Guerra en Medio Oriente
Israel lanzó su “mayor ataque” sobre Líbano y mató a más de 250 personas tras las peticiones de extender la tregua al país
Israel dejó claro que el acuerdo de alto el fuego de dos semanas pactado por Donald Trump con Teherán no se aplica en Líbano y para demostrarlo aumentó sus ataques contra el país árabe este miércoles, causando al menos 250 muertos y 1.100 heridos, según las autoridades locales. Poco antes, desde las capitales europeas, habían pedido que cesaran las hostilidades también en Líbano, donde la ofensiva israelí que dio comienzo el 2 de marzo provocó la peor crisis humanitaria en más de dos décadas.
La oficina del primer ministro, Benjamin Netanyahu, afirmó de madrugada que “el alto el fuego de dos semanas no incluye Líbano” y, unas horas más tarde, el Ejército israelí lanzó lo que describió como “el mayor ataque coordinado en todo Líbano” desde el inicio de la ofensiva hace más de un mes.
El gubernamental Centro de Operaciones de Emergencia del Líbano denunció que “la aviación enemiga israelí lanzó una oleada de ataques simultáneos sobre varias regiones libanesas, lo que resultó en un saldo inicial de decenas de mártires [muertos] y cientos de heridos”. Posteriormente, cifró en 254 los muertos y más de 1.160 los heridos en todo Líbano, en medio del caos provocado por la oleada de ataques israelíes, que han continuado en la tarde-noche del miércoles.
Ataque simultáneo contra más de 100 objetivos
Según un comunicado del Ejército israelí, el ataque de este miércoles por la tarde fue llevado a cabo “en tan solo 10 minutos y simultáneamente en múltiples zonas, contra más de 100 centros de mando y bases militares de Hezbollah”, el grupo chiita contra el que Israel emprendió esta nueva ofensiva, después de que la milicia empezara a atacar el norte de su territorio en respuesta a los bombardeos israelíes y estadounidenses contra Irán.
El comunicado castrense afirma que el de hoy es “el mayor ataque contra la infraestructura de Hezbollah” desde el inicio de la guerra, con bombardeos “a gran escala contra centros de mando y bases militares” del grupo chiita en la capital, Beirut, el valle de la Beqa (este) y el sur de Líbano.
Por su parte, Hezbollah denunció en un comunicado la “agresión bárbara” perpetrada por Israel y dijo que tiene “el derecho natural” a responder a esa agresión, aunque por el momento no volvió a atacar territorio israelí desde la entrada en vigor del alto el fuego entre EE.UU. e Irán.
Sin embargo, el jefe del Estado Mayor del Ejército israelí, Eyal Zamir, afirmó: “Continuaremos atacando a la organización terrorista Hezbollah y aprovecharemos cada oportunidad operativa. No pondremos en peligro la seguridad de los residentes del norte de Israel. Seguiremos atacando con determinación”. Después de la primera oleada de ataques, poco después de las 14:00 horas, los cazabombarderos israelíes efectuaron nuevos bombardeos contra Beirut y la ciudad meridional de Sidón.
Los dirigentes políticos y militares israelíes alegan que sus operaciones en Líbano buscan detener los ataques de Hezbollah contra su territorio, pero los bombardeos han destruido infraestructuras civiles y causado más de 1.500 muertos, incluido más de un centenar de niños y niñas.
El Ejército reiteró que siguen en vigor las órdenes de evacuación de todo el sur de Líbano, hasta el río Zahrani, por las que unas 600.000 personas han tenido que abandonar sus hogares. En total, las órdenes militares de Israel y el miedo han provocado el desplazamiento forzoso de más de 1,2 millones de personas en todo Líbano.
El presidente Donald Trump declaró al programa PBS News Hour que “todo el mundo sabe” que Líbano no está incluido en el alto el fuego.
A primera hora del miércoles, el presidente francés, Emmanuel Macron, generaba cierta confusión al afirmar que los bombardeos habían cesado en Líbano y que la inclusión del país en el acuerdo de alto el fuego es “indispensable”. Según Macron, “los bombardeos y la ocupación” del sur de Líbano por Israel “no pueden constituir una respuesta duradera” para el frágil Estado, por lo que ha pedido que se reactive el mecanismo que incluye a Estados Unidos y Francia para supervisar el desarme de Hizbulá y el despliegue de las fuerzas armadas libanesas en el sur.
La mediación francesa y estadounidense fue fundamental para poner fin a la guerra que Israel lanzó contra Líbano en 2024, aunque las tropas hebreas permanecieron en cinco puntos del territorio libanés y violaron de forma constante el alto el fuego de noviembre de 2024, hasta el nuevo estallido de las hostilidades este mes de marzo.
El presidente libanés, Josep Aoun, había expresado su esperanza en que el alto el fuego incluyera Líbano a primera hora del miércoles, pero posteriormente ha lamentado la nueva escalada de Israel. “Durante los quince meses que duró el acuerdo de alto el fuego, hemos sido testigos de la magnitud de las violaciones cometidas sin ningún tipo de disuasión. Hoy, los israelíes vuelven a intensificar su agresión, perpetrando una nueva masacre que se suma a su historial de atrocidades, desafiando flagrantemente todos los valores humanos e ignorando todos los esfuerzos por calmar la situación y lograr la estabilidad”, denunció en un comunicado.
Mientras, el primer ministro libanés, Nawaf Salam, dijo que los ataques israelíes contra áreas residenciales densamente pobladas socavan los esfuerzos regionales e internacionales para lograr la paz. La mayoría de los bombardeos se han registrado en zonas residenciales de la capital y de sus suburbios meridionales, conocidos como Dahie, y, en varias de ellas, Israel no ha emitido una alerta previa para que los habitantes pudieran ponerse a salvo.
La organización Médicos Sin Fronteras denunció que “los ataques indiscriminados golpearon zonas densamente pobladas, causando muertos y heridos entre la población civil”. La ONG está prestando asistencia en el Hospital Rafik Hariri de Beirut y en el de Jabal Amel, en la ciudad de Tiro (sur).
“Nuestros equipos están atendiendo a una afluencia masiva de pacientes heridos, entre ellos niños, en el Hospital público Rafik Hariri de Beirut. Los pacientes llegan con heridas de metralla y hemorragias graves. Un paciente llegó al hospital habiendo perdido ambas piernas. La situación es caótica a medida que llegan más personas. Los equipos de MSF se están movilizando y enviando más apoyo a otros hospitales de las zonas afectadas”, ha explicado en un comunicado Christopher Stokes, coordinador de emergencias de MSF en el Líbano.