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Paro de nueve días del campo
“Es el comienzo de un paquete de medidas”: la Mesa de Enlace anticipó que, si no se revierte el cierre de exportaciones, escalará el conflicto

Los integrantes de la Mesa de Enlace, con el ministro Basterra

Delfina Torres Cabreros

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“Este es el comienzo de un paquete de medidas. Si no tenemos una respuesta clara, concreta, y que responda a los pedidos del sector, sin ninguna duda vamos a ir incorporando distintas metodologías y a otros actores”, dijo hoy Jorge Chemes, titular de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), en una conferencia de prensa. Junto con los titulares de las otras tres entidades agrarias que la integran la Mesa de Enlace dio detalles sobre los pasos a seguir frente a la decisión del Gobierno de suspender por 30 días las exportaciones de carne. 

“No debe sonar como una amenaza, pero queremos aclarar que hay una estrategia armada para poder obtener respuestas”, añadió Chemes. Según el referente ruralista, el conflicto está encuadrado en “algo muy similar a lo de la 125” y que “termine en eso o no” dependerá de la actitud del Gobierno.

Como primera medida, la Mesa de Enlace —que integra CRA junto con la Sociedad Rural Argentina (SRA), Coninagro y la Federación Agraria Argentina (FAA)— convocó a un cese de comercialización de todas las categorías de hacienda vacuna desde las 0 del jueves 20 de mayo hasta las 24 del viernes 28 de mayo. “Es un pedido hecho a lo largo y ancho de todo el país. Nunca, en mis años de presidente, he visto una decisión tan unánime de la fila de la Federación Agraria Argentina”, dijo Carlos Achetoni. 

El centro del conflicto está en el precio de la carne que, según datos del Instituto de la Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA) procesados por el Centro de Economía Política Argentina (CEPA), aumentó 66,1% entre abril de 2020 y el mismo mes de este año. Es decir, más de 20 puntos porcentuales por encima de la variación de precios del período, que fue de 43,6% según el Indec. A la cabeza de los aumentos sobresalen cortes de alto consumo popular como el asado (81,5%), el matambre (76,6%) y vacío (74,9%).

Según los referentes agropecuarios, la solución a la suba de precios es promover la producción, de modo que se logre abastecer tanto al mercado interno como el externo. Además, sugirieron como alternativa que el Gobierno le reintegre a los consumidores el IVA sobre las compras de carne, algo que —consideraron— podría hacer financiándose con las divisas que el propio sector genera. 

Sin embargo, no dieron una respuesta clara de cuál es el motivo de la disparada de la carne. “La biología tiene mucho que ver con una producción como la ganadería, que tiene sus ciclos”, dijo Daniel Pelegrina, titular de la Sociedad Rural Argentina. “En vez de mirar específicamente ese punto hay que mirar la película, en la que se ve que medidas de este tipo terminan generando un aumento de precios”, añadió. 

Por otro lado, Pelegrina apuntó directamente contra el “kirchnerismo” y señaló que el cierre de las exportaciones y la tensión que genera con el campo es una “cortina de humo” para tapar otras situaciones vinculadas a la pandemia, la macroeconomía y a la “reforma de la Justicia”. 

En la conferencia, la Mesa de Enlace también se refirió a una “interna tremenda” en el Gobierno, que deja al campo “sin interlocutor”. Es cierto que, si bien algunos miembros del gabinete habían mencionado el cierre de exportaciones a la carne como una posibilidad, en las últimas semanas parecía haber primado la lógica acuerdista. En los últimos días la secretaria de Comercio Interior, Paula Español, consensuó con los frigoríficos prorrogar hasta el 31 de diciembre el programa por el que se ofrecen cortes a precios económicos y el ministro de Agricultura, Luis Basterra, trabajaba en el diseño de un nuevo plan ganadero para las provincias del norte. 

“Hay un serio inconveniente adentro del Gobierno, donde hay una lucha entre un sector que ve al campo como un pilar de desarrollo y otro que lo ve solo como una fuente de recursos fiscales”, dijo Chemes. “Es muy difícil tener un diálogo con un Gobierno en el que en una reunión se nos dice algo y después se anuncia otra cosa”, sumó.

Por otro lado, Pelegrina mencionó que el anuncio del Gobierno de cerrar exportaciones coincide con la realización en Shanghái de la mayor feria de alimentación de China, donde hay varios empresarios argentinos tratando de colocar sus productos. El ruralista señaló que, del mismo modo que en la época de “la 125”, se desaprovecha un escenario de precios altos y tasas de interés bajas. “Esto lo van a capitalizar nuestros competidores. Están haciendo una fiesta en Brasil, Uruguay y Paraguay con esta medida”, dijo.

En esta oportunidad las cuatro entidades que conforman la Mesa de Enlace estuvieron de acuerdo con la medida, a diferencia de lo que ocurrió en diciembre pasado, cuando Coninagro se abstuvo de participar de un paro en rechazo al cierre de exportaciones de maíz. “El campo ha sido uno de los pocos sectores a los que le ha ido más o menos bien y tenemos que tener un sentido social”, dijo entonces Carlos Iannizzotto, su titular. Esta vez, en cambio, sostuvo que “el intervencionismo no es el camino”. 

En diciembre pasado el Gobierno dio marcha atrás con el cierre a las exportaciones de maíz y reemplazó esa decisión por una mesa de trabajo sectorial para desacoplar los precios del mercado externo e interno. Ahora los referentes del campo aseguraron que no fueron citados para discutir el tema, pero confían en que pueda haber una revisión de la medida, que todavía no fue formalizada en el Boletín. 

La decisión oficial recuerda a otra tomada por el entonces presidente Néstor Kirchner en 2006, que ordenó frenar las ventas al exterior. Luego, en el gobierno de Cristina Fernández se implementaron registros para exportar, algo que el Gobierno de Alberto Fernández también había puesto en marcha el sábado pasado. 

El presidente de la Rural dijo que la medida no tiene “razonabilidad económica” y mostró gráficos en los que advirtió que las decisiones que se tomaron a partir de 2006 generaron una caída de 10 millones de cabezas de ganado y 3,7 millones de vientres en pocos años. “A la larga los precios de la carne terminan subiendo más. Es pan para hoy, hambre para mañana”, aseguró. 

DT

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