El CEO de Palantir

Milei recibe al magnate Peter Thiel en la Casa Rosada y refuerza su vínculo con el poder tecnológico global

22 de abril de 2026 16:19 h

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Javier Milei recibirá este jueves a las 14 en la Casa Rosada al magnate tecnológico Peter Thiel, en el punto más visible de una visita que el CEO de Palantirdesarrolla desde hace más de una semana en la Argentina con perfil bajo y agenda reservada. El encuentro marcará el segundo cara a cara entre ambos, tras una reunión en mayo de 2024 también en el despacho presidencial, y se produce luego de una serie de contactos políticos y estratégicos que el Gobierno siguió de cerca durante toda su estadía.

Según reconstruyó elDiarioAR a partir de distintas fuentes, Thiel mantuvo reuniones con funcionarios del oficialismo y sostuvo intercambios institucionales en paralelo a actividades fuera del circuito estrictamente político. El lunes de la semana pasada, por caso, se habría reunido con el asesor presidencial Santiago Caputo. En ese encuentro, que no fue informado oficialmente, trascendió que dialogaron sobre el escenario internacional, la dinámica tecnológica y el lugar que la Argentina podría ocupar en ese nuevo mapa global atravesado por la inteligencia artificial y la disputa por los datos.

La dimensión política de ese intercambio quedó expuesta pocas horas después. Tras reunirse con Thiel, Caputo publicó un mensaje en su cuenta de X que funcionó como una suerte de marco interpretativo de la visita. “Nunca es triste la verdad. Lo que no tiene es remedio”, escribió, citando sin mencionarlo a Joan Manuel Serrat, y agregó: “Argentina necesita dar un salto cuántico en materia de seguridad nacional, aunque a los zurdos les dé taquicardia. El lugar de nuestro país en el nuevo orden mundial, gracias a la oportunidad que nos está dando nuestro Presidente, se definirá por su capacidad de proteger, defender y promover nuestros recursos estratégicos. Quien quiera oír que oiga”. Más que una reacción espontánea, en la Casa Rosada leyeron ese posteo como una señal del tipo de agenda que subyace a la visita.

La presencia de Thiel en la Argentina fue seguida de cerca tanto por la Casa Rosada como por la Cancillería, donde reconocen al magnate como un actor de peso dentro del ecosistema global de innovación y capital de riesgo. Durante su paso por el país, combinó agenda política con gestos de inmersión cultural, como su asistencia al Superclásico entre River y Boca en el estadio Monumental, donde también habría mantenido contactos informales con dirigentes del fútbol.

El vínculo entre Thiel y Milei tiene antecedentes recientes. En mayo de 2024, el empresario ya había visitado la Casa Rosada junto a Alec Oxenford, actual embajador argentino en los Estados Unidos. En aquella oportunidad, según relató el propio Oxenford, el millonario estadounidense se mostró “impresionado” con las ideas del Presidente y las consideró relevantes a escala global. Ese primer encuentro giró en torno al rumbo económico del Gobierno y a la inserción internacional de la Argentina. La reunión de este jueves aparece, en ese sentido, como una continuidad, pero también como una instancia de mayor densidad política.

Thiel no es un visitante cualquiera dentro del universo que busca seducir el mileísmo. Cofundador de PayPal junto a Elon Musk, primer inversor externo de Facebook y figura clave detrás de Palantir Technologies, su trayectoria combina capital de riesgo, pensamiento estratégico y vínculos con estructuras estatales. Palantir, en particular, se especializa en el procesamiento masivo de datos y trabaja con gobiernos, fuerzas armadas y agencias de inteligencia, lo que ubica a Thiel en un cruce sensible entre tecnología y poder político.

Ese rol quedó especialmente expuesto en uno de los contratos más sensibles de la compañía en Estados Unidos. El año pasado, el polémico Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) —que quedó en el centro de la escena en enero, tras una serie de operativos en la ciudad de Minneapolis que terminaron con la muerte de dos civiles estadounidenses durante intervenciones federales— firmó un acuerdo con Palantir para desarrollar ImmigrationOS, una plataforma basada en inteligencia artificial y minería de datos destinada a identificar, rastrear y deportar personas sospechadas de ser extranjeras en situación irregular. El contrato, por 30 millones de dólares y con vigencia hasta 2027, prevé la integración de grandes volúmenes de información para detectar patrones y activar alertas.

El proyecto, sin embargo, desató cuestionamientos por su impacto potencial en las libertades civiles, la precisión de los sistemas y los riesgos de sesgo. A eso se sumaron advertencias por posibles conflictos de interés, dado el vínculo de figuras políticas como Stephen Miller, exasesor clave en materia migratoria de Donald Trump y uno de los arquitectos de su política restrictiva en esa área, con la empresa. Palantir sostiene que solo desarrolla herramientas, pero el diseño mismo de estos sistemas supone, en los hechos, una forma de intervención sobre políticas públicas.

Ese trasfondo es el que le da otra dimensión a la reunión en Casa Rosada. En el Gobierno interpretan la visita de Thiel como una señal de validación internacional en un momento en el que buscan posicionar a la Argentina como un polo atractivo para inversiones tecnológicas y como un aliado dentro de las nuevas discusiones globales. No se trata solo de captar capital, sino de integrarse a redes de influencia que exceden lo económico y se proyectan sobre el diseño de políticas públicas, especialmente en áreas como seguridad, inteligencia y manejo de datos.

La visita, además, coincide con un momento de fuerte circulación de ideas dentro del universo que rodea a Thiel. En los últimos días, la difusión de un manifiesto vinculado a Palantir, que fue amplificado en la Argentina por Caputo, puso sobre la mesa una visión en la que el software, la inteligencia artificial y la defensa nacional aparecen como ejes centrales del poder en el siglo XXI. Ese marco conceptual dialoga con algunos de los movimientos que viene ensayando el Gobierno en materia de reorganización del sistema de inteligencia.

En ese contexto, el encuentro entre Milei y Thiel funciona menos como una reunión bilateral tradicional que como una escena de alineamiento. El Presidente no recibe solo a un inversor extranjero, sino a una figura que encarna una forma específica de entender la relación entre mercado, tecnología y Estado. La apuesta oficial es que esa interlocución se traduzca en oportunidades concretas. El interrogante, todavía abierto, es bajo qué condiciones y con qué implicancias políticas y sociales se dará ese vínculo.

PL/MC