Sufrimiento animal

¿Los bulldogs pueden desaparecer? La cruzada para salvar a algunas razas de perro de la endogamia

Cambios de los perros bulldog

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Si mostráramos a alguien del siglo XIX la foto de un bulldog actual, probablemente tendría problemas para reconocerlo. La endogamia y la falta de diversidad genética ha convertido a estos perros de cara plana en el paradigma de la mala salud, hasta el punto de que países como Noruega han restringido su cría. Un grupo de investigadores de Reino Unido ha advertido de que hay que tomar medidas urgentes para salvar a los bulldogs del callejón sin salida genético en el que los ha metido el ser humano.

Las águilas imperiales no tienen qué comer y sobreviven con conejos que les dan los humanos

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El estudio, publicado este miércoles en la revista Canine Medicine and Genetics, analizó más de 2.600 bulldogs que viven en Gran Bretaña y los comparó con más de 22.000 perros de razas diferentes. Los resultados confirman una vez más el pobre estado de salud de estos animales, que tienen un mayor riesgo de sufrir problemas respiratorios –debido a su cara plana–, oculares y de piel. El culpable: las “características físicas extremas” generadas durante su cría.

El investigador de la Universidad de Londres y coautor del estudio Dan O'Neil aseguró a elDiario.es que es fundamental que la sociedad “acepte” que existen “varios problemas serios de salud” relacionados con esta raza por culpa de su físico extremo. “La gente debe exigir bulldogs cuyo físico sea mucho más moderado para que la raza no desaparezca, pero que puedan vivir con bienestar”.

Una raza demasiado pura

La falta de diversidad genética fruto de la endogamia ha hecho al moderno bulldog inglés

propenso a padecer múltiples problemas de salud. Estas enfermedades, que en el siglo XIX no

tenían especial incidencia en los perros de esa raza, suponen una merma en la calidad y

esperanza de vida de sus modernos descendientes.

Principales enfermedades

del bulldog moderno

Su estructura braquiocefálica

(cabeza corta) les produce

problemas respiratorios como la

apnea del sueño y diculta la

regulación de su temperatura

corporal, lo que les hace sufrir

golpes de calor.

El bulldog inglés del siglo XIX

Estos trastornos respiratorios

era más esbelto, con menos

son responsables a su vez de

pliegues en la piel

problemas digestivos como

malas digestiones, torsión de

estómago, reflujos o gases.

Susrpados suelen

Son propensos a la obesidad. El

retorcerse hacia afuera

sobrepeso les hace padecer

(ectropión) o hacia adentro

displasia de cadera (falta de

(entropión). Esto último

ajuste en la articulación) y

provoca roces en el globo

lesiones óseas en las

ocular del animal que pueden

extremidades, además de

derivar en ceguera por

problemas cardiacos. Es la raza

opacamiento de la córnea.

con mayor incidencia de

accidentes cardiovasculares.

La estructura ósea extrema no permite

el apareamiento natural, lo que implica

que la reproducción ha de hacerse

mediante inseminación artificial, y el

parto, por cesárea.

FUENTES: AMERICAN COLLEGE OF VETERINARY SURGEONS, WIKIPEDIA Y BULLDOG TRIBE

Una raza demasiado pura

La falta de diversidad genética fruto de la endogamia

ha hecho al moderno bulldog inglés propenso a padecer

múltiples problemas de salud. Estas enfermedades, que

en el siglo XIX no tenían especial incidencia en los

perros de esa raza, suponen una merma en la calidad y

esperanza de vida de sus modernos descendientes.

El bulldog inglés

del siglo XIX era

más esbelto, con

menos pliegues

en la piel

Principales enfermedades del bulldog moderno

Susrpados suelen retorcerse

Su estructura braquiocefálica

hacia afuera (ectropión) o hacia

(cabeza corta) les produce

adentro (entropión). Esto último

problemas respiratorios

provoca roces en el globo ocular del

como la apnea del sueño y

animal que pueden derivar en

diculta la regulación de su

ceguera por opacamiento de la

temperatura corporal, lo que

córnea.

les hace sufrir golpes de

calor.

