ELIZABETH GÓMEZ ALCORTA

“El hostigamiento a Milagro Sala se profundiza en momentos electorales, es la utilización política que hace Morales”

A pesar de que renunció a la defensa legal de la dirigente social Milagro Sala para asumir como ministra de las Mujeres, Géneros y Diversidad, Elizabeth Gómez Alcorta sigue siendo una de sus fervientes defensoras en el ámbito público. “Mi defensa es política y personal”, aseguró a elDiarioAR en una entrevista telefónica, tras regresar de la provincia de Santa Cruz, a donde viajó para participar de la inauguración del ministerio de la Igualdad e Integración provincial. La funcionaria resumió esa defensa como “aguerrida”. Explicará sus razones.

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Sala, fundadora y líder de la organización Tupac Amaru, que llegó a representar a unas 70.000 personas, lleva seis años presa, tras haber sido una aliada central del kirchnerismo. Su caída comenzó con la llegada del radical Gerardo Morales a la gobernación de la provincia cuyo poder se disputan: Jujuy. Actualmente, se encuentra con prisión domiciliaria por una causa en la que recibió condena en 2019, pero en la que ya estaba privada de su libertad de forma preventiva. Se la conoce como el caso “Pibes Villeros”.

Eso es algo que se le debería preguntar al Presidente. Supongo que habrá diálogo institucional (con Gerardo Morales) porque resulta lógico que lo haya y yo sé algunas cosas, pero no me parece que me corresponda que sea yo la que conteste eso.

Este miércoles, Sala volvió al centro de la escena cuando el presidente Alberto Fernández viajó a Jujuy en medio de una nueva escalada del dólar y una reunión de Gabinete para visitar a la dirigente en el sanatorio privado Los Lapachos de la capital provincial, donde se encuentra internada desde el lunes con un cuadro de trombosis venosa profunda.

“Le pido a la Corte Suprema que le imprima urgencia al tratamiento de la sentencia que les ha llegado por vía de queja y resuelva”, reclamó el Presidente tras su visita

La condena del caso “Pibes Villeros” fue confirmada por la Cámara de Casación de Jujuy y el Superior Tribunal provincial y se sumó a otra sentencia de dos años de prisión por supuestas amenazas a policías. Desde marzo de 2020, la Corte Suprema de Justicia de la Nación tiene pendiente resolver un recurso de la defensa contra la decisión de la Justicia jujeña.

Gómez Alcorta recordó: “Yo no acepté la causa inmediatamente, pedí ver el expediente antes de aceptar ser su abogada. Yo no he defendido a nadie por corrupción en todas las causas que he defendido a lo largo de mi carrera. La verdad es que cuando lo ves, te empezás a dar cuenta de que eso implica todo un armado jurídico-político, que es una vergüenza. Y mi defensa tan aguerrida está vinculada a eso, no solamente durante esos cuatro años, porque mi defensa es política y también es personal con Milagro. No soy peronista, no soy tupaquera, no soy jujeña, no era amiga de Milagro. Cuando vos lo ves, lo que ves es un enorme nivel de impunidad y de injusticia”, aseguró la ministra. 

Sala ya atravesó seis juicios orales y públicos en Jujuy por denuncias de amenazas, instigación a cometer daños, tentativa de homicidio, extorsión y fraude a la administración pública, explicó a elDiarioAR Marcos Andazabal, actual defensor de la dirigente y quien acompañó la defensa cuando Gómez Alcorta era también abogada de Sala. Uno de esos procesos fue llevado adelante en el fuero federal de Jujuy, cuatro ante la Justicia penal ordinaria de la provincia y otro en fuero contravencional.

¿Sala podría recuperar la libertad con un fallo de la Corte Suprema?

