De forma temporaria

Pablo Grillo volvió a su casa tras diez meses de internación y se reactivó el reclamo de justicia

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Después de diez meses de internación, el fotógrafo Pablo Grillo regresó de manera temporaria a su hogar para pasar algunos días junto a su familia. El reencuentro, registrado en un video que se difundió en redes sociales, marcó un hito en su recuperación tras haber sido gravemente herido durante la marcha de jubilados el 12 de marzo de 2025 y volvió a poner en el centro de la escena el reclamo de justicia y responsabilidades políticas por el ataque.

“Unos días en casa después de 10 meses de espera. Ver a Pablo salir y respirar un poco de normalidad nos llena el alma. Este reencuentro da fuerzas para seguir. Nuestra alegría exige justicia”, escribió su familia en una publicación de Instagram que se viralizó rápidamente. En las imágenes se lo ve llegar a su casa y ser recibido por familiares y vecinos en una escena cargada de emoción.

Grillo, de 35 años, fue impactado en la cabeza por un cartucho de gas lacrimógeno disparado por un efectivo de Gendarmería durante una represión frente al Congreso. El proyectil le provocó lesiones de extrema gravedad que derivaron en una internación prolongada. Según informaron sus allegados, su evolución es favorable, aunque el regreso a su hogar no implica aún el alta médica definitiva.

En paralelo a la mejora en su estado de salud, la familia volvió a cuestionar con dureza el accionar del Gobierno nacional y, en particular, de la entonces ministra de Seguridad Patricia Bullrich. Días atrás, su padre, Fabián Grillo, denunció que desde el primer momento existió una “construcción de mentiras” para justificar lo ocurrido. “Primero dijeron que Pablo estaba detenido, después que la munición había rebotado varias veces en el pavimento. Van cambiando la mentira a medida que la realidad los desmiente”, afirmó en declaraciones públicas.

Fabián Grillo comparó el caso de su hijo con otros episodios de violencia institucional, como los de Rafael Nahuel y Santiago Maldonado, y sostuvo que existe un patrón de justificación de la represión. “Se magnifican supuestas amenazas para legitimar la violencia y se demoniza a una persona que estaba trabajando. Mi hijo estaba sacando fotos”, remarcó.

La causa judicial tuvo avances en las últimas semanas. La Cámara Federal confirmó el procesamiento del cabo Héctor Guerrero, identificado como el efectivo que disparó el cartucho que impactó en Grillo. Sin embargo, la familia insiste en que la investigación debe extenderse a los mandos superiores. “Está claro que actuó bajo órdenes. No disparó una sola vez y no hubo orden judicial. Eso lo dicen los propios fallos”, sostuvo el padre del fotógrafo.

El debate volvió a escalar luego de que Bullrich, hoy senadora, se refiriera públicamente al caso tras casi un año de silencio. “Fue un tiro bien hecho”, afirmó al defender el accionar de Gendarmería durante la represión del 12 de marzo de 2025, y sostuvo que “las acciones correctas pueden tener consecuencias”. La ex ministra volvió a presentar la herida como un efecto colateral del operativo y reiteró que el disparo habría rebotado antes de impactar en la cabeza del fotógrafo.

Sus declaraciones contrastan con un peritaje técnico incorporado a la causa judicial, realizado por la Policía de la Ciudad de Buenos Aires a pedido de la jueza federal María Servini. El informe concluyó que el gendarme no respetó el protocolo en al menos seis oportunidades, que establece que los cartuchos de gas lacrimógeno deben dispararse en parábola, con un ángulo aproximado de 45 grados, y nunca de manera directa, precisamente para evitar lesiones graves.

Mientras organismos de derechos humanos y sindicatos de prensa continúan reclamando responsabilidades políticas y judiciales, el regreso temporario de Pablo Grillo a su casa fue leído por su entorno como una señal de alivio y esperanza en un proceso de recuperación que aún continúa, pero también como un nuevo impulso para sostener el pedido de verdad y justicia por lo ocurrido.

CRM