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Karina ordena la tropa

Bullrich suspende el informe de gestión de Adorni y deja sin herramientas a la oposición para poder interpelarlo

Karina Milei y Patricia Bullrich.

María Cafferata

23 de junio de 2026 19:18 h

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Tardó 48 horas, pero Karina Milei logró ordenar la tropa para blindar a Manuel Adorni en el Congreso. Primero en Diputados, con la ayuda de Martín Menem, y luego en el Senado, donde Patricia Bullrich había intentado liberar el terreno para que la oposición pudiera avanzar contra el jefe de Gabinete. La senadora tuvo que desdecirse: el martes, luego de una nueva reunión con los aliados, definió suspender el informe de gestión programado para el 2 de julio y dejó asentadas nuevas reglas de juego para la sesión del jueves.

“Suspendimos el informe porque los senadores no lo quieren recibir como jefe de Gabinete. Y no tiene sentido tenerlo 8 horas castigándolo en público”, explicó la jefa del bloque oficialista en el Senado, luego de abandonar el despacho del bloque radical, donde suele mantener las reuniones informales con los bloques aliados. El encuentro se realizó una hora antes de la nueva reunión de labor parlamentaria, que se iba a desarrollar en la oficina de Victoria Villarruel, con el objetivo de modificar los términos y condiciones de la sesión del jueves

Bullrich tuvo que echarse atrás. La semana pasada, luego de un acuerdo con los bloques de la oposición, la senadora libertaria había acordado postergar la sesión por la moción de censura contra Adorni para el jueves siguiente. El plan era que, si la resolución que planteaba la moción de censura conseguía los 37 votos, se avanzaría con la interpelación y el pedido de remoción exactamente siete días después. Es decir, el 2 de julio, la misma fecha que ya se había convocado a Adorni para dar el informe de gestión frente al Senado. 

Manuel Adorni mintió en el último informe de gestión que dio frente a la Cámara de Diputados

Esa noche, tal como relató elDiarioAR, Bullrich hizo una concesión más. Le regaló a la oposición el marco interpretativo de la Constitución que necesitaba para poder avanzar con la moción de censura con la mayoría de siempre –la mitad más uno de la cámara– sin necesidad de dictaminar antes. Esta interpretación de la Constitución era una manera de allanar el camino para que la oposición pudiera impulsar, sin trabas, la expulsión de Adorni en el Senado.

Al día siguiente, sin embargo, Karina Milei se enteró de la maniobra de Bullrich, y mandó a sus voceros a contradecirla. La estrategia tenía que ser la misma que había aplicado Menem en Diputados, es decir: si la oposición quería avanzar contra Adorni sin dictamen, tendría que conseguir los dos tercios del recinto. Un número imposible de conseguir. Karina, a su manera, le recordó a los senadores que su objetivo tenía que ser proteger a Adorni, no mandarlo al patíbulo. 

Bullrich, entonces, tuvo que cambiar la estrategia. Pese a haber declarado, en público, que el artículo 101 de la Constitución era “operativo” y, por lo tanto, para avanzar con la moción de censura no necesitaba dictamen, la senadora volvió a convocar una reunión de labor parlamentaria para borrar con el codo lo que había escrito con la mano. Ya no se necesitaban 37 senadores para avanzar contra Adorni, sino 48.

Operativo blindaje

El nuevo acuerdo se terminó de sellar en el despacho de Villarruel, quien, como Bullrich, había trabajado la semana anterior para facilitar el camino de la moción de censura. El peronismo no participó, argumentando que la única reunión que valía era la de la semana anterior. Pero su consentimiento no fue necesario: con el apoyo de la UCR y las fuerzas provinciales, entre los que hubo peronistas como Flavia Royón (Salta) y “Camau” Espínola (Corrientes), Bullrich se aseguró que tendría los votos para imponer ese nuevo acuerdo de labor el jueves en el recinto. Solo necesitaba tener una mayoría.

Bullrich justificó el giro de 180 grados con un conjunto de antecedentes que la secretaria parlamentaria del Senado encontró para ella: había 12 antecedentes de mociones de censura que habían pasado, antes de tratarse en el recinto, por la comisión de Asuntos Constitucionales. Con este respaldo, Bullrich aprovechó para desdecirse y replicar la estrategia que, el día anterior, Menem había impulsado en la Cámara de Diputados. Una estrategia dilatoria que tiene como objetivo dejar morir los pedidos de interpelación en el debate en comisiones, en donde el oficialismo y los aliados tienen el número para bloquear los expedientes. 

Bullrich pudo hacerlo, sin embargo, con el apoyo de todos los bloques aliados. “En definitiva es una decisión del Presidente si quiere sostenerlo en el cargo”, deslizó un senador aliado que, la semana pasada, había presionado para echar a Adorni.

“Los cerraron con anticipos financieros, a todos los gobernadores”, mascullaban, irritados, en el peronismo. La acusación pesaba sobre los gobernadores de Santa Fe, Entre Ríos y Jujuy, que habían recibido, esa misma semana, un anticipo de $400.000.000. Pero también sobre los gobernadores de Catamarca, Raúl Jalil, y de Tucumán, Osvaldo Jaldo, que ese mismo día habían visitado a Diego Santilli en Casa Rosada. 

La bancada peronista, que lidera José Mayans, buscará insistir con la mayoría original –la mitad más uno– el jueves en el recinto, pero no se muestra optimistas. Sino todo lo contrario.  

MCM

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