Sí, la condena aún no está firme. Entonces, desde hace dos años y medio están pendientes para resolver por parte de la Corte Suprema parte de todos los reclamos vinculados a la ilegalidad del procedimiento, a la falta de garantías con el cual se llevó adelante, tanto durante la investigación como en el juicio. Esta es la primera condena que llega a la Corte. Hasta ahora lo que sí hubo es lo que se conoce como incidentes. Son incidentes dentro de las causas. Hubo otras causas que reenvió, pero con problemas de prescripción, pero no hubo ninguna causa que tuviera que resolver si quedaba firme o no.

El gobernador de Jujuy y presidente de la Unión Cívica Radical (UCR), Gerardo Morales, le respondió al Presidente que consideró “una falta de respeto” que Fernández haya estado en su provincia y no le haya hecho una visita y lo culpó de “profundizar la grieta”. Le deseó a Sala que “se mejore, pero para que siga cumpliendo la condena que tiene en una cárcel común”. El gobernador Morales tiene diálogo con el Presidente, ¿Fernández le ha planteado la situación de Sala a Morales en sus diálogos?

Eso es algo que se le debería preguntar al Presidente. Supongo que habrá diálogo institucional porque resulta lógico que lo haya y yo sé algunas cosas, pero no me parece que me corresponda que sea yo la que conteste eso.

¿Está en contacto con Sala?

Sí, sí. Me escribo, tengo mensajes por momentos más cotidianamente, por momentos un poco más espaciadamente, como cualquiera con nuestros vínculos afectivos. Para mí a esta altura, Milagro es un vínculo afectivo en mi vida. 

A mí no me gusta el término lawfare.

¿Cuál es el plan de Sala, más allá de recuperar su salud y su libertad? ¿Qué quiere? ¿Quiere seguir haciendo política?

El plan que tiene Milagro es sobrevivir. Y lo digo lisa y llanamente. Para alguien que, de un modo sistemático, es víctima de un hostigamiento feroz, absolutamente feroz, que lo ha tenido que vivir en el cuerpo, en su vida, en su salud psíquica, en su salud física y en la de sus familiares a lo largo de seis años de un modo ininterrumpido, lo primero que ella tiene que poder es sobrevivir, es resistir. Y esto me parece que es clave. Hoy lo decía también el Presidente, cuando estuvo con ella: a veces vemos que Milagro también se bajonea. Hay que recordar que a lo largo de estos años tuvo un par de intentos de suicidio en el marco de ese profundo hostigamiento con un nivel de violencia impresionante. Hoy tiene un hijo que está enfermo, tiene a su marido enfermo. El plan de Milagro es seguir haciendo todas sus defensas jurídicas porque ella siempre entendió muy cabalmente que a pesar de que su detención era política, ella nunca debía abandonar la defensa jurídica correcta. Nunca había que abandonar eso, porque incluso eso es lo que permitió que hoy la Corte Interamericana (de Derechos Humanos) haya intervenido y tenga una medida cautelar dictada a su favor. Y por otro lado, es trabajar políticamente por su causa, como una causa nacional, que está vinculada a la violación del Estado de Derecho, que nadie naturalice que ella esté presa. Esta causa está vinculada con una disputa eminentemente política que responde a una disputa política de la provincia de Jujuy pero que excede a la provincia de Jujuy. En su momento, apenas fue detenida, Ernesto Sanz, el socio político y correligionario de Morales, dijo públicamente que si a Milagro no se la detenía, Morales no podía gobernar. No hay mejor manifestación sobre la necesidad de que Milagro siga presa. Ese hostigamiento se profundiza en los momentos pre-electorales y electorales. Esa es la utilización política que hace Morales.

La mayoría de las denuncias contra Sala implican acusaciones de violencia y presunto abuso de poder de su parte como líder de la Tupac. Más allá de la falta de pruebas e irregularidades en los procesos judiciales que ustedes han denunciado, ¿por qué se generan estas denuncias que siempre giran en torno a lo mismo: violencia?