Estos trastornos

respiratorios son

responsables a su vez de

problemas digestivos como

malas digestiones, torsión de

estómago, reflujos o gases.

Son propensos a la

obesidad. El sobrepeso les

hace padecer displasia de

cadera (falta de ajuste en la

articulación) y lesiones

óseas en las extremidades,

La estructura ósea extrema no

además de problemas

permite el apareamiento natural, lo

cardiacos. Es la raza con

que implica que la reproducción ha

mayor incidencia de

de hacerse mediante inseminación

accidentes

articial, y el parto, por cesárea.

cardiovasculares.

FUENTES: ACVS, WIKIPEDIA Y BULLDOG TRIBE

Este no es el primer trabajo que pone el punto de mira sobre la salud de los bulldogs. Un estudio publicado en abril de este año en la revista Scientific Reports ya mostró que la esperanza de vida al nacer de las razas braquicefálicas (con la cara chata), como los bulldogs franceses, ingleses y carlinos, era hasta 4,5 años inferior en comparación con aquellas más longevas como los Jack Russell terrier. El estudio de O'Neil también incide en este problema: solo un 9,7% de los bulldogs analizados tenían más de ocho años, mientras que el 25,4% del resto de razas superaban esa edad.

Revertir los cambios negativos

El catedrático emérito de la Escuela de Medicina Veterinaria de la Universidad de California en Davis (EEUU) Niels Pedersen publicó en 2016 una evaluación genética de los bulldogs ingleses. Sus conclusiones mostraban que numerosas partes de su genoma habían sufrido los efectos de la endogamia hasta el punto de poner en entredicho la viabilidad futura de esta raza.

Aun así, Pedersen defendía que debía intentarse devolver a los bulldogs ingleses a un estado de salud razonable, bien mediante selección reversa (mediante cruces dentro de la misma raza) o con cruzamientos externos (con otras). Seis años después, ¿se ha avanzado en esta dirección?

¿Querríamos nacer como un perro que no puede respirar bien, caminar o incluso parpadear? ¿Una vida de dolor y mal olor, incapaces de asearnos, reproducirnos y dar a luz de forma natural?

Dan O'Neil investigador de la Universidad de Londres

“No hay evidencias de que los criadores de bulldog hayan siquiera intentado mejorar la raza desde dentro, ya que la popularidad de la raza es para ellos prueba de que gozan de buena salud”, asegura Pedersen. “Sugerí que la mejor respuesta era el cruce de razas y mostré ejemplos de éxito, pero los criadores afirman que estos son mestizos, no verdaderos bulldogs, a pesar de que la popularidad de estos nuevos tipos está aumentando”.

La objeción puesta por los criadores deja en el aire una pregunta: ¿qué es un bulldog? O'Neal recuerda que las razas de perros son un concepto “inventado por el ser humano” en el siglo XIX y que su popularidad siempre ha ido aumentando y disminuyendo por multitud de factores, “sobre todo sociales”. Es por eso por lo que constantemente aparecen nuevas razas, como los cockapoos, mientras que otras desaparecen o están en riesgo de hacerlo.

Es necesaria una mayor exigencia sobre el bienestar de los animales, estableciendo la relación entre determinadas orientaciones morfológicas y parámetros de calidad de cría

Javier Cañón investigador de la Universidad Complutense de Madrid

O'Neil considera que la clave para salvar a esta raza puede estar, en cierto modo, en la semántica: “Es definitivamente posible tener perros en el futuro a los que llamemos bulldogs ingleses”. Enumera algunos de los cambios necesarios, como un hocico más largo, una mandíbula inferior que no sobresalga, una piel más plana y una cola más larga.

Su apuesta pasa por informar a la población de esta cuestión para evitar la compra y cría de animales: “¿Querríamos nacer como un perro que no puede respirar bien, caminar o incluso parpadear? Una vida de dolor y mal olor de piel, incapaz de asearnos, reproducirnos y dar a luz de forma natural”, dice O'Neil. “Si no, ¿por qué no aplicar el mismo pensamiento a los perros y escoger uno que tenga una vida de buena salud?”.

