La Pampa United: 7. la movida freestyle de Santa Rosa que se volvió una de las más fuertes del país
Camperas grandes y hoodies negros muestran la estética. Un rápido piedra, papel y tijera establece quien empieza.
—Wot, wot, wot, wot, wot —grita el público.
Los cuerpos se balancean y los brazos se mueven al ritmo de la música. La voz de Musa, uno de los raperos pampeanos más reconocidos, es fuerte. Se acerca a su oponente hasta que no queda espacio entre las miradas. Rapea:
La gente que no conoce el ambiente
piensan que si estarían en nuestro lugar
reaccionarían violentamente
eso es por la mala costumbre de responder violencia con violencia,
en lugar de utilizar la eficacia de la mente.
Es el primer domingo de agosto de 2025. El pronóstico de lluvia obligó a cambiar el lugar de encuentro y hoy los raperos están en la explanada del centro cívico de Santa Rosa. Bajo esta construcción semicubierta que une la Gobernación, el bloque de Ministerios provinciales y el Palacio Legislativo de la provincia de La Pampa, se delimitó un círculo con sogas. Desde allí Musa dispara palabras, avanza, retrocede, mira fijo a Exe, su contrincante. Del otro lado, el mate pasa de mano en mano entre los jóvenes espectadores.
Acontece una nueva edición de la F-NIX freestyle, considerada como la mejor competencia under de Argentina en 2024.
Participan jóvenes de diferentes localidades de La Pampa: Bernasconi, Macachín, Realicó, General Pico. También llegan de otras provincias. En la previa, la campaña “Adoptá a tu rapero” circuló por las redes, y logró encontrar familias que albergan a los competidores. Santa Rosa por unos días se vuelve casa de un evento único: un territorio sin fronteras, donde cualquiera puede entrar, no importa la edad ni la apariencia.
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El canal de YouTube de la F-NIX muestra un video de diciembre de 2024. Monkey J tiene nueve años y no le gusta que, por ser tan chico, le tiren rimas débiles. La voz sale amplificada de su metro de altura, sus gestos son contundentes. No hay lugar para la ternura.
No estaba tu nombre, estaba el de Parker, el mejor rapero
vos sos una escoria
no sos nadie para poderle desafiar
a él no podés ganar
esos son los que nadie puede pisar
vos sos la cosa que pudo parar
él te usó de entrenamiento,
vos de campo artificial.
En la plaza provocó una explosión de gritos y risas. En las redes, tuvo más de 37 millones de reproducciones. Los comentarios se cuentan por cientos: épico, el mejor, la leyenda.
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En 2013 Lihué Bruno tenía 14 años y con un grupo de amigos del colegio de la Universidad de La Pampa hacía una tarea de lengua. En lugar de preparar una lección convencional, la transformaron en rap. Ahí descubrió su habilidad.
La F-NIX empezó con algunos de esos amigos del colegio. Con el tiempo, cuando esa etapa se cerró, Lihué encontró en Valentín Desuque a su socio para sostener y hacer crecer el proyecto que hoy organizan juntos.
Lihué siempre tuvo una visión clara de lo que quería. En 2017, en una entrevista al diario La Arena, dijo:
—El rap se asocia a Estados Unidos, yo quiero que se lo asocie al Atuel, a los pueblos originarios.
En 2021 se fue a estudiar a Buenos Aires donde conoció otras movidas. A partir de esas experiencias y junto a su socio, transformaron los encuentros del parque Oliver en un evento más amplio.
—La Pampa United es la filosofía con la que encaramos los proyectos: apoyar a todos los pampeanos vinculados al arte- dice.
Los jóvenes que llegan a Santa Rosa encuentran actividades desde el sábado, un día antes de la competencia principal.
La convocatoria para las batallas escritas se abre unos días antes: canciones en formato rap donde no se busca la improvisación sino un uso más cuidado del lenguaje y la rima. En los concursos de outfit se premia la estética urbana de quienes quieren expresarse más allá de las palabras, además convocan a artistas consagrados de distintos géneros para que los jóvenes conozcan otras formas musicales, este evento lo llaman “cypher sobre cenizas”.