Hay tres causas que estaban vinculadas a hechos de violencia, incluso una en la que le imputaron instigación a homicidio, que eso no se probó. Fue absuelta. Sobre todos los otros hechos que se relatan en algunos medios, no hay causas, no hicieron una sola denuncia. Hay denuncias mediáticas. Si efectivamente sucedieron esos hechos y sobre todo teniendo en cuenta que en Jujuy las causas contra Milagro avanzan a un modo muy veloz, ¿por qué no los denunciaron? No hubo ni una denuncia de esos hechos, ni una. Buscan generar un imaginario de que Milagro es una mujer negra y violenta de la política. Sí es interesante ver que muchas de las personas que aparecen mediáticamente o incluso que aparecen en el comienzo de las causas judiciales son personas que formaban parte de organizaciones que estaban con Milagro y que inmediatamente después de que Gerardo Morales asume la gobernación y comienza a asfixiar a las organizaciones sociales y dejó de hacer las transferencias que venía haciendo a la provincia, pasaron a trabajar con Gerardo Morales. El ejemplo es la causa de los huevos. Fue el primer juicio oral en diciembre del 2016. Gerardo Morales, que era querellante -Sala fue condenada a tres años por instigar a cometer daños causados por militantes de la Tupac que arrojaron huevos a Morales y causaron la rotura de siete vidrios-  pidió ocho años. Ocho años es el mínimo de un homicidio. Ella ni siquiera había estado presente en el acto. El único testigo que dice que hubo una reunión donde Milagro les dijo ‘vayan a hacer lío’ tiene una causa por falso testimonio porque tenía un contrato de Morales y mintió en su testimonio sobre eso. Tenía causas penales y se le cerraron mágicamente. Era la única forma que tenían para condenarla. Te puedo decir que tengo muchas más pruebas concretas. Yo no vivo en Jujuy, no soy de la Tupac, la conocí a Milagro estando presa. Necesitaban una abogada que viviera fuera de la provincia. Yo no acepté la causa inmediatamente, pedí ver el expediente antes de aceptar ser su abogada. Yo no he defendido a nadie por corrupción en todas las causas que he defendido a lo largo de mi carrera. La verdad es que cuando lo ves, cuando lees las declaraciones, ves cómo a partir de un viernes se presentan cinco personas a una misma hora en una fiscalía que dicen exactamente lo mismo, vos te empezás a dar cuenta de que eso implica todo un armado jurídico-político, que es una vergüenza. Y mi defensa tan aguerrida está vinculada a eso, no solamente durante esos cuatro años, porque mi defensa es política y también es personal con Milagro. No soy peronista, no soy tupaquera, no soy jujeña, no era amiga de Milagro. Cuando vos lo ves, lo que ves es un enorme nivel de impunidad y de injusticia. 

El plan que tiene Milagro es sobrevivir.

La Corte Suprema

Sala fue condenada en algunos de esos juicios y absuelta en otros, como el de presunta tentativa de homicidio. Además, otras siete causas en su contra ya han sido elevadas a juicio y la dirigente espera que se fijen las fechas para el inicio del debate oral. 

Fernández se refirió este miércoles al caso conocido como “Pibes Villeros”, la causa por la que Sala está privada de su libertad. Por esta causa, fue condenada en 2019 a trece años de prisión por asociación ilícita, extorsión y fraude a la administración pública. La causa nació en 2016 con la denuncia espontánea de nueve cooperativistas que refirieron haber sido obligados a facturar obras que generalmente no hacían y desviar los cobros a Sala y otros dirigentes de la Tupac.

Un fallo favorable de la Corte Suprema podría aliviar su situación y hasta garantizarle la libertad, ya que la defensa plantea que la condena a dos años por amenazas estaría cumplida.

Sala pasó por seis juicios orales y públicos y tiene otras siete causas pendientes de juicio. ¿Cómo resumiría su historia judicial?

