LA INTERNA DEL FRENTE DE TODOS

El regreso de Máximo Kirchner, la letra chica del plan Massa superministro

Sergio Massa con Máximo Kirchner

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En la letra chica del desembarco de Sergio Massa como superministro de Alberto Fernández hubo un ítem, casi una cláusula secreta, sobre la que todavía no hubo definición y tiene que ver con los oficios que, en la era Massa, tendrá Máximo Kirchner. En la Biblia política que el tigrense desliza como su ideal, el jefe de La Cámpora, y presidente del PJ bonaerense, debería volver a tener un protagonismo explícito en la dinámica del Frente de Todos (FdT).

Alberto Fernández firma el “decreto Massa” y oficializa el superministerio de Economía

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En los múltiples contactos que Massa tuvo con el presidente expuso su opinión/sugerencia para que Máximo vuelva a tener un lugar en la mesa chica del FdT, demanda genérica que fue el insumo del que se nutrió la tesis sobre un posible regreso de Kirchner a la butaca de presidente del bloque de diputados nacionales frentodistas, lugar que abandonó, por carta, el 31 de enero pasado en desacuerdo con la firma del acuerdo con el FMI y que, desde entonces, está en manos Germán Martínez.

Para Massa, un regreso a escena de Máximo es determinante en varios frentes. Uno: si el diputado se involucra, implica que abandona la posición crítica, eso que Sebastián Lacunza llamó “oficialismo opositor”, que lo llevó a renunciar, a militar contra la aprobación del acuerdo con el FMI y a no ahorrar ningún sablazo contra el ahora exministro de Economía, Martín Guzmán. “Guzmán, que era un problema para Máximo, ya no está: así que podría volver”, desliza una voz legislativa pero se saltea un detalle: Guzmán ya no está; el acuerdo con el FMI sí. ¿El problema era Guzmán, los hombres, o el acuerdo, las políticas?

Cecilia Moreau, que será presidente de la Cámara, tiene casi el mismo nivel de diálogo con Massa que con Máximo, vínculo que replica, en otro rango generacional, la relación que su padre Leopoldo tiene con Cristina, la madre de Máximo.

Dos: con Máximo en la primera línea, Massa podrá exhibir un certificado de validación K, de enorme valor político y simbólico para reforzar las gestualidades de Cristina Kirchner -como la foto de este lunes en el Senado- si, como ocurrió con el interinato de Silvina Batakis en Economía, decidiera manifestar su acompañamiento por la negativa: no con la existencia de un respaldo explícito, sino mediante la ausencia de críticas. Como se contó en este medio, Massa tuvo un sinnúmero de conversaciones con la vice y eso opera, hasta acá, como garantía de que cada movimiento pasó por el filtro de Cristina.

Tres: a Massa le interesa tener a Máximo en su mesa de operaciones porque suma otra voz -se supone que a su favor- para influir sobre Cristina. En las conversaciones, casi diarias, que en las últimas semanas tuvo con la vice, el tigrense invocó a Máximo como su fiador: habló de la sociedad política que comparten en la provincia de Buenos Aires, donde Kirchner preside el PJ, territorio que es la localía de Massa y será el lugar al que regresará si no funciona su aventura superministerial.

Dato al pie: hay que recordar el dictamen de un camporista que señala que “todo lo que es Máximo es Cristina, pero no todo lo que es Cristina es Máximo”.

Variaciones

En el mundo del FdT, aparecieron algunas voces a plantear, en rondas chiquitas o en bilaterales, que sería importante que Máximo vuelva a ser presidente del bloque. Lo traducen, en clave Massa, como un respaldo explícito de que todo el dispositivo frentodista, apoya a Massa. Un dirigente que sondeó al diputado sobre la posibilidad de que reasuma como jefe de la bancada, se encontró con que no recibió como respuesta una negativa rotunda. Cerca de Máximo, dijeron a elDiarioAR, que se trataba de versiones “al aire, nada serio”.

