Entrevista

Emilio Monzó: “Si es candidato, Macri le haría un favor al gobierno nacional, pero si toma posiciones es un gran aporte”

“Macri no está knock out”, dice Emilio Monzó. Hace casi dos años no habla con el ex presidente, pero valora que haga campaña porque hay “un sector que quiere oir su voz” aunque advierte que le haría un favor al kirchnerismo si vuelve a ser candidato en 2023. Integrante de la lista y armador de Facundo Manes, Monzó cuestiona el centralismo porteño y aunque reconoce el “mérito” de Horacio Rodríguez Larreta al desplazar a Macri en la jefatura del PRO, advierte que deberá tener otro “estilo de conducción”.

“Manes aporta los votos que nos faltaban en 2019”, pronostica sobre el candidato radical, asegura que Alberto Fernández fracasó y que el Gobierno hace “marketing” con sus llamados al diálogo. En una charla con elDiarioAR, habla del endeudamiento de Macri, cómo debería ser la negociación con el FMI y la candidatura distópica de Piñón Fijo.

Es un emblema de la política, de eso llamado rosca política, pero es candidato en una lista con una figura que viene de afuera de la política. ¿No hay una contradicción?

No. Es la confirmación de la política. No es la primera vez. Cuando armamos Cambiemos, en el 2011 al 2015, también hubo personalidades que tenían popularidad en la sociedad y que los invité a ser parte de Cambiemos, el caso de Miguel del Sel, de Baldassi, de De Angeli, o Martiniano (Molina) en Quilmes. Tienen una legitimación ganada en otra profesión, eso es un activo y oxigena a la política.

Es cierto, pero hubo experiencias buenas y otras malas.

Macri y Scioli fueron producto también de esa circunstancia.

Con la boleta única, para estar en la lista los dirigentes tienen que ir más al Instituto Patria o a Uspallata que caminar la provincia de Buenos Aires.

Si, pero ¿no es un déficit de la política?

Quizá en otra época era un déficit, cuando la carrera, la militancia venía de un partido político que era el garante ideológico. Eso ya no existe. Los partidos son lugares de encuentro pero no son una condición para una candidatura. Hoy tenés que lograr a través de las redes sociales, de los medios, un conocimiento de la sociedad y eso te va a dar el activo para poder ser candidato. No sé si es mejor o peor. Si nos ponemos a profundizar creo que el déficit dirigencial mundial es grande producto de esta liquidez. No hay garantes de lo que estamos votando. En muchos casos votamos grandes actores que se manejan por las redes sociales, que comunican lo que la gente quiere escuchar, y después, cuando los encontramos en el lugar de presidente o gobernador, nos sorprendemos por la falta de aptitud para ejercer el cargo. Pero es una realidad. Ocurrió con el Brexit, Trump es un fenómeno netamente emocional, Bolsonaro también. Si profundizamos, sí me hace un poco de ruido. Agrego algo más. La polarización también tiene que ver con esos personajes, porque es más fácil polarizar y pararse en los extremos. Eso te aleja del estadista, que va al centro, arregla, acuerda, dialoga. Entonces, si tengo una contradicción sobre si ese es el camino para buscar a los mejores estadistas. Pero es una realidad que los partido político los dejaron de producir.

Hoy el consultor, los focus y lo demás los resolvés con un algoritmo y con inteligencia artificial. Así se engaña a la opinión pública. La discusión que viene en la democracia es cuánto se está afectando a la opinión pública, qué manipulación nos hacen.

Dijo que somos víctimas del algoritmo. ¿No hay riesgos de que alguien decida quién es popular y por esa vía controle la política?

En el 2015 el PRO se adelantó el sistema político argentino con un consultor muy importante y empresas de encuestas de opinión pública, un trabajo con focus group que le permitía, con rigor científico, tener una percepción más acertada de lo que demandaba la sociedad y como repuesta de ese estudio analítico generaba una oferta para esa sociedad. Producto de eso, y obviamente de otras circunstancias, llegó a la Presidencia. Hoy el consultor, los focus y lo demás los resolvés con un algoritmo y con inteligencia artificial. Así se engaña a la opinión pública. La discusión que viene en esta etapa de la democracia es cuánto se está afectando a la opinión pública, qué manipulación nos hacen a través de las redes sociales, hasta donde se protege la información privada. Cada vez hay más de riesgo de que con esa base de datos nos manipulen y nos pongan a Piñón Fijo de presidente de la Nación.

Primarias y disputas

¿Qué se disputa en la primaria de Juntos? ¿Nombres, ideas, formas?