Lihué hoy tiene 24 años y en el antebrazo derecho lleva tatuado el contorno del mapa de la provincia de La Pampa. Habla de la importancia de lo colectivo, de construir una comunidad y, mientras prepara unos mates, dice que el gran logro de la F-NIX es haberles dado un espacio de contención y expresión a pibas y pibes.
Lo que comenzó reuniendo a una treintena, hoy convoca a cientos de jóvenes en la plaza y a millones del otro lado de la pantalla. En TikTok, la F-NIX tiene 241 mil seguidores –casi tantas personas como las que viven en toda La Pampa– y acumula más de 8 millones de “me gusta”: una cifra que no habla solo de alcance, sino de algo más difícil de medir, la insistencia de los que vuelven a mirar, compartir y quedarse. En YouTube, otras 180 mil cuentas se suscriben a esa escena que comienza en la plaza y perdura en la red.
La pantalla muestra una parte; la otra está en los barrios.
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La música del celular sale por un parlante portátil. Las sillas, dispuestas en círculo, reciben a quienes quieran participar. Es un aula de la escuela del Barrio Esperanza, en Santa Rosa, miércoles 18.30. El edificio vibra con el mismo bullicio que un lunes por la mañana.
Algunos se involucran en la dinámica, otros esperan la merienda.
La mirada tranquila y el hablar sereno de Tomás Musa contrastan con la intensidad con la que enfrentó a sus competidores apenas unos días atrás. Acá, como en la plaza, no hay escenario ni micrófono. Musa propone a los participantes pararse para entrar en calor.
Sharon Denise tiene 16 años y siempre sonríe cuando habla. En el cruce con un contrincante, incluso dentro de la ronda de sillas, la sonrisa desaparece. El rostro se le endurece.
Se inclina apenas hacia adelante. La mirada queda fija en los ojos de quien tiene enfrente. El brazo derecho acompaña cada verso, marca el pulso, subraya las palabras que encajan con rima y métrica exactas. Del parlante sale el beat; Sharon lo convierte en versos. No grita. No duda. Se escucha su firmeza.
Fuera del horario de clases, las aulas de la Escuela de Nivel Inicial, la Primaria y el Secundario —tres edificios inaugurados en 2018— se abren para distintos talleres del programa Después de hora. Uno de ellos es rap. Musa coordina el encuentro y comparte lo que aprendió de manera autodidacta con quienes quieran aprender.
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En tiempos donde nos quieren individualizados, atomizados,
pisando al de al lado,
la respuesta tiene que ser abrazarnos en comunidad.
Grita Lihué en el comienzo de una nueva fecha. Como respuesta, cientos de voces al unísono retumban en una sola voz:
- Arranca la cooompe…
Hoy es sábado 6 de septiembre y antes de los enfrentamientos, apartado del círculo principal, donde casi no hay público ni aplausos, alguien filma. Los chicos se acercan de a uno. Se paran frente a la cámara y muestran la ropa que visten. No desfilan. Explican.
—Esta campera era de mi hermano —dice uno—. El pantalón lo compré acá, en la feria.
Muchos combinan ropa usada. Zapatillas gastadas, buzos anchos, prendas rescatadas de la feria que se arma en el mismo parque Oliver. Los feriantes fueron invitados por la organización de la F-NIX y desde entonces comparten el espacio. Los videos se subirán más tarde a las redes y el que más votos reciba será el ganador.
En el centro del anfiteatro, rodeado de cuerpos atentos, comienzan las batallas escritas. Los cruces fueron anunciados con anticipación, los participantes tuvieron tiempo para escribir y preparar sus rimas sin saber qué dirá su oponente.
Piba Cósmica se proclama la tía de La Pampa y reconoce en Tita Merello a la primera rapera argentina. Viene de General Pico y sostiene que animarse a decir lo que nadie dice es la virtud más grande.
Así termina su primer round donde enfrenta al salteño Kotal Bangaz:
Kotal, en un mundo de tornillos perdidos,
darle una vuelta de rosca es salir de lo permitido.
Tiene anteojos negros y un piercing en la nariz. Hace una pausa, inhala, y con fuerza agrega:
Me gusta el boca en boca porque según mi abuelo
así la historia no queda en el olvido,
y según la historia,
un pueblo sin memoria es el único pueblo perdido.