A mí no me gusta el término lawfare. En definitiva, se trata de cómo cierto poder político utiliza los procesos judiciales, en particular los procesos judiciales penales para la persecución y para el hostigamiento de ciertos líderes o lideresas, con la finalidad justamente de castigarlos y sobre todo de constituir o de configurar sobre esa persona en el imaginario social y en el imaginario colectivo. Hoy, Milagro tiene exclusivamente una condena firme por supuestas amenazas telefónicas a una comisaría porque tenían detenida o demorada ilegalmente a una persona, una chica jovencita que había ido a hacer una denuncia (la causa conocida como “el caso de las bombachas”). Milagro lleva seis años y medio presa y se construye el estereotipo de que ya es culpable de todo lo que se la acusa. Lo dijo el gobernador (Morales) en reiteradas oportunidades: que había matado, que era culpable de homicidios, de lesiones y vos vas a las causas judiciales y eso no está. De hecho se la llevó a juicio por el caso de tentativa de homicidio y fue absuelta. Pero eso no es noticia, ¿no? Hay algo ahí en donde los procesos judiciales tienen una finalidad, que no siempre es condenar en cada uno de los hechos sino que ya el solo hecho de los procesos en la instalación mediática de que cierta persona es violenta, es corrupta, es mala. La parte mediática es la otra pata. Uno no puede pensar en el caso de Lula da Silva, en el caso de Cristina Fernández, en el caso de (Rafael) Correa. El ejemplo de Lula es un buen ejemplo: después del caso judicial se lo sobresee o termina absuelto pero estuvo detenido, no pudo participar en elecciones, se lo castigó, se lo intentó quebrar, se lo sacó del juego, del ámbito de la política. Eso es lo que representa a la perfección el hostigamiento jurídico y político o judicial y político contra Milagro Sala.

Hay tres causas vinculadas a hechos de violencia, incluso una en la que le imputaron instigación a homicidio, que eso no se probó. Fue absuelta. Sobre todos los otros hechos que se relatan en algunos medios, no hay causas, no hicieron una sola denuncia.

¿Por qué no le gusta el término lawfare?

No me gusta. Primero porque es un término en inglés y segundo porque habla de la guerra. Hay que hablar de guerra cuando hay guerra. Lo digo pensando en la dictadura cívico militar. La guerra, en definitiva, en general, tiene un comienzo y un final. Sirve para que podamos entender, simplificar, pero es el hostigamiento y la persecución por medio del aparato judicial a ciertos liderazgos muy potentes. Pero no es contra cualquiera. (Fabián) Pepín Rodríguez Simón está prófugo y no lo tienen bombardeado todo el día. Tuvimos un presidente que fue elegido e imputado por escuchas telefónicas. Hace cinco años que no lo digo, lo dije en 2016 -cuando era su abogada- pero el caso de Milagro suma todos los condimentos para el caso de una bruja del siglo XXI, una mujer india, pobre, lideresa social, con una potencia extraordinaria sobre 70.000 afiliados a la Tupac, con una capacidad de movilización enorme, que viene a romper el esquema de los negocios inmobiliarios en la provincia (de Jujuy), que viene a romper el bipartidismo en una provincia absolutamente clasista, con una oligarquía muy, muy fuerte. Y sí, no hay ninguna duda de que ella está presa por algo. Para nosotros la defensa de Milagro es una defensa que tiene su parte jurídica, pero claramente tiene su parte política.

¿Qué espera de la Corte Suprema?

Justicia. 

ED

A pesar de que renunció a la defensa legal de la dirigente social Milagro Sala para asumir como ministra de las Mujeres, Géneros y Diversidad, Elizabeth Gómez Alcorta sigue siendo una de sus fervientes defensoras en el ámbito público. “Mi defensa es política y personal”, aseguró a elDiarioAR en una entrevista telefónica, tras regresar de la provincia de Santa Cruz, a donde viajó para participar de la inauguración del ministerio de la Igualdad e Integración provincial. La funcionaria resumió esa defensa como “aguerrida”. Explicará sus razones.

