Nace en España un cerdo hormiguero, conocido como el animal Frankenstein
La familia de Bioparc Valencia celebra el nacimiento de uno de los animales más extraños que se pueden ver hoy en día. Se trata de un cerdo hormiguero u oricteropo (Orycteropus afer), un mamífero al que se le conoce como Frankenstein por su anatomía: orejas de conejo, cuerpo y hocico de cerdo, larguísima y pegajosa lengua, enorme cola de canguro y garras de dinosaurio para excavar con la fuerza de tres personas.
La cría de oricteropo nació el pasado miércoles, pesó poco más de kilo y medio y no se despega de su madre, un paso natural para asegurar su supervivencia, según explican desde el parque zoológico, que también vigila que el bebé evoluciona favorablemente.
Por el momento, el pequeño cerdo hormiguero se dedica a mamar en un espacio cerrado al público para favorecer su bienestar, una acción prevista dentro del protocolo de seguimiento del equipo de cuidado animal, detallan los responsables del centro en un comunicado.
Un animal Frankenstein
Frankenstein sirvió para ilustrar las particularidades de este animal. Si la criatura de la novela de Mary Shelley cobró vida utilizando diversas partes de cadáveres, en el caso de este mamífero, en su cuerpo vemos formas de varios animales. Un paralelismo que lo llevó a ser conocido como el animal Frankenstein.
En el caso del cerdo hormiguero, su cuerpo y coloración recuerdan a un cerdo, así como su hocico con dos orificios en la parte final, salvo que es mucho más alargado. Las orejas son enormes, similares a las de los conejos, lo que les facilita la escucha durante sus horas de actividad, puesto que son nocturnos, lo que derivó en una visión limitada y daltónica.
La gruesa cola aparenta la del canguro y las desproporcionadas garras evocan a los dinosaurios. No solo en la forma, sino que son tan fuertes que les permiten destruir los termiteros y cavar con la descomunal potencia de tres personas para alcanzar su alimento y construir sus cuevas.
Su dieta insectívora se nutre gracias a una lengua pegajosa de hasta treinta centímetros de longitud que utiliza para capturar termitas y hormigas. Su estructura dental, por tanto, también es única. Igual que su especie, la única superviviente hasta nuestros días de la orden Tubulidentata.
La cría y la madre no son los únicos cerdos hormigueros que viven en el Bioparc Valencia. También hay un macho bajo sus cuidados. A la espera de que el bebé crezca, estos habitantes pueden moverse por el hábitat subterráneo del recinto, un espacio creado específicamente para ellos y que cuenta con inmensas madrigueras y multitud de túneles.
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