Bienestar

Infusiones de manzanilla: ¿milagro o mito? Esto dice la ciencia

Infusión de manzanilla

Jordi Sabaté

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La manzanilla (Chamaemelum nobile) es una pequeña hierba perenne de la familia de las compuestas con flores similares a las de las margaritas y que crece en prados donde pasta el ganado, en prados secos y en bordes de caminos.

Es conocida desde la antigüedad y de hecho, aunque el clima mediterráneo no le es totalmente propicio, fue muy común en la Antigua Grecia debido a su cultivo con fines ornamentales y sobre todo medicinales.

Gran riqueza en polifenoles

También en la Roma imperial fue muy popular y usada por sus supuestas propiedades medicinales, debidas a su extraordinaria abundancia en compuestos polifenólicos, con propiedades como relajante muscular, eliminadoras de gases intestinales, depresoras del sistema nervioso central, regeneradoras celulares y sobre todo antioxidantes y germinicidas.

Es por ello que la manzanilla, especialmente en forma de infusión, se ha utilizado para numerosos fines, y no solo como bebida, sino también como agua de aplicación tópica.

Entre sus “compuestos virtuosos” destacan:

  • Apigenina: tiene propiedades inductoras de la autofagia celular, es decir de la destrucción de células viejas o defectuosas, lo que podría resultar preventivo frente a distintos tipos de cáncer, especialmente la leucemia.
  • Cumarina: es un compuesto que se ha demostrado supresor del apetito, por lo que tiene propiedades dietéticas. Además, tiene propiedades antimicrobianas y antioxidantes.
  • Farnesol: es un pesticida natural contra los ácaros, además de un desinfectante eficaz contra virus y bacterias, por lo que se lo emplea como desinfectante.
  • Nerolidol: al igual que el farnesol, es un aceite aromático terpénico que emplea en perfumería, pero también se usa como potenciador de la penetración a través de la epidermis de fármacos, lo que explica la eficacia de muchas aplicaciones tópicas de infusión de manzanilla.
  • Quercetina: es el flavonol más abundante en la dieta humana y como tal es un buen antioxidante y antiinflamatorio que además se ha demostrado eficaz para reducir el tejido adiposo cuando se combina con el resveratrol.
  • Luteolina: se desempeña como antioxidante, captor de radicales libres, agente en la prevención de la inflamación, promotor del metabolismo de carbohidratos, y modulador del sistema inmune. Debido a estas características se cree que la luteolina desempeña un papel importante en la prevención del cáncer. 

Ahora bien, al parecer por el momento son pocas las evidencias y estudios concluyentes que apoyen las virtudes de la manzanilla en el campo medicinal, al menos en lo que respecta a los seres humanos.

Así, una revisión de estudios de 2015 no logró establecer evidencias concluyentes sobre sus efectos como relajante e inductora del sueño. Tampoco el Centro Nacional para la Medicina Integrativa de los Estados Unidos le otorga evidencia por el momento a ninguna de sus propiedades, si bien sí reclama más estudios ante varios resultados sugerentes.

Los supuestos beneficios a seguir estudiando son:

  • Como antiinflamatorio: debido a los polifenoles presentes, que son agentes antioxidantes y antiinflamatorios.
  • Como desinfectante: debido al poder antiséptico de los compuestos antes descritos.
  • Como regenerador celular de la piel: por el papel de la apigenina combinado con el nerolidol.
  • Para calmar el apetito: por el papel de la cumarina.
  • Como reductor de hemorroides: merced a sus virtudes antiinflamatorias.
  • Como tratamiento de la inflamación de prepucio y labios vaginales: merced a sus virtudes antiinflamatorias.

Cambios en la flora intestinal

No obstante, las predicadas virtudes de las infusiones de manzanilla no están solo sustentadas en los compuestos fenólicos y terpénicos que posee, sino también en los efectos que provoca en nuestro metabolismo y en concreto en nuestra flora intestinal.

Un estudio de 2005 del Imperial College de Londres analizó la orina de catorce voluntarios que, durante dos semanas, debieron consumir diariamente manzanilla. Los autores analizaron muestras tomadas desde dos semanas antes de iniciar la intervención hasta dos semanas después de haber dejado la infusión.

El resultado fue un incremento de sustancias como la glicina y el hipurato en la orina, lo que demostraba un aumento en la secreción de estas, que presumiblemente se debía a cambios en la flora intestinal, es decir que son metabólicos de esta. Ambos compuestos son conocidos por sus efectos relajantes sobre el sistema nervioso central, así como antiespasmódicos y analgésicos.

Si bien no s pueden sacar conclusiones con 14 individuos estudiados, el estudio observa posibles relaciones con algunas de las tradicionales virtudes de las infusiones de manzanilla. En concreto las siguientes:

  • Como remedio contra el dolor de tripa y el dolor menstrual: al reducir los espasmos y calmar la musculatura.
  • Como agente carminativo: es decir reductor de gases, sobre todo por su efecto relajante.
  • Como sedante suave
  • Como reductor de la acidez estomacal: a este respecto, una revisión científica de 2006 encontró que la manzanilla redujo la producción de ácido gástrico, que puede conducir a sufrir reflujo ácido cuando está presente en cantidades excesivas. Ello podría ser debido a su efecto sedante.

Contraindicaciones

No obstante sus diversas virtudes, las infusiones de manzanilla, sobre todo si se toman con frecuencia, tienen ciertas contraindicaciones.

Tal es el caso de las mujeres embarazadas, a las que puede provocar vómitos e incluso contracciones uterinas y aborto espontáneo.

Tampoco debe usarse para limpiar los ojos, como tradicionalmente se hace. El motivo es que a pesar de sus supuesto poder desinfectante, también puede provocar alergias y por tanto irritaciones que lleven a infecciones y dolor.

Tampoco es recomendado con fármacos antiinflamatorios no esteroideos como el ibuprofeno, la aspirina etc., pues algunos de sus compuestos pueden interactuar con las propiedades anticoagulantes de estos fármacos.

La manzanilla no debe ser utilizada por personas con cánceres de mama, ovario, útero, endometriosis o fibromas uterinos pasados o presentes, pues sustancias como la apigenina son inhibidores de CYP2C9 una enzima responsable del metabolismo de muchos fármacos en el cuerpo.

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