Penélope Cruz: “Cuando tenía 10 años me preguntaba por qué Almodóvar no era presidente de España”

Penélope Cruz en el Festival de Venecia, en el que participa con dos películas

Javier Zurro

Venecia —

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La primera vez de Penélope Cruz en Venecia fue, también, su primera vez en el cine. Fue hace 30 años, cuando llegó al Lido para presentar Jamón, Jamón, la película que cambiaría su vida para siempre, en lo profesional y en lo personal. Tres décadas después, aquella joven de Alcobendas es una de las mejores actrices del momento, tiene un Oscar y una Copa Volpi que ganó el año pasado por Madres paralelas. Ahora regresa con dos películas. Una en la Sección Oficial, la italiana L’Immensitá, donde da vida a una española emigrada a Italia; una película que también afronta la infancia de un niño trans y la violencia doméstica. La otra es en la sección paralela, Orizzonti, y la ha producido ella y la dirige su amigo Juan Diego Botto. Se trata de En los márgenes, un drama sobre desahucios que han tardado seis años en levantar.

La película de Juan Diego Botto sobre desahucios que nació gracias a un deseo de Penélope Cruz

La película de Juan Diego Botto sobre desahucios que nació gracias a un deseo de Penélope Cruz

Dos películas que muestran un compromiso que cada vez es más evidente, aunque no siempre se pueda conseguir. “Desgraciadamente no se puede encontrar eso en cada película que se hace”, dice con sinceridad, pero también consciente de que cuando las encuentra hay que ir a por ellas. “Las películas no están hechas para cambiar el mundo, pero cuando pueden contribuir a iniciar un debate sobre algo importante… eso me hace muy feliz”, dice la actriz y recuerda que también el año pasado el filme de Almodóvar hablaba de “temas de los que es importante seguir hablando y que están muy lejos de solucionarse, como en este caso, la violencia doméstica o la aceptación del personaje de Luana”.

La película italiana cuenta la historia real del propio director, Emanuele Crialese, que esta semana ha contado en público que es un hombre trans. Un filme que fue recibido con una larga ovación en su pase oficial, algo que conmovió a Penélope Cruz, que estuvo llorando “durante 20 minutos sin parar”. “No es difícil que yo llore, pero al ver cómo Ivana —la joven protagonista— no podía parar durante una hora o más me recordó a la primera vez que vine aquí, con 18 años. Creo que entonces estaba tan en shock que no pude ni llorar, pero verla a ella fue muy emotivo, porque está descubriendo todo esto por primera vez, y me pareció adorable y muy puro”.

Penélope Cruz habló ya en la rueda de prensa sobre violencia doméstica. Recuerda que siendo pequeña, en la peluquería de su madre escuchó “un par de historias” sobre el tema, pero hace poco vivió de cerca un caso. Además, quedó marcada por todas las mujeres que conoció durante la preparación de En los márgenes. “Si hubiéramos puesto en la película todos los detalles de todas las historias de todas las mujeres que conocimos dirías, ¿cómo puede una persona resistir tanto sufrimiento en una vida?, ¿cómo puede una mujer resistir todo eso cuando está criando a tres o cuatro niños? Por eso también quise hacer L’Immensitá, porque también habla de la violencia doméstica de una manera que está muy, muy llena de verdad”.

Se siente feminista desde muy pequeña, y tiene claro quiénes son los responsables: “Creo que es por la forma en la que me han criado mis padres, que son muy jóvenes, me tuvieron a los 20 años y estoy muy agradecida de la forma en que me criaron. Así que, aunque nací en el 74, también viví el cambio de mi país después de la dictadura, y he sido consciente de ello. Yo siempre me preguntaba, cuando veía las entrevistas de Pedro (Almodóvar), por qué no era presidente de nuestro país. Era algo que me preguntaba cuando tenía ocho o diez años”.

Cuando era una niña iba con mi abuela al parque a hacer algunos de los números de sus canciones. Mi abuela me llevaba a hacerlo para sus amigos

Penélope Cruz Actriz

Toda la crítica ha destacado su trabajo en L’Immensitá y muchos han comentado su transformación en una escena en la mítica Rafaella Carrá, un homenaje que ha encantado hacer a Cruz, que confiesa que ha admirado a la artista italiana desde siempre. “Cuando era una niña iba con mi abuela al parque a hacer algunos de los números de sus canciones. Mi abuela me llevaba a hacerlo para sus amigos, y yo siempre ensayaba en casa y me fascinaba. Así que cuando leí el guion y vi que tenía la oportunidad de interpretar a Rafaella Carrá y a Patty Pravo… para mí fue muy especial hacerlo. El día que rodamos esta escena, el productor vino y nos dijo que Rafaella había muerto. Fue el mismo día, y justo habíamos hablado de invitarla al plató para el otro número o simplemente para decirle lo mucho que la admirábamos, y en ese momento, entra y dice eso. Así que fue muy, muy triste porque nadie sabía que estaba enferma”.

La maternidad cambió a Penélope Cruz para siempre, también como actriz. “Pienso en ello hasta en cada papel que hago, porque convertirme en madre me cambió por completo. Desde el principio. Todas mis prioridades cambiaron. Nunca volví a pensar en mí en primer lugar. Es una cosa natural que sucede que es muy saludable y es una bendición. Yo siempre he sido muy familiar, porque así lo viví en mi infancia, pero ahora mis hijos son mi prioridad. Por eso hago una película al año y en verano planeo para estar todos juntos. Y si puedo intento rodar en Madrid, o donde estemos en el curso escolar”.

La 'mamma' italiana que interpreta aguanta el machismo y la violencia de su esposo, pero también las miradas de una sociedad que cree que es un bicho raro por desprender libertad en cada gesto. Un sentimiento que la actriz reconoce haber sentido cuando de pequeña decía que quería ser artista: “Me sentía muy sola, porque cuando decía porqué no montamos un espectáculo, muchas veces, aunque no siempre, los profesores me miraban como diciendo, eres rara. Y parece como te acostumbrabas a eso, pero después de un tiempo dejó de importarme y encontré mi camino. Cuando estaba en el colegio, una vez que me había aprendido lo que tocaba, el resto del tiempo desconectaba y volaba, me convertía en otra persona, imaginaba diferentes posibilidades para el futuro”. 

Por eso reivindica la necesidad de tener tiempo para aburrirse. “Ese momento en el que estaba aburrida era cuando mi imaginación se encendía y cuando soñaba y planeaba mi futuro. Veo que los adolescentes de ahora, aunque por supuesto depende de los padres, pero creo que nunca tienen tiempo para estar sin hacer nada, y de esa nade salen grandes cosas”, zanja. De comentarios como los de sus profesores aprendió a protegerse. “Ya puedes hacerlo” en una industria como esta, donde “si tienes éxito y vas a estar expuesto al público, vas a escuchar cosas buenas y cosas malas”. Su consejo es claro: “No creas ninguna de las dos”.

JZ

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