Guerra en Ucrania

Rusia intensifica su ofensiva contra los ferrocarriles ucranianos

Varias personas caminan entre las vías del tren en la región de Kiev

Vanesa Rodríguez

elDiario.es —

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Rusia ha señalado oficialmente entre sus principales objetivos a la red de ferrocarriles de Ucrania con el objetivo de frenar el suministro de armas occidentales a las tropas ucranianas. Según ha informado el Ministerio de Defensa Ruso, han atacado con este fin seis seis subestaciones eléctricas de la red ferroviaria, una infraestructura clave para la evacuación de civiles y el transporte de ayuda humanitaria en el país.

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“Armas aéreas y marítimas de alta precisión y largo alcance destruyeron seis subestaciones eléctricas de tracción [responsables del suministro de energía a las líneas de trenes] en las áreas de las estaciones de tren de Podbortsy, Leópolis, Volonets, Timkovo y Pyatikhatka, a través de las cuales se abastecía de armas y municiones fabricadas en EEUU y países europeos a las tropas ucranianas en el Donbás”, ha dicho el portavoz de Defensa, Igor Konashénkov, en una sesión informativa recogida por la agencia estatal RIA.

El ministro de Defensa ruso, Serguéi Shoigú, ha añadido en una rueda de prensa telefónica que “cualquier transporte de la OTAN que llegue al país [Ucrania] con armas o material para las tropas ucranianas es considerado como un objetivo legítimo y será destruido”.

El jefe de la Administración Regional Militar de Leópolis, Maksym Kozytskyi, informó anoche en su cuenta de Telegram del ataque a una subestación en Transcarpacia, en el suroeste de Ucrania y fronteriza con Hungría. Kozytskyi señaló que se cree que los misiles fueron lanzados desde la región del mar Caspio. También reportó el ataque a tres subestaciones eléctricas en Leópolis que sufrieron graves daños e informó de que se produjo un retraso en la circulación de trenes.

El 25 de abril, otras cinco estaciones fueron atacadas con misiles aéreos en el centro y oeste de Ucrania en un intervalo de una hora, según informó Oleksander Kamyshin, director general de la compañía de Ferrocarriles de Ucrania.

El comando militar de Ucrania dijo en Facebook que Rusia bombardea la infraestructura ferroviaria para interrumpir el suministro de armas de países extranjeros. “Están tratando de destruir las rutas de suministro de asistencia técnico-militar de los estados aliados. Para hacer esto, enfocan los ataques en los cruces ferroviarios”, recoge The Guardian.

Por el momento se desconoce el número de víctimas en esta serie de bombardeos.

La estrategia de Rusia

El Instituto de Estudios para la Guerra (ISW) explica que los recientes ataques contra objetivos ferroviarios son un intento de mostrar la capacidad de las tropas rusas. “Es posible que el Kremlin haya llevado a cabo esta serie de ataques, un número anormal de ataques con misiles de precisión en un día, para demostrar la capacidad de Rusia para alcanzar objetivos en el oeste de Ucrania e interrumpir el envío de ayuda occidental”, señala en su informe.

Sin embargo, el ISW también cita la información que maneja la organización de investigación de fuentes abiertas Bellingcat, que dice que Rusia ya ha utilizado el 70% de su reserva total de misiles de precisión.

Hasta el momento, la ofensiva rusa había sorprendido a los analistas internacionales por su falta de contundencia hacia la red de ferrocarriles, carreteras y puentes ucranianos.

Dmitri Trenin, hasta hace poco director del grupo de expertos del Centro Carnegie de Moscú, expresa en una entrevista con el New York Times su extrañeza ante la relativa tibieza mostrada hasta ahora por Rusia contra estos objetivos. “Encuentro esto extraño y no puedo explicarlo”, dice Trenin.

El New York Times cita a fuentes gubernamentales de Washington que creen que si Rusia no ha sido más agresiva contra las líneas de suministro de armas occidentales es en parte porque la resistencia ucraniana continúa derribando aviones rusos.

Apuntan también que el Ejército ruso ha desperdiciado gran parte de su arsenal de armas de precisión, de las que tienen un suministro limitado, por lo que tienen que medir bien sus objetivos para que estos ataques sean efectivos.

Otras fuentes citadas por el rotativo, que han hablado bajo condición de anonimato, aseguran que Moscú se muestra cauto porque piensan que todavía pueden tomar el control del país y temen destruir su infraestructura clave, ya que más tarde se verían “atrapados en un enorme trabajo de reconstrucción de las ciudades devastadas por sus propios bombardeos”.

Según un alto cargo de Defensa de EEUU, Putin también puede querer evitar destruir esta red porque “no quiere dañar su propia capacidad para mover equipos y tropas a lo largo del país”.

Estos ataques a estaciones de tren en Ucrania no son los primeros de la guerra. El 8 de abril en Kramatorsk, en el este de Ucrania, dos misiles balísticos impactaron sobre el edificio de la estación de tren, causando la muerte de al menos 59 personas y cientos de heridos.

Sin embargo, red de ferrocarriles ucranianos ha estado funcionando con relativa fluidez en medio de las bombas. Esta red consta de más de 230.000 empleados, la mayoría de los cuales continúan desempeñando su labor, según un reportaje publicado por The Guardian.

Los ferrocarriles ucranianos han sido claves en la evacuación de millones de personas que han viajado hacia el oeste del país para ponerse a salvo en los trenes de evacuación. En su viaje de vuelta, los vagones van cargados con toneladas de ayuda humanitaria.

Oleksandr Kamyshin, responsable de los ferrocarriles ucranianos, dice que desde que estalló la guerra han muerto decenas de empleados y otros tantos han resultado heridos, contando los ataques en el trabajo y en los domicilios de los trabajadores.

“Si han destrozado la vía, la reparamos. Si podemos llegar a algún sitio, vamos. Puede ser peligroso para nuestro personal, pero al mismo tiempo ese tren puede salvar a miles de personas”, explicaba Kamyshin.

El reportaje de The Guardian destacaba que, en plena guerra, un gran número de trenes sigue circulando, aunque llegan con retraso: tienen que parar para cargar y descargar la ayuda humanitaria o esperar en las afueras de las grandes ciudades si suenan alertas de ataques aéreos. Además, han reducido sus velocidades máximas para que, en caso de ataque, los accidentes tengan menos probabilidades de ser mortales.

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