La CGT se alista para negociar en el Senado los cambios a la reforma laboral
La CGT confirmó que participará de las reuniones en el Senado previstas para la segunda quincena de enero, con el objetivo de impulsar cambios al proyecto de reforma laboral promovido por el Gobierno. La modalidad de su intervención aún no está definida: evalúan enviar a dirigentes de segunda línea o directamente a sus asesores legales, según señalaron desde la conducción de Azopardo.
“No se definió todavía si van a ir los dirigentes o si al final van a mandar a sus representantes legales”, explicó a la agencia Noticias Argentinas una fuente de la central sindical, que en diciembre protagonizó una marcha a Plaza de Mayo en rechazo a la iniciativa oficial.
El proceso de negociación arrancará formalmente el viernes de la semana que viene, con la conformación de una comisión técnica en la Cámara Alta, que analizará los planteos tanto del movimiento obrero como del sector empresarial. La expectativa es que esa instancia derive en modificaciones al texto original, que luego se debatirá en el recinto el 10 de febrero.
Esta mesa de diálogo fue propuesta por Patricia Bullrich, jefa del bloque de La Libertad Avanza en el Senado, quien en diciembre decidió postergar el tratamiento legislativo ante la resistencia sindical y la falta de consenso parlamentario.
La CGT rechaza varios puntos clave del proyecto, en particular el nuevo mecanismo de cálculo de las indemnizaciones, los artículos referidos a la actividad sindical y la creación del Fondo de Asistencia Laboral, que considera regresivo.
Además, este martes, la central obrera sumó críticas al capítulo que modifica el régimen de obras sociales y los aportes patronales para la salud. Lo hizo a través de publicaciones en sus redes sociales, en las que alertó sobre el riesgo de desfinanciar el sistema solidario que sostiene la atención médica de millones de trabajadores y trabajadoras.
Si bien el oficialismo busca avanzar con parte del paquete laboral, la presión sindical logró abrir una instancia de negociación que podría limitar el alcance de la reforma. La decisión de la CGT de participar del debate —aunque sea con presencia técnica— responde a la necesidad de preservar derechos básicos y evitar retrocesos que afecten las condiciones laborales.
La estrategia también contempla una posible judicialización en caso de que el Congreso apruebe artículos considerados inconstitucionales por los laboralistas que asesoran a la central. A su vez, no se descarta que el plan de acción gremial incluya nuevas movilizaciones o medidas de fuerza en febrero si no se logran avances sustanciales en la comisión.
JJD
0