SE DEBATE EL 11 EN EL SENADO

Reforma laboral: crece la presión sindical y empuja a la CGT a un paro general

“Todo lo que no hagamos hoy nos va a inhabilitar para reclamar en el futuro. ¿Con qué cara vamos a pedir después que nos devuelvan los derechos perdidos si no peleamos nada cuando tuvimos que hacerlo?”, exclamó el secretario general de la CTA, Hugo Yasky, en la sede de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) donde unos 50 sindicatos anunciaron el plan de lucha contra la reforma laboral de Javier Milei. El mensaje tenía un destinatario, y era la CGT. Los sindicatos más combativos suben la presión contra la central sindical, que reunirá al consejo directivo la semana próxima y analiza, puertas adentro, que cada vez queda menos espacio para no convocar un paro general.

En Azopardo intentaron bajarle el tono a la movida del secretario general de la UOM, Abel Furlán, pero fue imposible esconder la incomodidad. “Es una movida autónoma, que Furlán haga lo que quiera. Pero sí, a los triunviros no les causó gracia”, señaló un dirigente de la CGT, horas después de que unos 50 sindicatos industriales, ATE (trabajadores estatales) y las dos CTA anunciaran un plan de lucha en todo el país, con marchas en Córdoba y Santa Fe, y la antesala de un paro general. 

Los sindicatos no llegaron a anunciar el paro, pero solo porque están a la espera de que la CGT lo haga primero. Rodolfo Aguiar, el secretario general de ATE, ya convocó a uno para el 11 de febrero –que es cuando el Gobierno pretende tratar la reforma laboral en el Senado– y la CTA pretende hacer lo mismo el próximo martes, cuando convocará a una asamblea plenaria. El resto de los sindicatos, sin embargo, están a la espera de que la CGT llame al consejo directivo la semana próxima y haga el anuncio. No para el día de la sesión, sino antes. 

Queremos dejar abierto el escenario para que la CGT reaccione”, advirtió un referente sindical, que exige endurecer la postura y llevar la estrategia de confrontación a las calles.

El triunvirato de la CGT –compuesto por Jorge Sola, Cristian Jerónimo y Octavio Arguello– todavía apuesta, sin embargo, a una estrategia de negociación política que le permita condicionar la ley de modernización laboral. La conducción cegetista está convencida de que el Gobierno tiene el número para aprobar el proyecto, por lo que el objetivo principal es blindar los derechos colectivos de los trabajadores. Es decir, voltear los artículos anti sindicales –como la limitación de la ultraactividad de los convenios colectivos de trabajo y la restricción del derecho a huelga– que ponen en peligro la supervivencia de la negociación colectiva. 

Parar, presionar o negociar: el dilema de la CGT

Desde un principio, la apuesta de la CGT fue apelar a todas las herramientas posibles para frenar la reforma laboral de Milei (que, entre otras cosas, reduce las indemnizaciones, fragmenta las vacaciones, habilita la eliminación de las horas extra y limita la acción gremial). Se reunió con los bloques peronistas en el Senado y Diputados para diseñar una estrategia legislativa, encaró una agenda comunicacional y mediática y abrió una ronda de conversaciones con gobernadores y senadores. Todo mientras, en paralelo, sostenía una conversación informal con algunos voceros del Gobierno, como Santiago Caputo, para intentar modificar la letra chica del proyecto. 

La estrategia no siempre salió bien. Hubo chispazos con las bancadas peronistas, a quienes la CGT acusó de dejarlos solos juntando los votos. La conversación con el Gobierno –siempre negada en público por la central de trabajadores, pero reconocida por los funcionarios de Casa Rosada– se estancó. La CGT buscó equilibrar un discurso que fuera lo suficientemente duro para los sindicatos más combativos pero lo suficientemente blando como para no ahuyentar a los senadores aliados que buscaba convencer. Y no siempre tuvo éxito.

Un ejemplo de ello fue la campaña de comunicación en redes sociales que un sector de la CGT, de manera no oficial, activó contra los senadores que dudaban si acompañar la reforma laboral. Con la cuenta “Dicho en criollo” se publicaron más de 150 videos, algunos explicativos sobre las consecuencias del proyecto del Gobierno, pero otros con presiones directas contra algunos de los senadores aliados de La Libertad Avanza. 

“Sandra Mendoza cuando pedía los votos de los tucumanos prometía que lo más importante eran los trabajadores y sus derechos. Pero ahora quiere cambiar su postura, ya votó el Presupuesto del Gobierno y ahora planea acompañar la reforma de Milei”, sostiene una de las locutoras en uno de los videos, mostrando fotos y videos de la senadora tucumana que ahora responde al gobernador Osvaldo Jaldo. Lo mismo hace, luego, con casi todos los senadores radicales, PRO y representantes de fuerzas provinciales. 

Los videos apuntan, incluso, contra senadores peronistas con los que la conducción cegetista se reunirá la semana próxima. Este es el caso, por ejemplo, de la peronista jujeña, Carolina Moisés, quien votó a favor del Presupuesto y que, pese a estar en guerra con Cristina Fernández de Kirchner y la conducción del PJ Nacional, deja entrever que votará en contra de la reforma laboral. Hay, además, muchos senadores que responden a los gobernadores Martín Llaryora (Córdoba) y Maximiliano Pullaro (Santa Fe), con los cuales la CGT se reunirá también la semana que viene, que aparecen en los videos y que dejaron transmitir su furia a la central sindical

Pese a algunos traspiés, la cúpula cegetista pretende reactivar las giras federales la semana próxima como parte de la recta final antes del debate en el Congreso. Cuando viaje a Santa Fe y Córdoba, sin embargo, se cruzará con las movilizaciones convocadas por las CTA, ATE y la UOM. Allí a donde vaya, el reclamo persiste: los sindicatos combativos reclaman un paro general y la CGT deberá darles una respuesta.

Se espera que, el miércoles o jueves de la semana próxima, los triunviros de la CGT convoquen al consejo directivo nacional. La expectativa es que se anuncie un paro o una nueva movilización, tal como hubo el 18 de diciembre. “Van a tener que convocar a un paro, no queda espacio para otra cosa”, señaló un dirigente sindical con mesa en el consejo que presiona, puertas adentro, para que la CGT convoque la mayor medida de fuerza posible. 

Hasta entonces, la CGT sostiene su lógica pragmática. Todo es funcional para los intereses de la CGT, insisten en la central sindical, tanto la conflictividad callejera como las conversaciones de palacio. Como dice un vocero de la CGT: “El sindicalismo es como un tero, te cacarea por un lado y te negocia por el otro”.

MCM/MG