Ideas no, no hay conflictos de ideas. La disputa es por formas y por el ejercicio de la conducción. Es lo que viene visualizándose en Santa Fe, Córdoba, Tucumán, pero especialmente en la provincia de Buenos Aires. Manes es un emergente contra la concentración y el manejo vertical del poder desde la Ciudad de Buenos Aires que nos llevó, entre otras cosas, a perder en 2019. Manes aporta los votos que nos faltaban en 2019, creo que nos mete al centro nuevamente y que puede volver a recuperar los votos que hoy están indignados o desilusionados con Alberto Fernández y a Sergio Massa, que tenían un activo y lo perdieron al aliarse con el kirchnerismo.

En lo de centralidad de Buenos Aires subyace la idea de los porteños que vienen a ser candidatos a la provincia.

Pasa desde Ruckauf a la fecha, de manera casi prepotente. Este último enroque (entre Santilli y Vidal) va a genera un desgaste. En las encuestas vemos que a la gente no le gustó que María Eugenia Vidal vuelva a la Capital, ni que venga Diego Santilli a la provincia como si fuera un trámite.

¿Parece que cae peor la llegada de Vidal para los porteños, que la de Santilli para los bonaerenses?

Sin duda. El porteño tiene algo de superioridad contra que venga alguien de otra provincia. La excepción fue el riojano Erman González.

¿Si Santilli pierde, se rompe el plan presidencial de Larreta para 2023?

Depende cómo reaccione Larreta. El 12 a la noche es un día importante porque tenemos que lograr la unidad. Hoy, Larreta, es el único candidato a presidente del 2023. Después de la interna va a haber varios. Si gana, tiene la gran responsabilidad de ser magnánimo y suturar las heridas que dejan las internas. Si pierde Santilli, tiene que haber una autocrítica y replantearse es estilo de conducción política.

¿Si gana se consolida sin rivales para el 2023?

Esta rebeldía federal vino para quedarse. Larreta va a tener que hacer un ejercicio mucho mayor de convencimiento, de conducción, de liderazgo. Ya no es con los medios de comunicación, con las redes, ignorando la intermediación política. Tiene que haber otro tipo de conducción.

Parte del sistema de poder dudaba que Larreta nunca iba a desafiar a Macri. Pero ocurrió. ¿Lo nockeó a Macri? ¿Le ganó antes de empezar a jugar?

No, Macri nockeado no está. Larreta tuvo la decisión política de sacarlo, de correcto del territorio más importante, la ciudad de Buenos Aires. Eso lo pongo como un mérito porque la duda de todos era si el conductor iba a ser Horacio Rodríguez Larreta o Mauricio Macri. Macri no está nocaut, es un ex presidente de la Nación y siempre va a estar vigente. Es una decisión política de Macri más que de Larreta lo que va a pasar de acá en 2023. Yo aspiro a que Macri cumpla un rol de estadista, de consejero. la institución de un ex presidente.

El destino que siempre se le da a los dirigentes que molestan.

Son muebles difíciles los ex presidentes. No es fácil ponerlo en un lugar y que quede cómodo. Pero es un trabajo que tendrá que hacer nuestro espacio político

¿Volvió a hablar con Macri?

No, la última vez fue el 17 de noviembre de 2019.

¿A qué atribuye eso?

Prefiero conservar, porque soy así en la forma de vivir, los tiempos buenos que vivimos hacia el 2015 y sacar también las cosas ricas de las tensiones que hubo después. Con la perspectiva también se aprende.

¿Le hace un favor Macri al Gobierno cada vez que aparece en campaña?

No creo que le haga un favor al Gobierno. Creo que puede consolidar una parte de Cambiemos y tener una función positiva. Le haría un favor al gobierno si es candidato pero si toma posiciones y hace declaraciones es un gran aporte.

Eso de que aparece y reactiva todos los costos de gestión Macri.

Cada vez tiene menos incidencia y él tiene una influencia importante sobre una parte del electorado que necesita su voz. Eso me parece bien. Lo que no me parecería bien que utilice esa porción o esa fracción para una candidatura que a mi criterio no tiene sentido y puede beneficiar al kirchnerismo.

¿Es posible pensar el mapa político argentino sin Macri y sin Cristina?

Si. Es el momento de pensarlo. Es en esta parada del colectivo hay dejar a Macri y a Cristina. No olvidarlo pero si reconciliarnos con el pasado. Los dos significan mucho con el pasado de nuestro país. Me parece que tiene que haber una etapa superadora. Cambiemos, Juntos o no sé se llame, ha generado una dirigencia política post democrática, con más tolerancia, con más diálogo, más transversal. Hablo de Larreta, de Lousteau, de Manes, de Cornejo, de Morales, de toda una dirigencia política, y acá en la provincia de Buenos Aires Maxi Abad, Jorge Macri. Esta generación política está en condiciones de superar el pasado y dejar en esta estación las figuras políticas que fueron o son estigmatizada con la polarización.

¿A quién ve, en el Frente de Todo, para eso?