Aplausos y gritos que se apagan para dar lugar a la siguiente batalla.
Esta vez, Lihué hace equipo con Musa para enfrentar a dos rivales diferentes. Sus vestimentas delatan sus orígenes: bombacha y faja adornadas con monedas; poncho y sombrero de alas anchas. Esta competencia es payadores versus raperos.
El folklore y el under urbano se miran de frente. Los versos parten del mismo territorio, sólo cambian de ritmo al saltar de la payada al rap.
Yo soy tan pampeano que fui al Atuel y rapeé en el cauce seco
Uno de los contrincantes se traba, se interrumpe y vuelve a comenzar. No es fácil enfrentar a dos raperos en la plaza que adoptaron como propia. Sin embargo, cada pausa cargada de dudas se cubre de palmas que muestran apoyo. Nadie quiere que falle. A saber escuchar también se aprende.
El cierre es para los raperos. Hablan de Gabino Ezeiza y Pancho Luna; Ricardo Iorio y Larralde. Dicen nombres pampeanos como Olga Orozco, Morisoli, Bustriazo Ortiz y El Bardino. Intercalan versos mientras miran desafiantes a sus contrincantes:
Por esta plaza no solo pasan raperos y raperas,
nadie hace distinción por la ropa ni la música que suena.
Pueden vestirse como quieran, sin pensar en la mirada ajena.
Por eso si sus eventos se vacían y los nuestros se llenan
es porque ustedes se cerraron y de su propio género quedaron afuera.
Esto es la Pampa United, amor por el arte, pasión verdadera.
Ustedes en el hombro llevan un poncho, nosotros una cultura entera.
Desde las gradas el aplauso baja desordenado. La gente ríe y ovaciona.
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El domingo siguiente, el anfiteatro del parque Oliver se vuelve a llenar. Esta vez son más de quinientos jóvenes que vienen a presenciar las batallas de freestyle.
La F-NIX ha crecido tanto que incluso Muphasa MC, uno de los creadores de El Quinto Escalón –la histórica competencia de batallas de rap en Buenos Aires que fue semillero para muchos artistas urbanos argentinos– ha estado presente en algunos eventos.
Octavos, cuartos y cuando llega la final está oscuro.
La tradición indica abandonar las gradas, formar una ronda, iluminar con celulares. El enfrentamiento es entre el sanjuanino Pelín y Exe, oriundo de Bahía Blanca.
Exe es uno de los nombres consagrados del freestyle argentino. Compite en escenarios masivos, cobra caché, viaja en avión. Es tres veces campeón de Rap Federal, subcampeón de la Red Bull Batalla Nacional y semifinalista de la Internacional en Madrid, España. Conoce bien la emoción de rapear delante de miles de espectadores. Sin embargo, aquí no hay estadio, ni luces de colores, ni micrófonos. El pasaje se lo paga él mismo y, aun así, sigue eligiendo la F-NIX.
-Batallón, batallón-grita la ronda antes del silencio.
Exe da un paso al frente. Con la visera hacia atrás y el buzo negro, dice:
Yo no soy consagrado,
aunque piensan que sí por los lugares que he estado
no tengo plata ni futuro asegurado,
tengo lo mismo que vos, aunque vivo en otro lado.
Soy el único que es under y mainstream al mismo tiempo.
Me ves en los eventos importantes,
pero también me cruzas en la ciudad y los parques.
Me dijo: “Tenés una Play 5”
Por favor, laburo en esto sí, pero la Play 5 no
me la gasto en otra cosa.
Tres grados bajo cero, yo repartiendo hamburguesas.
Hay que laburar, no queda otra que esa.
Las hamburguesas no son solo rimas: son el símbolo de precariedad que sigue presente incluso para quien rapea en escenarios grandes. La rutina cotidiana no desaparece detrás del freestyle, y el público lo sabe.
Cuando termina el último cruce, el jurado define: Exe es el ganador de la fecha.
Ahora sí los aplausos estallan y de a poco, la plaza empieza a vaciarse.
Esta crónica obtuvo una mención especial en la VII edición del Concurso de Crónica Patagónica, organizado por la Fundación de Periodismo Patagónico en alianza con la Universidad Nacional de Río Negro.
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