La versión trataba de no traducirse como una crítica a Martínez, que en los peores meses del FdT, logró llevar un bloque caotizado como fue, este tiempo, la coalición de Gobierno. Martínez operó en línea con futuro ministro de Economía y hay una mirada respecto a que sin Massa en el día a día se puede complicar el manejo de una Cámara en minoría y un bloque con muchas diversidades. Así y todo, Máximo no tiene un medallero de grandes logros, al punto que varios proyectos que aprobó el Senado -como las reformas judicial y al ministerio Público- no avanzaron en la Cámara Baja en tiempos que Kirchner presidía el bloque.

Máximo estuvo las dos semanas en el sur, en visita familiar. El sábado cenó con Cristina antes de emprender su regresó a Buenos Aires. Estuvo todo el tiempo online con Massa, que lo invitó a su acto de jura donde Fernández y Kirchner volverían a verse.

Pero ¿Máximo quiere volver? Críptico, el diputado parece no haberse inquietado con los rumores de que podría estar de regreso. La tesis de su vuelta produjo un efecto: elDiarioAR sondeó a tres legisladores que manifestaron que, en términos individuales, no les parecía correcto el retorno de Kirchner a la jefatura del bloque sobre todo después del ruido que generó su salida.

El paralelo, otros dos, dijeron que sería bueno que Máximo vuelva a ese rol. No es una encuesta: es solo un indicativo para reflejar el clima ambiguo en el bloque. Quizá, la versión se alimentó o dejó correr, con el objetivo de inducir un operativo clamor para que vuelva a presidir la bancada oficialista. “Eso no va a ocurrir: Máximo no fue un presidente de bloque al que la mayoría de los diputados extrañe”, suma una voz. “No es relevante lo que nosotros digamos: si hay una decisión política de arriba, va a ocurrir”, coinciden, honestidad brutal mediante, dos referentes del interior. “En términos políticos puede ser bueno, porque unifica al frente, pero en términos legislativos no creo: a Máximo no le gustó presidir el bloque, no se sintió cómodo”, apuntaron a elDiarioAR desde la atmósfera legislativa del FdT.

Sobre la influencia del jefe de La Cámpora en el nuevo esquema, sirve detenerse en un detalle puntual: Cecilia Moreau, que este martes será electa como presidente de la Cámara, tiene casi el mismo nivel de diálogo con Massa que con Máximo, vínculo que consolidó más allá del Frente Renovador y que replica, en otro rango generacional, la relación que su padre Leopoldo tiene con Cristina, la madre de Máximo.

La bilateral pendiente

El retorno del diputado a un lugar de centralidad política, y quizá institucional, debería incluir una instancia para retomar la bilateral con Alberto con quien, al menos hasta el fin de semana, hace casi seis meses que no habla. ¿Es operativo que un presidente de bloque del oficialismo no hable con el presidente de la Nación?

En ese ruido hay, entre muchos, un reproche que el camporismo le hace a Alberto respecto a Máximo. “Cuando Wado renunció, Alberto no le aceptó la renuncia. Pero cuando Máximo renunció, al rato Alberto anunció a su reemplazante”, apunta la fuente que enmarca esa actitud en que el Presidente nunca respetó a Kirchner. La realidad de los hechos no importan tanto como lo que se trasmite de ellos y ese registro sobre lo que ocurrió en enero pasado, suma ruido a una relación, la de Alberto y Máximo, que hasta hace 48 horas, seguía en punto muerto.

De hecho, en el entorno del Presidente se menciona que uno de los episodios críticos que Fernández tiene presente es la renuncia de Máximo 72 horas después del acuerdo con el FMI -que entendió como un intento por ensuciar el anuncio- pero, sobre todo, el rol del diputado cuando se trató en el Congreso el entendimiento con el fondo, en el que se le atribuyeron gestiones cuerpo a cuerpo para sumar votos negativos o dar vuelta, al menos para que se abstengan, a diputados que votarían a favor.

Máximo estuvo las dos semanas de receso legislativo en el sur, en visita familiar. El sábado cenó con Cristina antes de emprender, el domingo, su regresó a Buenos Aires adonde llegó por la noche. Estuvo todo el tiempo online con Massa, que asumirá el miércoles, acto al que invitó al diputado, ceremonia donde Fernández y Kirchner volverán a verse.

PI /MG

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