, por ejemplo, a los contadores de IBM que, desde Martínez, hacen la contaduría para toda América. O a JP Morgan, con más de mil personas trabajando en sus operaciones financieras. También a BlueStar (Todomoda, Isadora), que diseña en la Argentina para todo el mundo. Por un lado, Argentina capitalizó alguna de las oportunidades que ya tenía sobre la base de que el talento argentino es conocido y muy bueno. Pero, por otro, los problemas macroeconómicos que empezaron en 2018, así como el derecho de exportación que se impuso en 2019, terminaron en un desaguisado que genera incertidumbre en el sector. 

La gente piensa que la economía del conocimiento es sólo Globant o Mercado Libre, pero eso es apenas la punta del iceberg.

¿Cuál fue la evolución de la exportación del sector en los últimos años?

El modelo de exportación de servicios profesionales creció muchísimo entre 2003 y 2010, y después se estabilizó. Ahora hace algunos trimestres que no crecen las exportaciones en la Argentina. Si bien habían alcanzado un buen número -si se compara con el promedio en el mundo-, las exportaciones de servicios han estado estancadas. Por eso también aparece la Ley de Economía del Conocimiento, para tratar de salir de esta meseta. En el período 2010-2018, el sector ha crecido a una tasa mundial de 90%. En Latinoamérica, en el mismo período, creció un 34% y la Argentina, un 18%. Si mirás sólo la región de India, China, Asia, creció 157%. Si crecemos al nivel promedio del mundo, imaginate la cantidad de empleo que se podría generar. 

¿Cuánto podría generarse en exportaciones?

Hoy tenés alrededor de 440.000 personas trabajando en el sector, que es el 7% del mercado formal. Es el tercer sector exportador de la Argentina, por detrás del complejo agropecuario, y representa US$6.000 millones. La Argentina, por cómo va el mundo y la disponibilidad de recursos, podría duplicar la cantidad de mano de obra que tiene. Podríamos llegar a agregar 500.000 puestos de trabajo en los próximos años si retomamos la curva que existió entre 2003 y 2007. Esto también tiene de bueno que es ingreso de divisas y que las inversiones que son requeridas para atraer ese trabajo no son grandes: la base de una buena infraestructura y de talento está. El lado negativo es que se trata de una industria muy competitiva, tenés que defender condiciones e imagen país para atraer esas inversiones. 

¿Está el riesgo de que la industria migre?

La Argentina se ha especializado en talentos medios, en resolver problemas de mayor complejidad, lo que es más defendible frente a la competencia externa. No nos especializamos, como en India en telemarketers que resuelven consultas basicas, sino en dar respuestas un poco mas complejas. 

¿Hay suficiente recursos humanos disponibles para generar esa explosión?

En servicios profesionales -contadores, abogados, recursos humanos-, sí. En el ámbito de la tecnología -programadores, servicios informáticos- es más difícil, porque hay una competencia feroz de recursos. El problema es que cuanto mejor nos vaya, el cuello de botella se va a hacer más amplio y por eso hay mucho foco en la formación en tecnología. Incluso Globant y Mercado Libre sacaron instancias de formación, Microsoft también las tiene. 

¿El tema tiene el lugar que se merece en la agenda del Gobierno?

El foco en la economía del conocimiento es una política de estado. Desde la Ley de Software, cuando era ministro Lavagna -en los albores del gobierno de Duhalde-, se empezó a discutir y siempre hubo un consenso alrededor de que esto es muy importante. Se sancionó la ley, hay instancias de discusión sectorial en los ministerios de Economía y Desarrollo Productivo. El Gobierno sacó el 5% de derecho de exportaciones. En la Argentina queremos hacer un River-Boca hasta de una partida de bochas y es cierto que alguna gente puede querer ver al sector con algún sesgo ideológico, oponiendo las viejas y nuevas formas de trabajo, pero es tan grande el fenómeno, tan masivo -y al final del día es una oportunidad tan grande para la Argentina-, que creo que la gente lo entiende y se da cuenta del potencial. 

¿Qué lectura hace del Decreto 690, que estableció como servicio público esencial en competencia a las telecomunicaciones? 

Argencon es una plataforma para transformar la economía argentina en una economía de conocimiento y, desde ese punto de vista, es necesario tener una infraestructura digital robusta. Estamos hablando de fibra, de telecomunicaciones. En el caso de las telecomunicaciones, yo creo que la Argentina está en medio de una crisis económica y social, atravesando una pandemia, por lo cual es lógico que se apliquen medidas tendientes a lidiar con esa crisis. Hay que ver si de lo que se trata aquí es de que sea una medida paliativa o un enfoque estructural. Nosotros creemos que tiene que propenderse a que haya mayor posibilidad de inversiones en el sector. 

¿Cree que si se confirma la intención del Estado de intervenir en el sector y regular las tarifas como lo hace en otros servicios, como la salud prepaga, ello afectaría las inversiones?

El sistema, cuanto más abierto a los incentivos de inversión privada esté, mejor va a redundar en el despegue de la economía del conocimiento. La presencia del Estado es muy importante, sobre todo en lo que es el desarrollo del talento, la educación. Desde ese punto de vista, el Estado es un aliado natural de la industria domo también lo es para que haya una competencia leal entre las empresas. Pero los incentivos a las inversiones privadas tienen que estar abiertos, para que se pueda disponer de la infraestructura digital más robusta posible. 

Telecom pidió una cautelar que no le fue concedida y hay varios otros procesos iniciados en la Justicia ¿cree que se avecina una temporada fuerte de conflicto por este tema?

La verdad es que no lo sé. Una cosa es la situación de emergencia y, otra, la situación de normalidad. La Argentina tiene muchas anomalías desde el punto de vista macroeconómico, muy negativas para la exportación de servicios del conocimiento. En la medida en que esas anomalías no se corrijan, va a ser más complicado para el país desarrollar todo el potencial que tiene. 

DT