MAPA OPOSITOR
Sin candidato, el peronismo hace equilibrio para evitar la ruptura y hacer frente a la agenda de reformas de Milei
“Lo que nosotros necesitamos es un candidato, el resto son discusiones de universidad”, masculló un diputado peronista apenas salió de la oficina del bloque de Unión por la Patria. El jefe de la bancada, Germán Martínez, los había citado para comenzar a unificar una postura frente al acuerdo Mercosur–Unión Europea y, tras cinco horas de debate, no se llegó a ningún acuerdo. Solo una agenda de trabajo. Limitado a jugar de atrás y a la defensiva frente a la hegemonía política de Javier Milei, el peronismo se las rebusca para evitar la ruptura hasta la llegada de 2027.
Los diputados, morenos por el sol del verano, fueron cayendo por goteo a la oficina del tercer piso de la Cámara de Diputados. El objetivo era discutir la postura del bloque frente a la amenaza más cercana de cara al inicio de las sesiones extraordinarias la semana próxima: el anuncio del acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea. Las prioridades de los diputados peronistas son distintas a las de los senadores, que están en la pelea voto a voto para rechazar la reforma laboral. En la Cámara baja, los desafíos son otros: avanzar con el rechazo al DNU que reformó la SIDE y resistir a los debates que gatilla Milei para el verano –el acuerdo del Mercosur y, ahora, la baja de la edad de imputabilidad– sin romperse en el proceso.
Martínez es un equilibrista. El santafesino responde a la conducción de Cristina Fernández de Kirchner y es duramente cuestionado por muchos de sus compañeros de bloque por no abrir la agenda de temas, cargos y poder hacia el ala “federal” (y anticristinista). En diciembre, sin embargo, logró evitar la ruptura que lideraban, por un lado, los provinciales enemistados con La Cámpora y, por el otro, el massismo, que insiste en la necesidad de diferenciarse de cara a 2027. La pateó para marzo, con la esperanza de dilatar el quiebre –que sí se efectivizó en el Senado hace unos años– lo más posible.
En la reunión hablaron todos los diputados durante horas. Existen varias posturas en el peronismo. Un sector del sindicalismo advirtió sobre las consecuencias que el acuerdo con la Unión Europea puede tener respecto a la industria automotriz local. Otro sector, con vínculos ideológicos y personales con Lula Da Silva, sostuvo que era una buena idea unificar postura con otros líderes progresistas. Se habló del advenimiento de una tercera guerra mundial. Los dirigentes de provincias agropecuarias, mientras tanto, destacaron los beneficios que podría tener en materia de exportación.
Se dio tiempo para que cada legislador expusiera su postura: una estrategia que Martínez suele aplicar para hacer equilibrio entre todos los sectores que integran el bloque y que expresan, como en pocos lugares, la profundidad de las diferencias de base del panperonismo. Unidos –por ahora– en el espanto, los más optimistas esperan que, una vez que haya un candidato presidencial, el ruido y el malestar interno se ordene.
Los massistas esperan que este candidato sea Sergio Massa o un nombre que, fruto de un acuerdo tripartito, permita distribuirse el resto de los resortes de poder (gobernador bonaerense, intendentes y porotos en el Congreso). Los “federales” –un heterogéneo grupo que incluye desde a peronistas que se quedaron sin tierra tras perder en sus provincias hasta anti cristinistas devenidos en kicillofistas– respaldan, en su mayoría, la candidatura de Axel Kicillof y piden por la jubilación de CFK. El gobernador bonaerense no se mete, sin embargo, en la disputa de poder legislativo. No todavía, al menos.
Y el cristinismo, que conduce tanto el bloque en Diputados como en el Senado, apuesta a que el nombre llegue con el tiempo. Hasta entonces, el objetivo es sostener la unidad. “El Gobierno y los sectores económicos están trabajando para que nos rompamos. ¿Qué es lo que tenemos que hacer? No rompernos”, repite, hace medio años, CFK a los dirigentes que van a visitarla a su departamento en Constitución, donde cumple con prisión domiciliaria y no puede, según insisten en el cristinismo, oficiar de candidata “natural” del peronismo.
El clima dentro del bloque –que es el clima dentro del panperonismo– está en estado de ebullición, y no son pocos los representantes de gobernadores y líderes territoriales que dialogan con el massismo respecto a la posibilidad de armar un interbloque. Una ruptura de hecho que el Gobierno atiza con insistencia –ya logró que Raúl Jalil retirara a sus diputados catamarqueños y permitió que Martín Menem se hiciera, así, con la primera minoría– y que la conducción del bloque pretende evitar.
Martínez, con ayuda de Paula Penacca y Cecilia Moreau, se dedica a administrar las tensiones. Organizó un plan de trabajo para el debate del Mercosur y mandó a organizar evaluaciones del impacto sobre las cadenas de valor que el acuerdo podría tener en cada sector y en cada provincia. Abrió el canal de diálogo con las provincias y propuso activar los contactos con los legisladores del PT, en Brasil, y el Frente Amplio, en Uruguay.
Más complicado será, sin embargo, el debate de la baja de edad de imputabilidad, que el Gobierno volvió a introducir el lunes. Existe una fuerte división interna en el bloque respecto a la reforma penal que propone La Libertad Avanza, ya que un sector, como el Frente Renovador, acompaña la iniciativa, mientras que otros socios, como Patria Grande de Juan Grabois, están terminantemente en contra. No se llegó a debatir el tema durante la reunión de bloque, que se pateará para la semana que viene. La esperanza es que el Gobierno decida utilizar el tema para marcar agenda y, finalmente, no lo termine llevando nunca al recinto. O fuerce el proyecto y pierda a sus aliados, en el radicalismo y el PRO, en el camino.
Hasta entonces, el bloque de UxP trabajará en intentar instalar su propia agenda. Es decir, el rechazo al DNU 941 que modificó el sistema de inteligencia y habilitó a los agentes de la SIDE a aprehender personas en flagrancia. Martínez suma porotos en contra de la ley pero está a la espera de que el resto de las bancadas opositoras, como la Coalición Cívica y Provincias Unidas, vuelvan de las vacaciones para ordenar una estrategia. El objetivo es llevar el tema al recinto en febrero.
MCM/MG