Grabois pidió el indulto para Milagro Sala: “Que el Presidente ponga las pelotas sobre la mesa”

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Sala, fundadora y líder de la organización Tupac Amaru, que llegó a representar a unas 70.000 personas, lleva seis años presa, tras haber sido una aliada central del kirchnerismo. Su caída comenzó con la llegada del radical Gerardo Morales a la gobernación de la provincia cuyo poder se disputan: Jujuy. Actualmente, se encuentra con prisión domiciliaria por una causa en la que recibió condena en 2019, pero en la que ya estaba privada de su libertad de forma preventiva. Se la conoce como el caso “Pibes Villeros”.

Eso es algo que se le debería preguntar al Presidente. Supongo que habrá diálogo institucional (con Gerardo Morales) porque resulta lógico que lo haya y yo sé algunas cosas, pero no me parece que me corresponda que sea yo la que conteste eso.

Este miércoles, Sala volvió al centro de la escena cuando el presidente Alberto Fernández viajó a Jujuy en medio de una nueva escalada del dólar y una reunión de Gabinete para visitar a la dirigente en el sanatorio privado Los Lapachos de la capital provincial, donde se encuentra internada desde el lunes con un cuadro de trombosis venosa profunda.

“Le pido a la Corte Suprema que le imprima urgencia al tratamiento de la sentencia que les ha llegado por vía de queja y resuelva”, reclamó el Presidente tras su visita

La condena del caso “Pibes Villeros” fue confirmada por la Cámara de Casación de Jujuy y el Superior Tribunal provincial y se sumó a otra sentencia de dos años de prisión por supuestas amenazas a policías. Desde marzo de 2020, la Corte Suprema de Justicia de la Nación tiene pendiente resolver un recurso de la defensa contra la decisión de la Justicia jujeña.

Gómez Alcorta recordó: “Yo no acepté la causa inmediatamente, pedí ver el expediente antes de aceptar ser su abogada. Yo no he defendido a nadie por corrupción en todas las causas que he defendido a lo largo de mi carrera. La verdad es que cuando lo ves, te empezás a dar cuenta de que eso implica todo un armado jurídico-político, que es una vergüenza. Y mi defensa tan aguerrida está vinculada a eso, no solamente durante esos cuatro años, porque mi defensa es política y también es personal con Milagro. No soy peronista, no soy tupaquera, no soy jujeña, no era amiga de Milagro. Cuando vos lo ves, lo que ves es un enorme nivel de impunidad y de injusticia”, aseguró la ministra. 

Sala ya atravesó seis juicios orales y públicos en Jujuy por denuncias de amenazas, instigación a cometer daños, tentativa de homicidio, extorsión y fraude a la administración pública, explicó a elDiarioAR Marcos Andazabal, actual defensor de la dirigente y quien acompañó la defensa cuando Gómez Alcorta era también abogada de Sala. Uno de esos procesos fue llevado adelante en el fuero federal de Jujuy, cuatro ante la Justicia penal ordinaria de la provincia y otro en fuero contravencional.

¿Sala podría recuperar la libertad con un fallo de la Corte Suprema?

Sí, la condena aún no está firme. Entonces, desde hace dos años y medio están pendientes para resolver por parte de la Corte Suprema parte de todos los reclamos vinculados a la ilegalidad del procedimiento, a la falta de garantías con el cual se llevó adelante, tanto durante la investigación como en el juicio. Esta es la primera condena que llega a la Corte. Hasta ahora lo que sí hubo es lo que se conoce como incidentes. Son incidentes dentro de las causas. Hubo otras causas que reenvió, pero con problemas de prescripción, pero no hubo ninguna causa que tuviera que resolver si quedaba firme o no.

