Ante la debilidad de Milei

Dante Gebel aterrizó en Argentina para testear su candidatura presidencial

Dante Gebel quiere ser candidato a presidente. Ya no lo dicen solo sus armadores en la Argentina, que vienen trabajando para instalar su candidatura desde principios de año, sino el propio pastor influencer. “Lo que va a pasar, ya pasó. La historia fue escrita, incluso antes de que naciéramos. ¡Se viene algo nuevo, mi gente!”, advirtió Gebel hace un par de semanas en sus redes sociales. Un guiño que, advierten quienes lo conocen, significa que está preparándose para desembarcar en la política argentina. Un desembarco que empieza esta semana, recién aterrizado en Buenos Aires.

El avión privado de Gebel aterrizó el lunes por la noche. Acompañado por Daniel Darling, el CEO de la River Church –que es la mega iglesia evangélica de Gebel en California–, desembarcó en la Argentina con el objetivo de ponerle el cuerpo al operativo clamor por su candidatura. El pastor, que vive en Estados Unidos hace 15 años, está decidido a sondear de primera mano el escenario para su lanzamiento presidencial. No habrá una oficialización de su candidatura, el objetivo es patearla para fin de año, pero sí empezará a reconocer en público el armado político que viene trabajando en convertirlo en presidente. 

Sus dos principales armadores son el sindicalista peronista Juan Pablo Brey, secretario general de Aeronavegantes, y el ex libertario Eugenio Casielles, legislador porteño y fundador de La Libertad Avanza con Ramiro Marra. Ambos dirigentes, provenientes de espacios políticos antagónicos, vienen trabajando en la construcción de la candidatura de Gebel desde el año pasado con el espacio “Consolidación Argentina”. Hasta ahora, sin embargo, habían jugado casi con autonomía de Gebel: el pastor daba su visto bueno a la distancia, desde su casa en Anaheim, y dejaba hacer. 

Gebel no se metía en las reuniones que la dupla mantenía con gobernadores o intendentes bonaerenses. Tampoco en las charlas con empresarios y encuestadores, que señalan que el pastor, pese a tener 3,2 millones de suscriptores en YouTube y 2,4 millones de seguidores en Instagram, tiene un elevado nivel de desconocimiento en Argentina, el país donde nació, se hizo pastor y, luego, abandonó para radicarse en California. “Prefiero un outsider de verdad, el conocimiento se construye”, responde el equipo gebelista y repite, una y otra vez: “Solo un outsider puede sacar a otro outsider”. 

Ahora, sin embargo, Gebel decidió que es momento de aparecer. El miércoles dará una primera entrevista y, si bien no anunciará su candidatura, sí reconocerá que tiene un equipo técnico trabajando para un proyecto nacional. Tiene pautadas, a su vez, varias reuniones con empresarios y dirigentes políticos de diferentes sectores. Sus armadores políticos no se comprometen con ninguna alianza todavía: no vislumbran una PASO, pero sí acuerdos con diferentes partidos. 

Dependiendo de cómo esté Milei posicionado en 2027, sus armadores apuestan a cerrar con un sector del peronismo del interior, por un lado, o con el PRO y los libertarios caídos en desgracia, por el otro. La duda es si, el año que viene, convendrá hacer anti mileismo o anti kirchnerismo. Dependerá de la imagen del Gobierno.  

Todavía no hay ni programa ni plataforma electoral, solo el convencimiento de que, al ritmo actual de la economía, Javier Milei no reelegirá en 2027. Los armadores de Gebel lo saben y el propio pastor comienza a observar, a la distancia, un malestar social que podría servir como caldo de cultivo para su irrupción en el mapa político argentino. 

“Hay momentos en la vida que uno es plenamente consciente que es parte de un plan que ya fue escrito por Dios. Y va a pasar lo que tenga que pasar; le guste a quién le guste, incluso, a pesar de mi mismo o de la opinión de los demás”, señaló Gebel a principios de abril, cuando dio el primer guiño de que podría oficializar su candidatura. 

Mientras Gebel manda señales divinas, sus armadores apuestan a dar inicio a la segunda etapa de su instalación pública. Al igual que Mauricio Macri, que empezó a recorrer el país, o Sergio Massa, que reapareció en un partido de fútbol en San Vicente, los espadachines de Gebel huelen la debilidad del Gobierno. Y quieren pasar a la acción. Quieren, ahora sí, que se los tomen en serio.

MCM/CRM