Tras la salida de Lavagna del INDEC
Caputo negó que el nuevo IPC fuera a disparar la inflación, pero igual frenó su publicación
El ministro de Economía, Luis Caputo, negó que el nuevo índice de precios al consumidor (IPC) que preparaba el INDEC fuera a mostrar un salto inflacionario y rechazó versiones que indicaban que su publicación habría sido una “pésima noticia” para el Gobierno. Sin embargo, la desmentida convivió con un dato central que el propio oficialismo no logró aclarar: pese a minimizar su impacto, el nuevo índice fue igualmente postergado.
Caputo salió al cruce de declaraciones del periodista Eduardo Feinmann, de Radio Mitre, quien aseguró que el nuevo IPC iba a arrojar una inflación de entre 3,1 y 3,5% y que ese resultado precipitó la salida de Marco Lavagna del organismo estadístico. A través de su cuenta de X, el ministro calificó esa versión como “falsa” y sostuvo que el nuevo índice incluso “daba una décima menos que el índice actual”, según conversaciones que dijo haber tenido con el propio Lavagna y con Pedro Lines, director técnico del INDEC y ahora flamante titular.
En diciembre la inflación fue de 2,8% y para enero de este año Caputo adelantó ayer que podría rondar el 2,5%. El nuevo dato se publicará el próximo martes 10 de febrero.
“Podés chequearlo con ellos mismos”, escribió Caputo, en un intento por despegar al Gobierno de cualquier maniobra sobre los datos. Sin embargo, la aclaración dejó sin respuesta el interrogante principal: si el nuevo índice no empeoraba los números, ¿por qué el Ejecutivo resolvió no publicarlo y mantener el IPC vigente?
El nuevo IPC le dará mayor peso a los servicios, las tarifas y los alquileres, rubros que lideraron las subas de precios en los últimos años. El índice vigente estaba construido con ponderaciones derivadas de la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares de 2004/05, actualizadas en 2016, mientras que el nuevo IPC se apoyaba en la ENGHo 2017–2018, lo que introducía cambios relevantes en la estructura del indicador.
La explicación oficial fue que “no hay necesidad de cambiar ahora”, argumento que Caputo utilizó ayer para justificar la continuidad del índice actual y la salida de Lavagna. Pero esa postura contrastó con el proceso que el propio INDEC venía desarrollando desde hacía meses y con la inminencia de su presentación, prevista apenas días después de la renuncia de Lavagna.
A ese cuadro se sumó un informe previo del Banco Central, que habría anticipado un dato de inflación más alto para enero, y las denuncias de ATE INDEC, que alertaron sobre presiones internas y posibles intentos de manipulación. La salida del titular del organismo, en ese contexto, reforzó las dudas sobre la independencia técnica del ente estadístico.
MC