Temo que La Cámpora se salteó a mi generación política. Y esa es una preocupación. A mí me hubiera gustado que en esta elección los Katopodis de la vida, los Juanchi Zabaleta, los Florencio Randazzo, Urtubey, los Uñac, a mí sí me ha tocado estar ahí, hubieran sido la alternativa para estar gobernando Argentina. En un momento pensé que era Alberto, que Alberto iba a apañar ese peronismo y le iba a dar el lugar. Pero no ocurrió y tengo pocas esperanzas que vuelva a ocurrir. Yo los veo con Máximo presidente, los veo cada vez un espacio más inclinado hacia el kirchnerismo que hacia el peronismo.

¿ Fernández fracasó?

Si, lo considero un fracaso desde el inicio. Nosotros tuvimos el problema del gradualismo, Alberto tuvo el problema de la distribución horizontal de la coalición del gobierno. Eso no lo pudo solucionar y lo ha desautorizado. Desde el inicio, la gestión no ha sido eficiente ni eficaz por ese tipo de distribución.

¿Por qué no ejerció el poder?

No podés ejercer el poder cuando ponés de ministro a alguien que responde a Cristina Kirchner, de viceministro a alguien que responde a Massa y del tercero a alguien que responde a otro. Esto debería ser a tanta autoridad, tanta responsabilidad. Vos le das a alguien el Ministerio de Economía y se lo das de punta a punta. El problema que tuvo al no pudo sacar al secretario de Energía produjo un desgaste de la figura presidencial. El kirchnerismo es una máquina de autofagocitarse. Muchas veces no son problemas de fondo, que son discutibles, son más la forma: la prepotencia.

¿Y ahora donde se registra eso?

¿La prepotencia y la impunidad? En la foto de Olivos. Eso es porque hay algo de prepotencia e impunidad para poder hacer ese tipo de cosas. Y esas formas son las que la terminan erosionando la autoridad del presidente.

El poder es cómodo. Dice “este es el que más mide, vayamos con este”. Se equivoca porque PASO enriquecen, la competencia enriquece. El empresario tendría que reflejarse en la competencia de su propia profesión. Cuando hay competencia mejora la calidad

Lo vinculo con la idea del diálogo. ¿Ve escenario para una conversación con el Frente de Todos?

El Gobierno es quien marca el ritmo. De este lado, vos podés ser muy dialoguista pero es el gobierno el que marca el ritmo. Empezó hacia ese lugar. El primer discurso en la Asamblea Ordinaria de Alberto Fernández fue hacia el centro. El diálogo era para terminar los odios, la reunión de Kicillof de Larreta y Alberto Fernández por el COVID iba en ese sentido. Pero después apareció Vicentín, aparecieron la política exterior argentina, cosas que inmediatamente lo llevaron a extremar. Es la polarización improductiva. Alberto extrema por la incapacidad de gobernar, extremar es hacer campaña política mientras uno gobierna. Es fácil extremar cuando uno gobierna pero no transforma absolutamente nada. Y extremar es síntoma de debilidad. Empezó a jugar para su tribuna, no para la Argentina. En la Asamblea Ordinaria, en la primera le habló a la Argentina, en la segunda le habló al kirchnerismo, diría que le habló a Cristina.

El Gobierno suele decir que cada vez que propone un diálogo, la oposición empieza diciendo que no. Y si mirás lo que ocurrió en el Congreso algo de eso ocurrió.

Eso no se hace públicamente, es absurdo, es marketing. Cuando querés un diálogo, lo hacés en tu casa, reservado, hacés reuniones y recién en la número veinte lo presentás en público. Acá hacen al revés: van a los medios a decir “vení veni”. Es imposible. No existe reserva ni confianza, la erosionan con la agresión. Yo, en el Congreso, tuve quinientas mil reuniones que nadie se enteró. Y estoy feliz porque la reserva tiene que volver a recuperarse. Pareciera que todo tiene que ser todo transparente, ir a los medios a anunciar que querés un acuerdo político. No. Si quería hacer un acuerdo lo llamaba a Larreta, a Morales o a quien sea, se reunía veinte veces, primero hablaban de la vida y después de la reforma tributaria.

¿El poder quiere que gane Santilli?

El poder no quiere que gane el kirchnerismo. Y, además, tiene miedo a un cambio. El poder es cómodo. Dice “éste es el que más mide, vayamos con éste”. Creo que se equivoca porque se puede hacer mucho mejor. Las PASO enriquecen cualitativamente porque una competencia enriquece. El empresario tendría que reflejarse en la competencia de su propia profesión. Cuando hay competencia mejora la calidad de los productos, porque tenés que ganar el mercado. Cuando hay competencia en la PASO, mejora notablemente. Nosotros veníamos con candidatos que eran amigos del colegio, los leales y ahora no se puede poner de candidato al amigo del colegio. Tenés que poner los tipos que miden, tenés que ir a buscar a los mejores. Si no hubiéramos hecho las Paso, la lista en la provincia hubiera estado conformada en gran parte por amigos.