El gobernador de Jujuy y presidente de la Unión Cívica Radical (UCR), Gerardo Morales, le respondió al Presidente que consideró “una falta de respeto” que Fernández haya estado en su provincia y no le haya hecho una visita y lo culpó de “profundizar la grieta”. Le deseó a Sala que “se mejore, pero para que siga cumpliendo la condena que tiene en una cárcel común”. El gobernador Morales tiene diálogo con el Presidente, ¿Fernández le ha planteado la situación de Sala a Morales en sus diálogos?

Eso es algo que se le debería preguntar al Presidente. Supongo que habrá diálogo institucional porque resulta lógico que lo haya y yo sé algunas cosas, pero no me parece que me corresponda que sea yo la que conteste eso.

¿Está en contacto con Sala?

Sí, sí. Me escribo, tengo mensajes por momentos más cotidianamente, por momentos un poco más espaciadamente, como cualquiera con nuestros vínculos afectivos. Para mí a esta altura, Milagro es un vínculo afectivo en mi vida. 

A mí no me gusta el término lawfare.

¿Cuál es el plan de Sala, más allá de recuperar su salud y su libertad? ¿Qué quiere? ¿Quiere seguir haciendo política?

El plan que tiene Milagro es sobrevivir. Y lo digo lisa y llanamente. Para alguien que, de un modo sistemático, es víctima de un hostigamiento feroz, absolutamente feroz, que lo ha tenido que vivir en el cuerpo, en su vida, en su salud psíquica, en su salud física y en la de sus familiares a lo largo de seis años de un modo ininterrumpido, lo primero que ella tiene que poder es sobrevivir, es resistir. Y esto me parece que es clave. Hoy lo decía también el Presidente, cuando estuvo con ella: a veces vemos que Milagro también se bajonea. Hay que recordar que a lo largo de estos años tuvo un par de intentos de suicidio en el marco de ese profundo hostigamiento con un nivel de violencia impresionante. Hoy tiene un hijo que está enfermo, tiene a su marido enfermo. El plan de Milagro es seguir haciendo todas sus defensas jurídicas porque ella siempre entendió muy cabalmente que a pesar de que su detención era política, ella nunca debía abandonar la defensa jurídica correcta. Nunca había que abandonar eso, porque incluso eso es lo que permitió que hoy la Corte Interamericana (de Derechos Humanos) haya intervenido y tenga una medida cautelar dictada a su favor. Y por otro lado, es trabajar políticamente por su causa, como una causa nacional, que está vinculada a la violación del Estado de Derecho, que nadie naturalice que ella esté presa. Esta causa está vinculada con una disputa eminentemente política que responde a una disputa política de la provincia de Jujuy pero que excede a la provincia de Jujuy. En su momento, apenas fue detenida, Ernesto Sanz, el socio político y correligionario de Morales, dijo públicamente que si a Milagro no se la detenía, Morales no podía gobernar. No hay mejor manifestación sobre la necesidad de que Milagro siga presa. Ese hostigamiento se profundiza en los momentos pre-electorales y electorales. Esa es la utilización política que hace Morales.

La mayoría de las denuncias contra Sala implican acusaciones de violencia y presunto abuso de poder de su parte como líder de la Tupac. Más allá de la falta de pruebas e irregularidades en los procesos judiciales que ustedes han denunciado, ¿por qué se generan estas denuncias que siempre giran en torno a lo mismo: violencia?

