El factor León XIV

Milei se prepara para recibir al Papa entre el entusiasmo oficial y el temor a un discurso incómodo sobre la situación social

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En la Casa Rosada se preparan para recibir a León XIV con una mezcla de entusiasmo, expectativa y cierta cautela política. Javier Milei tendrá su primer encuentro oficial con el pontífice en territorio argentino, en el comienzo de una visita de cuatro días que el Gobierno pretende atravesar sin sobresaltos. Pero detrás de los preparativos protocolares asoma una preocupación menos confesable: que el Papa aproveche su paso por el país para poner el foco en las consecuencias sociales del programa económico libertario. En Balcarce 50 saben que una cosa es organizar una recepción impecable y otra, bastante más difícil, controlar los mensajes del jefe de la Iglesia católica.

“Es un evento religioso que llena de expectativas a los católicos de la Argentina, no hay que mezclar”, advirtió a elDiarioAR un funcionario del Gobierno. La definición resume la estrategia con la que el oficialismo pretende atravesar la visita: separar la dimensión espiritual del acontecimiento de las disputas políticas domésticas y evitar que cada intervención del pontífice sea interpretada como un mensaje dirigido al Presidente. La consigna es no quedar en offside frente a los posicionamientos papales, especialmente si decide hacer hincapié en la pobreza, la desigualdad o los derechos de los trabajadores.

El desafío no es menor para un mandatario que hizo de la confrontación ideológica una marca de su presidencia y que reivindica el ajuste del gasto público como uno de los principales logros de su gestión. Durante cuatro días, Milei deberá ensayar un registro bastante menos beligerante que el habitual. En el oficialismo confían en que la visita permita exhibir una relación cordial con el Vaticano, aunque son conscientes de que cualquier referencia papal a la situación social podría adquirir una lectura política, incluso sin una crítica explícita al Gobierno. La preocupación no pasa tanto por un enfrentamiento directo, un escenario que nadie anticipa, sino por la posibilidad de que las palabras del pontífice terminen alimentando discusiones que la Casa Rosada preferiría mantener fuera de la agenda durante esos días.

La encargada de que todo salga según lo previsto es Karina Milei. La secretaria general de la Presidencia estuvo al frente de la organización de la visita, que incluyó reuniones con representantes de la Iglesia y funcionarios de distintas áreas del Gobierno. La hermana del Presidente concentró buena parte de los preparativos de un acontecimiento que tendrá una fuerte exposición pública y que la Casa Rosada busca presentar como una demostración de respeto institucional.

La primera prueba para Milei

El primer examen llegará este domingo. León XIV aterrizará por la tarde en Aeroparque, donde será recibido por el Presidente, y luego se trasladará a la Casa Rosada para mantener un encuentro privado con Milei. Más tarde, el pontífice participará de una ceremonia en el Palacio Libertad, el antiguo CCK. Allí pronunciará su primer discurso ante la dirigencia política argentina, una intervención que será seguida con especial atención desde Balcarce 50.

La presencia de gobernadores y dirigentes opositores agrega otra dimensión a la jornada. En un escenario atravesado por las negociaciones parlamentarias y las tensiones entre el Ejecutivo y distintos sectores políticos, el encuentro ofrecerá una fotografía poco habitual de la dirigencia argentina reunida bajo un mismo techo. Para Milei, además, la visita supone una exigencia poco habitual: correrse momentáneamente del centro de la escena. El Presidente, que suele convertir sus apariciones públicas en una tribuna para defender su programa económico y confrontar con sus adversarios, deberá asumir esta vez un papel estrictamente institucional.

El antecedente de Francisco sobrevuela inevitablemente. La relación de Milei con el primer Papa argentino estuvo marcada por un recorrido sinuoso, desde las descalificaciones durante la campaña electoral hasta los gestos de acercamiento una vez instalado en la Presidencia. León XIV llega sin esa historia personal de enfrentamientos, pero con una agenda pastoral en la que la atención a los sectores vulnerables y la dignidad del trabajo ocupan un lugar relevante. Para el oficialismo, la diferencia representa una oportunidad para construir un vínculo sin las heridas del pasado, aunque no garantiza que los mensajes papales resulten compatibles con el relato gubernamental.

Durante años, distintos sectores de la oposición y del sindicalismo encontraron en los pronunciamientos del pontífice argentino argumentos para cuestionar las políticas económicas de los gobiernos de turno. Milei conoce ese antecedente y sabe que las palabras de un Papa pueden adquirir una vida propia en la discusión doméstica, incluso cuando no están dirigidas a un gobierno en particular. La Casa Rosada apuesta a que León XIV no quede atrapado en esa dinámica, aunque tampoco tiene herramientas para impedir que ocurra.

La cuestión social, el asunto más sensible

La jornada del lunes aparece, en ese sentido, como una de las más sensibles. Además de la misa multitudinaria en la Ciudad de Buenos Aires, a la que asistirá Milei, el pontífice visitará el Pequeño Cottolengo Don Orione, en Claypole, y mantendrá un encuentro con representantes sindicales, empresarios y organizaciones sociales en la Universidad Católica Argentina (UCA). Son escenarios en los que la cuestión social difícilmente pueda quedar relegada a un segundo plano, especialmente en un contexto de disputas por el financiamiento de las prestaciones de discapacidad y de discusión sobre las condiciones laborales.

La elección de esos ámbitos introduce un elemento de tensión para el relato oficial. Mientras Milei presenta la reducción del gasto público como una condición indispensable para estabilizar la economía, la doctrina social de la Iglesia pone el acento en la dignidad del trabajo, la solidaridad y la protección de los más vulnerables.

En la Casa Rosada, sin embargo, buscan relativizar cualquier posible contradicción. “Es lo lógico viniendo de un Papa”, concedió a elDiarioAR un funcionario nacional, que procuró quitarle dramatismo a los eventuales pronunciamientos de León XIV sobre la situación social. La lectura oficial es que esas preocupaciones forman parte de la propia naturaleza de su misión pastoral y no necesariamente deben interpretarse como cuestionamientos al Gobierno.

La visita papal continuará el martes en Córdoba y el miércoles en Luján, con participación de distintos integrantes del Gabinete. Karina Milei y el jefe de Gabinete, Diego Santilli, tendrán protagonismo en esas actividades, mientras que el Presidente volverá a encontrarse con León XIV para la despedida. La distribución de las comitivas permitirá al Gobierno mantener presencia institucional durante toda la gira, sin necesidad de que Milei acompañe personalmente cada una de las actividades del pontífice.

PL/CRM