CHILE PLEBISCITO 2022

Salvador Allende, ¿ausente con aviso?

Dos personas usan barbijos que llevan estampados el retrato expresidente chileno Salvador Allende durante el multitudinario cierre de campaña del Apruebo, el jueves 1° de septiembre en Santiago de Chile. Con participación electoral record, mayor al 80%, el domingo 4 de septiembre venció el Rechazo al proyecto de nueva Constitución redactado por la Convención Constitucional que después de un año de trabajo se autodisolvió el 4 de julio. El gobierno chileno había hecho campaña a favor del voto por el Apruebo en el plebiscito constitucional, y el presidente Gabriel Boric identificaba su programa con la orientación política y con los contenidos de la Constitución rechazada.

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Se esperaba romper con el largo paréntesis neoliberal iniciado en 1973, con los largos años de la dictadura pinochetista y de la alternancia democrática de centro derechas y centro izquierdas que gobernó Chile desde 1989. Reconectar con la Unidad Popular y con Salvador Allende, con una izquierda pura y popular, la victoriosa el 4 de septiembre de 1970. No fue así.

El Apruebo a la  propuesta de la nueva Constitución chilena fue derrotado este domingo con un abrumador  porcentaje cercano al 62 % de los votos. El Rechazo al nuevo texto se impuso en las 16 regiones de Chile, incluidas la Región Metropolitana, donde se ubica la ciudad capital de Santiago y la región costera de Valparaíso, dos bastiones del gobierno de izquierda presidido por Gabriel Boric

Un 4 de septiembre que no fue el esperado espejo de aquel de 1970 que había dado la victoria a la coalición de la Unión Popular y a la presidencia del socialista Salvador Allende. “Ha hablado el pueblo de Chile y lo ha hecho de forma fuerte y clara”, reconoció en cadena nacional el presidente chileno Gabriel Boric. 

Al socialista Allende, ¿habría convencido abandonar el principio universal 1 (una) persona = 1 (un) voto? ¿Habría dicho, como la ex presidenta socialista Bachelet, antes de leer una sola linea de la Constitución rechazada, "Esta es mi Constitución"?

El  presidente  Boric,  quien asumió el 11 de marzo con el respaldo del 55,7% de las urnas,  respaldó el  Apruebo, con mucho de su capital político tras esa opción que las encuestas mostraban en declive.  Una suerte de círculo pernicioso donde quedaron ubicados  el gobierno y la Convención en progresivo desgate y pérdida del  apoyo y  y confianza. Si el presidente más joven de la historia de Chile es el mandatario con la aprobación presidencial más baja desde el retorno a la democracia; los resultados de ayer han dado como resultado la continuación de la vigencia  de momento de la Carta Magna  actual, sancionada  en 1980 por la dictadura militar de Augusto Pinochet (1973-1990) y reformada parcialmente en democracia.

Crónica de un Rechazo anunciado

En febrero de este año era evidente que el viento cambiaba de dirección. Al cumplirse seis meses de la inauguración de la Convención Constitucional, las líneas de intención de voto del Apruebo y el Rechazo se cruzaron por primera vez. Hasta febrero, había liderado el Apruebo, a pesar de todos los incidentes anecdóticos que habían rodeado el proceso, desde el engaño de una falsa leucemia del convencional y segunda autoridad de la Convención, Rodrigo Rojas Vade, hasta los cánticos y disfraces variopintos que pasaron por el palco del pleno, de donde se había retirado la bandera nacional en un inicio. No había estas tácticas en la Unidad Popular. Hasta febrero, la mayoría de la ciudadanía seguía dispuesta a 'bancarse'  a los constituyentes elegidos democráticamente solo para ese fin, con paridad de género y escaños reservados para indígenas, considerándolos la única garantía de una nueva Constitución.

En marzo, el Rechazo tomó la delantera y  la mantuvo firmemente sin intermitencia alguna.  En retrospectiva, las razones parecen claras. Una de ellas acaso la menos decisiva fue la fatiga que finalmente provocaría entre la ciudadanía la extravagancia de los constituyentes. En marzo, cuando se comenzaron a votar los artículos definitivos, para muchos resultó evidente  que la oferta de los constituyentes se desviaba significativamente de las demandas reclamadas.

En julio, cuando las encuestas internas vaticinaron – no se equivocaron- que el Rechazo vencería, el presidente Boric le pidió al oficialismo proponer una serie de cambios a la propuesta constituyente: sin ello no habría ninguna posibilidad de ganar.

Los principales rivales del Apruebo fueron  figuras de centroizquierda, nucleados en movimientos no numerosos con alto alcance mediático como Amarillos por Chile, que instalaron  la idea de que el texto era problemático principalmente para el  ala más conservadora que no se integró al gobierno como la mayoría del Partido Socialista y defienden otros intereses: el nuevo texto consagraba, entre otros temas, la eliminación del Senado, una línea roja para varios. Salvador Allende fue senador desde 1945 hasta 1970, y presidente del Senado entre 1966 y 1969.

Por la patria: escuchar la voz del pueblo  

El documento presentado el 4 de julio, que finalizó con más de cuatrocientos artículos entre los cuales  declara a Chile un Estado social de derecho, ha sido definido como el más feminista y uno de los más vanguardistas del mundo en materia de igualdad de género y protección de la naturaleza. El carácter plurinacional del Estado, el derecho a la interrupción voluntaria de embarazo, la reelección presidencial, el sistema de justicia y la eliminación del Senado son algunos de los temas incluidos que generaban más animadversión entre la ciudadanía. Como quedó demostrado en el magro resultado -en comparación con las expectativas iniciales- del 38% de los sufragios.

El electorado parece haber identificado al oficialismo con la propuesta constitucional que rechazó. El Partido Comunista (PC) y los colectivos del Frente Amplio fueron los que dominaron el debate. A ellos se sumó una variada mayoría de convencionales independientes. Este conjunto obtuvo mayor tasa de éxito en la inclusión de ideas en el texto definitivo.

La decisión de apoyar el Apruebo del presidente coincidía con las convicciones políticas del núcleo del oficialismo que esperó resultados similares al plebiscito de  2020, convocado para encauzar la ola de protestas de 2019 y donde el 78,2 % de los chilenos decidió iniciar un proceso constituyente y redactar una nueva Constitución. Sin embargo, los chilenos se expresaron en la dirección contraria no a una nueva constitución sino al texto presentado. Al disciplinado Allende, ¿habría convencido un texto que abandona el principio universal de representación 1 (una) persona = 1 (un) voto? ¿Habría dicho, como la no menos disciplinada y socialista Michelle Bachelet, antes de leer una sola linea de la Constitución rechazada, “Esta es mi Constitución”? Responder es más difícil de lo que parece, y tal vez menos relevante de que podemos pensar. En todo caso, Bachelet fue dos veces presidenta de la República, pero no fue nunca senadora.

AGB

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