Hay tres causas que estaban vinculadas a hechos de violencia, incluso una en la que le imputaron instigación a homicidio, que eso no se probó. Fue absuelta. Sobre todos los otros hechos que se relatan en algunos medios, no hay causas, no hicieron una sola denuncia. Hay denuncias mediáticas. Si efectivamente sucedieron esos hechos y sobre todo teniendo en cuenta que en Jujuy las causas contra Milagro avanzan a un modo muy veloz, ¿por qué no los denunciaron? No hubo ni una denuncia de esos hechos, ni una. Buscan generar un imaginario de que Milagro es una mujer negra y violenta de la política. Sí es interesante ver que muchas de las personas que aparecen mediáticamente o incluso que aparecen en el comienzo de las causas judiciales son personas que formaban parte de organizaciones que estaban con Milagro y que inmediatamente después de que Gerardo Morales asume la gobernación y comienza a asfixiar a las organizaciones sociales y dejó de hacer las transferencias que venía haciendo a la provincia, pasaron a trabajar con Gerardo Morales. El ejemplo es la causa de los huevos. Fue el primer juicio oral en diciembre del 2016. Gerardo Morales, que era querellante -Sala fue condenada a tres años por instigar a cometer daños causados por militantes de la Tupac que arrojaron huevos a Morales y causaron la rotura de siete vidrios-  pidió ocho años. Ocho años es el mínimo de un homicidio. Ella ni siquiera había estado presente en el acto. El único testigo que dice que hubo una reunión donde Milagro les dijo ‘vayan a hacer lío’ tiene una causa por falso testimonio porque tenía un contrato de Morales y mintió en su testimonio sobre eso. Tenía causas penales y se le cerraron mágicamente. Era la única forma que tenían para condenarla. Te puedo decir que tengo muchas más pruebas concretas. Yo no vivo en Jujuy, no soy de la Tupac, la conocí a Milagro estando presa. Necesitaban una abogada que viviera fuera de la provincia. Yo no acepté la causa inmediatamente, pedí ver el expediente antes de aceptar ser su abogada. Yo no he defendido a nadie por corrupción en todas las causas que he defendido a lo largo de mi carrera. La verdad es que cuando lo ves, cuando lees las declaraciones, ves cómo a partir de un viernes se presentan cinco personas a una misma hora en una fiscalía que dicen exactamente lo mismo, vos te empezás a dar cuenta de que eso implica todo un armado jurídico-político, que es una vergüenza. Y mi defensa tan aguerrida está vinculada a eso, no solamente durante esos cuatro años, porque mi defensa es política y también es personal con Milagro. No soy peronista, no soy tupaquera, no soy jujeña, no era amiga de Milagro. Cuando vos lo ves, lo que ves es un enorme nivel de impunidad y de injusticia. 

El plan que tiene Milagro es sobrevivir.

La Corte Suprema

Sala fue condenada en algunos de esos juicios y absuelta en otros, como el de presunta tentativa de homicidio. Además, otras siete causas en su contra ya han sido elevadas a juicio y la dirigente espera que se fijen las fechas para el inicio del debate oral. 

Fernández se refirió este miércoles al caso conocido como “Pibes Villeros”, la causa por la que Sala está privada de su libertad. Por esta causa, fue condenada en 2019 a trece años de prisión por asociación ilícita, extorsión y fraude a la administración pública. La causa nació en 2016 con la denuncia espontánea de nueve cooperativistas que refirieron haber sido obligados a facturar obras que generalmente no hacían y desviar los cobros a Sala y otros dirigentes de la Tupac.

Un fallo favorable de la Corte Suprema podría aliviar su situación y hasta garantizarle la libertad, ya que la defensa plantea que la condena a dos años por amenazas estaría cumplida.

Sala pasó por seis juicios orales y públicos y tiene otras siete causas pendientes de juicio. ¿Cómo resumiría su historia judicial?

