Anunciarán suba del salario mínimo, ajuste de ganancias y un bono para jubilados

Alberto Fernández y Martín Guzmán ultiman una serie de incentivos económicos luego del mal resultado de las PASO

Con el Gabinete renovado ya en funciones, el Gobierno avanza con el anuncio de un paquete de medidas que busca inyectar recursos en la economía y poner énfasis en "la producción y el trabajo", los dos tópicos que el Gobierno convirtió en eje de su campaña electoral. El set incluirá la suba del salario mínimo y del piso a partir del que se paga Ganancias, además de bonos, créditos blandos y herramientas de financiamiento para el consumo.

Distintas fuentes oficiales aseguraron a elDiarioAR que el anuncio está previsto para este martes, pero anticiparon que, en un contexto político tan enrarecido como el actual, no hay garantías en el calendario. "El momento lo define el Presidente", señalaron en el entorno del ministro Martín Guzmán, a cargo de la articulación del paquete que fue demorado por el estallido de la interna del Frente de Todos.

Dos de las medidas ya habían sido anticipadas por el Gobierno incluso antes de las elecciones primarias. Una es la suba del piso de Ganancias que, según precisó una fuente del equipo técnico que le dio forma, se ubicará en $175.000. Este piso ya había sido elevado a fines de abril mediante una ley y ahora será retocado vía decreto para evitar que la escalada de la inflación y la consecuente renegociación de los salarios licúe las mejoras otorgadas. 

Concretamente, se apunta a conservar por fuera del tributo a las alrededor de 1,2 millones de personas que fueron eximidas cuando se elevó el mínimo no imponible a los $150.000 mensuales brutos para trabajadores activos y a ocho haberes mínimos para jubilados y pensionados. En otras palabras, mantener el porcentaje de contribuyentes que paga el impuesto entre el 8% y 10%.

Por otra parte, mañana martes está convocado el Consejo Nacional del Empleo, la Productividad y el Salario Mínimo, Vital y Móvil, donde se buscará acordar un porcentaje de aumento que se sume al 35% definido en abril y acerque la suba del salario mínimo a la inflación efectiva del 2021, en torno al 45%. Actualmente el salario mínimo es de $29.160 y no alcanza para cubrir la canasta familiar de indigencia definida por el Indec.

Este aumento no servirá solo para elevar la referencia de los trabajadores informales, sino que tendrá un impacto directo en una serie de programas sociales cuyos montos están definidos en base a ese dato. Por ejemplo, el programa Potenciar Trabajo tiene más de un millón de beneficiaros que cobran mensualmente la mitad de ese salario mínimo como complemento de sus actividades productivas. También impacta en el Programa Acompañar (dirigido a mujeres y personas de la comunidad LGBTI+ en situación de violencia de género) y en las becas Progresar. 

Si bien en Anses evitaron confirmarlo ante la consulta de este diario, se estima que el paquete incluirá un bono para jubilados. Sería la tercera vez en el año que el organismo conducido por Fernanda Raverta recurriría a este instrumentos para compensar el deterioro en los ingresos de los trabajadores pasivos.  Según trascendió, el bono sería de entre $5.000 y $6.000, pero solo para aquellos que cobren hasta dos haberes mínimos.

También, el paquete de medidas económicas incluiría una suba del 50% de la Asignación Universal por Hijo (AUH), que permitiría compensar la pérdida de poder adquisitivo por la inflación.

También está sobre la mesa la posibilidad de otorgar una ayuda extra a los sectores más vulnerables, en línea con lo que fue el Ingreso Familiar de Emergencia (IFE) de 2020, aunque más acotado. En sus tres rondas originales, el IFE llegó a 9 millones de personas y demandó casi 1 punto del PBI.  Ahora, la ayuda podría parecerse más a un refuerzo de la AUH.

Ese fue un punto álgido de la discusión entre el equipo económico liderado con Guzmán —que insiste en que el contexto de actividad actual no es equivalente al que motivó el IFE y no amerita un esfuerzo fiscal de semejante magnitud— y los sectores del Gobierno más propensos expandir el gasto, condensados en la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner. 

En el Gobierno evalúan también otorgar, por decreto, un bono salarial para el sector privado.

También se anticipa una aceleración en los programas que buscan empalmar planes y empleo, como el Te Sumo, del Ministerio de Trabajo, que apunta a dar formación profesional y laboral de jóvenes de entre 18 y 24 años o el Potenciar Oficios, que es instrumentado por el Ministerio de Desarrollo Social y ofrece capacitación para el empleo formal a los beneficiarios del Potenciar Trabajo. Diferentes ministerios también trabajan en la compatibilización de programas sociales con empleo formal en distintas ramas productivas, algo que ya se hizo, como punta de lanza, en el sector del trabajo rural temporario. 

Otra de las herramientas en danza son créditos blandos y herramientas de financiación para el consumo, en línea con el programa Ahora 12, al que se podrían incorporar las tarjetas no bancarias. Además, se contempla un impulso a proyectos de obra pública.

Si bien todavía resta la confirmación de los elementos que integran el paquete, en la consultora Equilibra estiman que este set de medidas destinadas a reforzar de manera rápida el bolsillo de los argentinos y argentinas implicaría un costo fiscal en torno a medio punto del PBI, financiado fundamentalmente con emisión monetaria del Banco Central. 

DT/ AB 

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