Opinión

Cómo alejarse de las pantallas para leer más libros y ser más feliz

Varias personas leyendo.

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La era digital nos está cambiando de formas que nunca esperaríamos. Si hace 20 años me hubieran dicho que algún día dejaría de leer libros, habría dicho que eso era una locura. Siempre he sido una gran lectora; desde que era pequeña, me escondía en algún lugar con un libro y lo devoraba, a menudo de una sentada. En 2021 me di cuenta de que solo había leído cinco libros ese año, y el año anterior, sólo ocho.

No tuve que preguntarme por qué. Ya sabía que era culpa de mi teléfono. Vemos el cálculo que hace nuestro teléfono de cuántas horas hemos pasado mirándolo cada día y no acabamos de creérnoslo. Horas, me di cuenta, que solía pasar leyendo libros. Así que hice un propósito de Año Nuevo para 2022: más libros, menos teléfono. Me puse una meta de 50 libros. Y casi lo he conseguido.

Así es como lo hice: me fijé en qué momentos del día tenía más o menos libres, que eran cuando me levantaba por la mañana y antes de irme a dormir (soy consciente de que si tienes niños pequeños, esto es un reto más difícil). Estos eran mis momentos de lectura. Me impuse la norma de que no podía levantarme de la cama y empezar el día hasta que no hubiera leído 20 páginas, y no podía irme a dormir por la noche hasta que no hubiera leído otras 20, es decir, 40 páginas en total cada día. Eso sumaría en un año casi 15.000 páginas, que, divididas por unas 300 páginas por libro, serían unos 50 libros. Supuse que, como algunos libros también tienen menos de 300 páginas, al final todas las cifras cuadrarían. Facilísimo, ¿verdad?

Reparar el cerebro distraído

Al principio, tras años de teléfono móvil, leer 40 páginas al día me resultaba increíblemente difícil. Cuando me levantaba por la mañana tenía que luchar contra un deseo ardiente de agarrar un dispositivo -¡dame un teléfono, un iPad, lo que sea! - y empezar a hacer clic y navegar, pero eso ya no estaba permitido. Me sorprendió ver cómo mi cerebro se resistía ahora al rigor de la lectura, me preocupaba. ¿Volvería a recuperar la concentración, la capacidad de sumergirme de verdad en un libro?

La respuesta es sí. Puedes reparar un cerebro distraído. Puedes devolverlo a su estado más receptivo y concentrado, como lo recuerdas de antes de los días de los dispositivos móviles. Y puedes hacerlo leyendo.

Traté a mi cerebro como un músculo que necesita estiramientos. Al principio fui despacio. Para empezar, elegí libros ligeros, es decir, con un lenguaje claro y sencillo (que es el que más me gusta). Me gustan los misterios, los thrillers y los escritores con sentido del humor, así que en los primeros días de 2022 leí algunas novelas de Jim Thompson (Los timadores, La huida), Patricia Highsmith (Las dos caras de enero) y Maria Semple (Dónde estás, Bernadette).  

Fui ganando velocidad en mi lectura a medida que avanzaba en Mi año de descanso y relajación, de Ottessa Moshfegh, y Mi hermana, asesina en serie, de Oyinkan Braithwaite. Libros que me había propuesto leer en los dos últimos años y que por fin los estaba leyendo.

No solo leía más rápido, sino que recuperaba la sensación de estar sumergida en un libro, sin estar pendiente de lo que pasaba en las redes sociales o en las noticias. Estaba recuperando mi relación con la lectura y dejando atrás mi adicción al teléfono. Ahora no solo leía en la cama, sino también en el metro, en los aviones, donde todo el mundo a mi alrededor miraba pantallas (y, sí, puede que también estuvieran leyendo; a veces también leo un libro en el Kindle de mi teléfono).

Empatía y pensamiento crítico

Recuerdo los días en que un vagón de metro de Nueva York era como una sala de una biblioteca, con al menos la mitad de los pasajeros leyendo libros. Ahora, cuando miro a mi alrededor, veo a la gente sobre todo con sus teléfonos.

Y eso me entristece, porque leer es maravilloso. Y aporta cosas maravillosas a nuestra sociedad. La lectura de ficción literaria se ha relacionado con una mayor empatía y con la capacidad de pensamiento crítico. Para mí también es divertido, no hay experiencia más mágica. Me siento como si hubiera viajado en el tiempo al siglo XIX en 2022 porque leí la increíble biografía de la escritora Margaret Fuller escrita por Megan Marshall. Una de las grandes misiones de Fuller fue educar a las mujeres, hacer que leyeran. Porque ella sabía que con la lectura viene la libertad, la liberación, la capacidad de pensar.

He leído 46 libros en 2022, siguiendo mi nueva rutina. En 2023, voy a aumentar el número de páginas diarias a 50, tengo la esperanza de terminar 60 libros. Estoy entusiasmada con la lista que he hecho. Sé que sigo siendo un peso ligero comparado con algunos, pero parece que voy por buen camino. Volviendo a la lectura, me siento yo misma otra vez. ¿He mencionado que también duermo mejor y me siento más feliz? ¿Será porque paso el tiempo leyendo libros en lugar de comentarios cáusticos en Instagram y Twitter? Puede que sí.

* Nancy Jo Sales es redactora en Vanity Fair y autora de Chicas estadounidenses: redes sociales y las vidas secretas de las adolescentes y Nada personal: Mi vida secreta en el infierno de las aplicaciones de citas.

Traducción de Emma Reverter.

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