A mí no me gusta el término lawfare. En definitiva, se trata de cómo cierto poder político utiliza los procesos judiciales, en particular los procesos judiciales penales para la persecución y para el hostigamiento de ciertos líderes o lideresas, con la finalidad justamente de castigarlos y sobre todo de constituir o de configurar sobre esa persona en el imaginario social y en el imaginario colectivo. Hoy, Milagro tiene exclusivamente una condena firme por supuestas amenazas telefónicas a una comisaría porque tenían detenida o demorada ilegalmente a una persona, una chica jovencita que había ido a hacer una denuncia (la causa conocida como “el caso de las bombachas”). Milagro lleva seis años y medio presa y se construye el estereotipo de que ya es culpable de todo lo que se la acusa. Lo dijo el gobernador (Morales) en reiteradas oportunidades: que había matado, que era culpable de homicidios, de lesiones y vos vas a las causas judiciales y eso no está. De hecho se la llevó a juicio por el caso de tentativa de homicidio y fue absuelta. Pero eso no es noticia, ¿no? Hay algo ahí en donde los procesos judiciales tienen una finalidad, que no siempre es condenar en cada uno de los hechos sino que ya el solo hecho de los procesos en la instalación mediática de que cierta persona es violenta, es corrupta, es mala. La parte mediática es la otra pata. Uno no puede pensar en el caso de Lula da Silva, en el caso de Cristina Fernández, en el caso de (Rafael) Correa. El ejemplo de Lula es un buen ejemplo: después del caso judicial se lo sobresee o termina absuelto pero estuvo detenido, no pudo participar en elecciones, se lo castigó, se lo intentó quebrar, se lo sacó del juego, del ámbito de la política. Eso es lo que representa a la perfección el hostigamiento jurídico y político o judicial y político contra Milagro Sala.

Hay tres causas vinculadas a hechos de violencia, incluso una en la que le imputaron instigación a homicidio, que eso no se probó. Fue absuelta. Sobre todos los otros hechos que se relatan en algunos medios, no hay causas, no hicieron una sola denuncia.

¿Por qué no le gusta el término lawfare?

No me gusta. Primero porque es un término en inglés y segundo porque habla de la guerra. Hay que hablar de guerra cuando hay guerra. Lo digo pensando en la dictadura cívico militar. La guerra, en definitiva, en general, tiene un comienzo y un final. Sirve para que podamos entender, simplificar, pero es el hostigamiento y la persecución por medio del aparato judicial a ciertos liderazgos muy potentes. Pero no es contra cualquiera. (Fabián) Pepín Rodríguez Simón está prófugo y no lo tienen bombardeado todo el día. Tuvimos un presidente que fue elegido e imputado por escuchas telefónicas. Hace cinco años que no lo digo, lo dije en 2016 -cuando era su abogada- pero el caso de Milagro suma todos los condimentos para el caso de una bruja del siglo XXI, una mujer india, pobre, lideresa social, con una potencia extraordinaria sobre 70.000 afiliados a la Tupac, con una capacidad de movilización enorme, que viene a romper el esquema de los negocios inmobiliarios en la provincia (de Jujuy), que viene a romper el bipartidismo en una provincia absolutamente clasista, con una oligarquía muy, muy fuerte. Y sí, no hay ninguna duda de que ella está presa por algo. Para nosotros la defensa de Milagro es una defensa que tiene su parte jurídica, pero claramente tiene su parte política.

¿Qué espera de la Corte Suprema?

Justicia. 

ED

A pesar de que renunció a la defensa legal de la dirigente social Milagro Sala para asumir como ministra de las Mujeres, Géneros y Diversidad, Elizabeth Gómez Alcorta sigue siendo una de sus fervientes defensoras en el ámbito público. “Mi defensa es política y personal”, aseguró a elDiarioAR en una entrevista telefónica, tras regresar de la provincia de Santa Cruz, a donde viajó para participar de la inauguración del ministerio de la Igualdad e Integración provincial. La funcionaria resumió esa defensa como “aguerrida”. Explicará sus razones.

Grabois pidió el indulto para Milagro Sala: “Que el Presidente ponga las pelotas sobre la mesa”

Saber más

Sala, fundadora y líder de la organización Tupac Amaru, que llegó a representar a unas 70.000 personas, lleva seis años presa, tras haber sido una aliada central del kirchnerismo. Su caída comenzó con la llegada del radical Gerardo Morales a la gobernación de la provincia cuyo poder se disputan: Jujuy. Actualmente, se encuentra con prisión domiciliaria por una causa en la que recibió condena en 2019, pero en la que ya estaba privada de su libertad de forma preventiva. Se la conoce como el caso “Pibes Villeros”.