¿Entonces los empresarios prefieren a Santilli?

Por temor prefieren el statu quo.

¿Será que no saben qué es Manes?

No tienen la seguridad que tengo yo que conozco la cocina. Yo me arriesgo porque conozco la cocina. Sé qué producto es Manes, que se puede mezclar la cocina Manes con la cocina Larreta y sacar un producto mejor. Esta interna mejora notablemente nuestro espacio.

¿Si Manes gana, emerge como candidato a presidente?

Si gana va a ser una de las personas junto con Larreta, junto con Lousteau, con Gerardo Morales, para una candidatura presidencial. Un triunfo en la provincia de Buenos Aires te da conocimiento en todo el país lo que es un activo sine qua non para esa carrera.

No puede ser que en la época de la revolución digital, cuando con el teléfono podemos hacer cualquier trámite, estemos votando con una boleta de papel.

¿Tu candidatura a gobernador bonaerense?

Es una idea, un deseo. He sido muy tradicional en mi carrera política. Fui concejal, intendente, diputado provincial, ministro de la provincia Buenos Aires, ministro de la Ciudad de Buenos Aires, presidente de la Cámara de Diputados. Elegido tres, cuatro veces. Es lógico a esta altura, con 55 años, me queda poco de carrera y esté pensando en la gobernación o en la presidencia de la Nación.

Macri habló de fraude en la provincia Buenos Aires. ¿Ve ese riesgo?

Una de las cosas que quiero promover es el cambio del sistema electoral. No puede ser que en la época de la revolución digital, cuando con el teléfono podemos hacer cualquier trámite, estemos votando con una boleta de papel. Por el costo, que es muy caro y porque con la lista sábana no sabemos a quién votamos. Pero, principalmente, porque estás pensando todo el tiempo como cuido esa boleta por miedo que la roben. No sé, no voy a decir que puede haber un fraude electoral y cambiar el resultado pero que te roben un voto, que vos tengas que estar preocupado por un fiscal para que no desaparezcan las boletas, significa que el sistema no funciona. Nuestra mayor preocupación es tener fiscales en todos lados por la preocupación de que te roben la boleta o los votos en el acta de escrutinio. Es un absurdo que estemos con eso 2021, cuando existen sistemas, tecnología, existe la boleta única en provincias.

Los que defienden el sistema dicen que ganaron y perdieron los oficialismos, que puede haber errores o irregularidades pero nunca sustanciales como para modificar un resultado.

Yo digo que sí y la provincia de Buenos Aires es la principal damnificada porque los bonaerenses no podemos pelear los intereses de nuestra provincia de Buenos Aires por el sistema electoral. Con la boleta única, para estar en la lista los dirigentes tienen que ir más al Instituto Patria o a Uspallata (sede de gobierno porteño) que caminar la provincia de Buenos Aires. Yo lo cambio por la boleta por circunscripción o boleta única.

El voto electrónico está objetado

¿Objetado? Si podés bancarizar, si le confías tu dinero al sistema digital, comprás y vendés. ¿Por qué no vamos a confiar que los votos van a estar bien? Se puede hacer.

¿Qué ve, pasado 3 años, del endeudamiento con el FMI, un tema recurrente sobre la gestión de Macri?

Varias cosas. Uno es el déficit: hemos vivido en un país gastando más de lo que deberíamos. Tenemos un estado demasiado grande y poco eficiente y obviamente con este sistema que no cierra económicamente, terminamos con deudas como la que tuvo que tomar Mauricio Macri, que nos deja una deuda que no fue a infraestructura sino que fue utilizado para pagar esos problemas.

¿El déficit explica la deuda y no tuvo nada que ver al dólar libre, la fuga, algún negocio?

Se agrega el capitalismo digital que no tiene anclaje territorial, que especula con países emergentes como la Argentina, que hace un negocio de esos préstamos, buitres o lo que sea, después se van y nos dejan la deuda a nosotros. Eso necesita de una reglamentación de los organismos supranacionales.

¿Y la negociación con el FMI?

Hay que llamar un diálogo entre todas las fuerzas políticas, un diálogo en serio sobre qué hacemos con la Argentina, qué hacemos con el endeudamiento. Sería muy bueno que los políticos argentinos negocien juntos la deuda, porque es una imagen de mucha confianza para el mundo que generaría una reacción positiva, afuera y adentro. Es obvio que estamos mal y que no tenemos margen, pero la negociación con el FMI es un punto de partida. Si el programa lo presentan todas las fuerzas políticas, le da sustento y garantía el Fondo Monetario Internacional. Y dejar de decir que fue culpa de Macri o de Kirchner. 

PI