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QUÉ ESCUCHAR

Teoría de las cuerdas

Brandee Younger

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El arpa, como casi todo en la llamada música occidental, provino de lo que Occidente –es decir el Imperio Romano– llamaba Oriente. Las escalas, los instrumentos y las prácticas interpretativas que se extendieron por toda Europa venían de allí. De las orillas opuestas del Mare Nostrum –de ellos–. De Asiria y Sumeria, de Creta, de Macedonia, de los hebreos y de Egipto.

Con menciones bíblicas (“ y el nombre de su hermano fue Jubal, el padre de los que tocan el arpa”) y numerosos hallazgos arqueológicos e iconografía, la antigua lira hebrea de seis cuerdas, la egipcia de cinco (como la encontrada en la tumba de Thahuenany, fechada más de mil años antes de Cristo) y asociada primero con Orfeo y luego con el Rey David, además de evolucionar hasta la que actualmente forma parte de la orquesta sinfónica, con pedales y 74 cuerdas, tiene, también, su historia en el jazz. Una historia tan breve como significativa.

Su primera heroína fue  Dorothy Ashby, quien desarrolló una profusa carrera solista en los años 50. Pero la mayoría de edad le llegó con una gran pianista llamada Alice McLeod, que había estudiado con Bud Powell en París y allí tocó con Lucky Thompson, que de vuelta en su Detroit natal pasó a formar parte estable del grupo del vibrafonista Terry Gibbs y que, en 1965, se casó con John Coltrane y se convirtió en su pianista y en Alice Coltrane. Y, con mayor precisión, cuando en tres de los temas de su primer disco solista, A Monastic Trio –donde toca junto a músicos cercanísimos al mundo coltraneano, el saxofonista Pharoah Sanders, el contrabajista Jimmy Garrison y el baterista Rashied Ali–, eligió el arpa como su instrumento.

Y, si se trata de dinastías, algo debería significar el hecho de que la joven Brandee Younger, elegida como una de las “estrellas nacientes” en la última encuesta de críticos de la revista Down Beat, toque en Gadabout Season, su último disco, el instrumento que perteneció a Alice Coltrane.

Younger habla, en su página web, de “conectar el jazz espiritual con la técnica clásica y la rítmica cargada de expresividad del Rythm & Blues y el hip hop.” Y, en efecto, en su música aparece tanto la gran tradición del género –y de dos subgéneros, el de la espiritualidad diseñada por los desarrollos espiralados de John Coltrane y el del arpa en el jazz– como las miradas más contemporáneas y los buceos en las intersecciones posibles con otras músicas. Algo que, por otra parte, no era ajeno a Ashby, a quien Younger confiesa haber escuchado por primera vez en el disco Songs in the Key of Life de Stevie Wonder, o a Alice Coltrane –luego rebautizada como Turiya o Turiyasangisanda– que compartió con Carlos Santana –reconvertido en Devadip– el protagonismo en el álbum Illuminations, de 1974.

La arpista, que fue candidata al Grammy por “Beautiful is Black”, un bellísimo tema incluido en du disco debut, Somewhere Different, llegará a Buenos Aires este fin de semana largo para tocar mañana, domingo 24, y el día siguiente, en el club Be Bop (Uriarte 1658). Habrá dos funciones cada día, a las 20 y a las 22.30, y ella tocará en trío, junto con dos de los músicos que tocan en Gadabout Season, el contrabajista Rashaan Carter y Allan Mednard en batería.

Carter fue, además, el productor del álbum que, según contó Younger en una entrevista publicada por la revista inglesa Jazzwise, surgió de una crisis. “La gente piensa en un show o en un disco pero, en este caso, la gira en conjunto fue mi droga personal. El hecho de tener que decidir si se va a comer o si se descansa un rato me sirvió para conectarme con la música y con lo bello que allí podía encontrar”. Cerca de Nueva York su primo tiene una cabaña, decía ella, “y allí podía ver las estrellas cada noche y encontrar la paz y la quietud que necesitaba. Sabía que tenía que detenerme un momento y así lo hice. Empecé a escribi la música del álbum sin pensar en nada más que eso y sin preguntarme lo que pasaría después.” El disco se grabó dos semanas después de esa suerte de retiro. “Volví con ideas sólidas. Regresamos a la cabaña, Rashaan llevó su equipo de grabación. Alan transportó la batería. Pensé que lo habíamos hecho bien y que había que dejarlo todo como estaba para no matar la magia pero Rashaan me convenció de volver a Nueva York y registrarlo de nuevo en un estudio profesional. Y eso hicimos y estoy agradecida”, relató.

La última grabación de Alice Coltrane, después de un largo retiro, fue en el disco Translinear Light, de 2004, donde tocó su hijo Ravi, y ese mismo año actuaron juntos en el Joe’s Club de New York. El instrumento que John le había regalado en 1967, muy poco antes de morir, una Lyon & Healy Style 11 revestida en oro, fue donado a Younger en 2024, bautizado como “Año de Alice Coltrane” a 17 años de su fallecimiento. Hoy está en el living de la casa de Younger, enfrentado al vinilo de Monastic Trio. “A veces –dice– miro el arpa, miro el disco, digo ‘aquí están’. Y también digo ‘aquí estoy”. De allí sale mi voz. Y es mi propia voz.“

DF/MF

 

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