Encuesta

El 70% de los españoles apoya un nuevo impuesto a las grandes fortunas

Puerto Banús, en Marbella, es uno de los lugares donde veranean las personas con grandes fortunas.

Iñigo Aduriz / Carmen Martínez

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Una amplia mayoría de los españoles, siete de cada diez, apoya la creación de un nuevo impuesto a las grandes fortunas como el que Unidas Podemos llevó al Congreso en junio y que fue rechazado por la mayoría de la Cámara, también con el voto en contra del PSOE. Asimismo, más de la mitad de los ciudadanos respalda los nuevos tributos creados por el Gobierno en julio para hacer frente a la inflación y a las consecuencias económicas de la guerra de Ucrania. Estos son algunos de los datos que aporta la encuesta sobre fiscalidad realizada por Simple Lógica para elDiario.es entre los días 1 y 8 de agosto, que se suma al estudio sobre tendencias políticas efectuado por esa misma empresa demoscópica y que este diario publicó el lunes.

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La principal conclusión es que, pese a las proclamas de las derechas, cuya política económica fundamental consiste en bajar impuestos, son más los españoles que apuestan por aumentar los tributos en busca de una mayor equidad social que los que reclaman una reducción fiscal generalizada como la que defienden PP, Vox y Ciudadanos. Este mismo lunes, el coordinador general de los populares, Elías Bendodo, consideraba que “el Gobierno tiene que rebajar los impuestos” en el inicio del nuevo curso político, un discurso idéntico al mantenido por su máximo jefe, Alberto Núñez Feijóo, desde que llegó al cargo en abril, y también al de su predecesor, Pablo Casado.



Según la encuesta de Simple Lógica incluso dentro de las formaciones conservadoras –entre los votantes del PP, pero también de Ciudadanos– ha ganado peso la reivindicación de una mayor progresividad fiscal como la que plantea la izquierda para que, en un contexto de crisis marcado por la tendencia inflacionista y la guerra de Ucrania, paguen más los que más tienen.

El 70,6% de los españoles respalda el citado impuesto a las grandes fortunas que, según el cuestionario de Simple Lógica, formulado a 1.078 personas, afectaría únicamente a los españoles que declaren un patrimonio igual o superior a los diez millones de euros. Si se analiza la encuesta en función del partido al que cada uno de los encuestados dio su voto en las últimas elecciones generales –solo se distingue entre las cinco fuerzas de implantación estatal, PSOE, PP, Unidas Podemos, Vox y Ciudadanos– se evidencia que, aunque por una mínima diferencia, únicamente entre los votantes de la extrema derecha hay más ciudadanos que rechazan ese hipotético tributo que los que lo apoyan. En ese caso, el de los simpatizantes de Vox, el 46,1% de ellos apoya ese nuevo impuesto, mientras lo censura el 46,7%.



La situación se invierte en el caso de los votantes del PP. Pese a las proclamas de sus máximos dirigentes en contra de los impuestos, con la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, a la cabeza de esa estrategia que también ha adoptado el líder nacional del partido, Alberto Núñez Feijóo, son más (el 48,5%) los que sí respaldarían el nuevo tributo que los que lo rechazan (47,5%). Ese margen entre los partidarios y los detractores del impuesto se amplía si se les pregunta a aquellos que en las últimas elecciones votaron a Ciudadanos. El 64,8% de los votantes de la autodenominada formación “liberal” quiere un nuevo tributo para las grandes fortunas, frente al 6,5% que no lo desea y el 28% que afirma no tener un posicionamiento claro.

La medida es ampliamente apoyada por los votantes de los partidos del Gobierno. A favor del nuevo tributo se muestra el 87,5% de los electores socialistas y el 96,5% de los de Unidas Podemos. También apoyan los simpatizantes de esas formaciones de izquierdas los impuestos a los bancos y a las grandes empresas energéticas aprobados por el Ejecutivo justo antes del parón veraniego. En realidad, esas dos medidas reciben un amplio apoyo social. El impuesto a la banca lo avala el 53,7% de los españoles y, el de las grandes energéticas, el 56%.



Entre los votantes socialistas, el 83,8% apoya este último tributo a las compañías de energía, un porcentaje que asciende al 84% en el caso del impuesto a los bancos. Quienes en las últimas elecciones se decantaron, en cambio, por Unidas Podemos, el 90,2% respalda que se grave con un nuevo tributo a las eléctricas, y el 89,8%, el de la banca. Si se pregunta a los votantes de Ciudadanos la situación está más igualada ya que el apoyo y el rechazo a ambas medidas se sitúa, en los dos casos, en torno al 30%, aunque ganan los respaldos al impuesto energético (35,3% frente al 31,7%) y los rechazos al de la banca (37,9% que dicen estar en contra frente al 29,1% que se manifiesta a favor).

Los votantes de las derechas de PP y Vox se muestran, sin embargo, ampliamente en contra de esas dos nuevas iniciativas del Gobierno. En el caso del impuesto a las empresas energéticas lo rechaza el 64,6% de los electores del PP (frente al 27,5% que lo apoya) y el 61,7% de los votantes de Vox (lo respalda el 26,6%). El tributo a la banca lo censura del 64,4% de los votantes populares (frente al 24,1% que lo avala) y el 70,3% del partido de extrema derecha (frente al 17,9% que lo apoya).

El aval de los españoles que votaron a los partidos que están en el Gobierno a esas dos nuevas medidas se sitúa, en cambio, por encima del 80%, rozando el 90% en el caso de los electores de Unidas Podemos, el socio minoritario que presionó durante semanas al mayoritario, el PSOE, para que pusiera en marcha los tributos que fueron anunciados por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante el debate del estado de la nación del pasado mes de julio. El apoyo a los nuevos impuestos también es mayoritario –por encima del 80%– en el caso de los votantes de los partidos nacionalistas e independentistas, los socios necesarios de los partidos del Ejecutivo para poder aprobar ambas iniciativas en el Congreso de los Diputados.

Simple Lógica también divide las respuestas de los encuestados en función de su edad y en las preguntas sobre todos los tributos mencionados, el grupo más proclive a ponerlos en marcha es el que se sitúa entre los 55 y los 66 años.

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