¿Deben desaparecer (o prohibirse) algunas razas?

El investigador de la Universidad Complutense de Madrid Javier Cañón explica que la situación actual de algunas razas como el bulldog “es consecuencia de los criterios de selección utilizados, que ponen el énfasis en caracteres morfológicos fáciles de seleccionar” y critica que las “modas” hayan llevado a la situación actual. 

Cañón lamenta que la participación de profesionales de genética en las actividades de cría de las sociedades caninas y los clubes de raza haya sido tradicionalmente “muy limitada”. También ve necesaria una “mayor exigencia sobre el bienestar de los animales, estableciendo la relación entre determinadas orientaciones morfológicas y parámetros de calidad de cría”. Sin embargo, cree que no tendría por qué desaparecer ninguna raza, siempre y cuando se seleccione en sentido inverso para que vuelva “a valores más compatibles con el bienestar”. 

Si la salud de la raza no puede ser restaurada, es inhumano permitir que continúe. No deberíamos producir razas de ningún animal que hagan que sus vidas sean menos sanas o les causen daño y sufrimiento innecesarios

Niels Pedersen catedrático emérito de la Escuela de Medicina Veterinaria de la Universidad de California

Pedersen extrapola su opinión sobre el bulldog inglés a cualquier otro perro en una situación similar: “Si la salud de la raza no puede ser restaurada, es inhumano permitir que continúe”. Por eso considera que la respuesta a la pregunta que encabeza este artículo debería ser obvia: “No, no deberíamos producir razas de ningún animal que hagan que sus vidas sean menos sanas o les causen daño y sufrimiento innecesarios”.

Es por eso por lo que Noruega y Países Bajos han restringido la cría de bulldogs. Otros, como Suiza, han optado por crear razas nuevas como el bulldog continental. El estudio de O'Neil sirve de presión para Reino Unido, ya que advierte que esta raza podría prohibirse también allí si no se toman medidas urgentes.

Cañón dice que, como genetista, piensa que “hay alternativas a la prohibición”, pero asegura entenderla como forma de presionar a las organizaciones caninas para que “tomen nota de lo que puede ocurrir si mantienen las presiones de selección” hacia estos extremos dañinos para los animales.

O'Neil explica que lo que funciona en un país no tiene por qué hacerlo en otros, que “no está claro lo que significa prohibir una raza” y que una legislación restrictiva “no tiene por qué ser la única forma, ni la más efectiva, de reducir la popularidad de estas razas”.

El investigador sí tiene claro que el criterio más importante en este debate, por encima de cualquier otro, es el bienestar de los perros. Pero eso no significa que haya razas que deban desaparecer, si las alternativas disponibles permiten mejorar su estado de salud.

Un problema bien conocido

El bulldog recibe su nombre del sangriento espectáculo en el que participaban sus ancestros, el “hostigamiento de toros” (bull-baiting), en el que varios perros se enfrentaban a un toro al que debían inmovilizar mordiéndole en el morro. La raza casi desapareció con esta actividad, abandonada por su crueldad ya en el siglo XIX. Su posterior recuperación, sin embargo, trajo bajo el brazo la endogamia y numerosos problemas de salud.

“Los problemas de salud del bulldog han sido motivo de preocupación para mucha gente desde sus orígenes como raza reconocida”, comenta Pedersen. “La endogamia severa, las formas esqueléticas extremas, la alta incidencia de problemas de salud, las limitaciones reproductivas y el acortamiento de la esperanza de vida también han sido bien conocidos”.

Pedersen explica que la fascinación del público por la raza, que llegó a ser muy popular como mascota, “acallaron” estas preocupaciones “durante décadas”. Sin embargo, cree que propietarios, criadores y veterinarios están cada vez “menos dispuestos a tolerar la manipulación de un animal que provoque dolor y sufrimiento crónicos”.

Es por ese motivo que O'Neil asegura que “nos encontramos en un momento crucial” en el debate sobre cómo abordar estos “graves problemas de bienestar” asociados a la falta de variabilidad genética. “El poder de cambio está en gran medida en manos del público”, concluye.

SF

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