Crónica del discurso presidencial

El show de Milei en el Congreso, entre la hinchada propia y el eco del Pacto de la Moncloa cordobés

“¡Hacer historia, Javier; vinimos a hacer historia!”. Un grito de señora irrumpe en el recinto de la Cámara de Diputados justo cuando Javier Milei hace una pausa en su exposición. El Presidente acaba de sorprender con el llamado a un “Pacto de Mayo”, pasando sin escalas de la guerra a la paz en su relación con la casta. “Si buscan el conflicto, conflicto tendrán”, amenazó segundos antes de presentar sus diez mandamientos. Entonces las bancadas de La Libertad Avanza y el PRO se entregaron a un aplauso cerrado. Más tímido fue el apoyo del gobernador Martín Llaryora, que acaba de enterarse que su provincia es la sede elegida para el “Pacto de la Moncloa” porque Conan, el fallecido perro del Presidente, nació en Córdoba. Santiago Caputo, asesor estrella del Presidente, se ríe muy cómodo desde su palco de invitados. Se sabe artífice del show que está a punto de terminar este viernes por la noche por cadena nacional.

Milei se dedicó esta semana a escribir de su puño y letra algunos de los pasajes del discurso. Les pidió a los ministros del Gabinete que “le tiren ideas”. Pero solo su círculo más íntimo conocía el “anuncio sorpresa”, que estaba hacia el final del texto de veintena de páginas, con párrafos de frases cortas y un espacioso interlineado. Lo leyó completo en 73 minutos. 

El show del Presidente comenzó desde el minuto cero. Banda y bastón presidencial encima, como si fuera su asunción, escribió en el libro de honor cuando atravesó el Salón Azul su frase de cabecera: “Viva la libertad, carajo”. Desde allí encaró al recinto de la Cámara baja, pero otra vez dio la nota: ingresó por el mismo acceso que los diputados. Caminó entre la bancada de La Libertad Avanza y el palco de los ministros. Pasó al frente de los jueces de la Corte Suprema de Justicia pero omitió saludarlos. 

Así llegó al inédito atril que se instaló entre el estrado principal y el hemiciclo, con un recinto decorado con banderas argentinas colgando en vertical, la misma puesta en escena que en el Capitolio de los Estados Unidos. Milei quiso que se cuide al máximo su imagen: pidió expresamente que no le saquen fotos de espaldas ni con plano contrapicado.

Milei quiso que se cuide al máximo su imagen: pidió expresamente que no le saquen fotos de espaldas ni con plano contrapicado

El primer aplauso de la noche lo arrancó Santiago Caputo como cortafuego a un grito de “mentira” que salió desde el Frente de Izquierda cuando Milei cuestionó a las organizaciones sociales. El Presidente tuvo sólo recepción favorable de los suyos: las bancas de LLA y del PRO, un tercio del total del Congreso. Llenó los palcos con invitados en su mayoría ignotos, aunque con algunas figuras en posiciones llamativas. En la ubicación central se ubicaron los Menem: Lule, flamante enlace Ejecutivo-Congreso bajo la órbita de Karina Milei, y Zulemita junto a su pareja Rodolfo D'Onofrio, expresidente de River Plate. Casi escondido estuvo Daniel Scioli, secretario de Turismo, sentado en una tercera fila. Desde allí tuvo que levantar varias veces la cabeza para ver al Presidente.

Libertarios y amarillos aplaudieron sin titubear las propuestas del Presidente como el cierre de Télam o el paquete de leyes anticasta. También hubo radicales que acompañaron algunas medidas, como la derogación de la ley de alquileres. Pero hubo silencio ensordecedor cuando Milei se refirió “a aquellos que se dicen republicanos” o exigió modificar el financiamiento de los partidos políticos. Evitó hablar de “nido de ratas” sobre el Congreso, como dijo días atrás.

“¡Motosierra! ¡Motosierra!”, fue uno de los cánticos de la hinchada libertaria, al que siguió “La casta no aplaude”. “¿Qué pasa, Máximo, estás nervioso?”, gritaron desde las tribunas. “No la ven”, se escuchó en otro momento. “Van a tener que ir a trabajar en serio ahora”, los acusaron. 

También hubo escenas curiosas. El diputado Bertie Benegas Lynch tomó nota de cada tramo del discurso como si fuera una master class. Y a Patricia Bullrich, que tuvo tiempo para revisar desde su celular las cámaras de seguridad de la Plaza de Mayo, en un momento le llegó un WhatsApp exultante por el discurso: “Lo escucho y puedo oír tus pensamientos e ideas en su boca”. La ministra de Seguridad fue la única mencionada por Milei, cuando se refirió al protocolo antipiquete.

El resto de los legisladores e invitados no oficialistas siguieron impertérritos en sus asientos cada uno de los embates que lanzó Milei, incluso cuando los convocó al diálogo. Desafiante, sentada apenas metros al frente suyo, la senadora kirchnerista Juliana Di Tullio casi no le quitó la mirada de encima. Máximo Kirchner siguió con un dedo apoyado en el bigote el pasaje en el que el Presidente lo llamó “jinete del fracaso”, junto a Sergio Massa, Pablo Moyano y Juan Grabois. El también diputado de Unión por la Patria Mario “Paco” Manrique escuchó la exposición de espaldas. Paula Penacca, de La Cámpora, mató el tiempo con su celular. 

El palco de los gobernadores también fue una postal de estoicismo. El bonaerense Axel Kicillof tuvo la primera fila entre los gobernadores, sentado al lado del único exmandatario que dio el presente: Adolfo Rodríguez Saá. Faltó Mauricio Macri, aunque luego apoyó en un tuit el Pacto de Mayo. Tampoco fueron gobernadores peronistas Gustavo Melella (Tierra del Fuego) o el radical Gustavo Sáenz (Corrientes). Sí fue el macrista Ignacio Torres (Chubut), luego de haber protagonizado la última polémica que abrió el Presidente.

A todos Milei invitó a Córdoba para dentro de casi tres meses. En simultáneo los condicionó a aprobar la ley Bases a cambio de incentivos fiscales para las provincias. “¿Pacto de Mayo o pacto extorsivo?”, lanzó un diputado a la salida de la Cámara baja. “El diálogo político siempre es bueno, pero el primer tramo fue muy duro”, cuestionó un legislador kirchnerista, luego de que el gobernador Kicillof salió raudo avisando que no iba a hablar. 

“Los invitó a todos, espero que vayan”, dijo Oscar Zago, jefe de la bancada de LLA. “Primero tienen que acomodar la economía”, apuntaló serio un aliado del oficialismo. Nacido en Córdoba, aprovechó para bromear cuando se cruzó con un coterráneo suyo: “¿Vos tenés espacio en tu quincho? Porque yo no”, avisó, y el otro legislador le contestó: “Tengo un camping para recomendar. Vayamos todos con el Presidente. Vengan con guitarra y mucho Off”.

MC/JJD