Economistas cordobeses preparan un “plan económico integral” para 2023 y piensan en sus propios candidatos

Carlos Melconian reemplaza a Marcelo Capello, de perfil más bajo, como presidente del Ieral

A principios de los 90 el economista Domingo Cavallo desembarcó en la gestión económica de la primera presidencia de Carlos Menem con un plan amplio y un grupo de técnicos capaces de acompañarlo en la ejecución, provenientes del centro de estudios que él mismo había fundado bajo el ala de los empresarios cordobeses de la Fundación Mediterránea. 30 años después, y en un contexto en el que se percibe cierto espacio para la reivindicación de ideas del espectro liberal, un grupo de institutos de la provincia de Córdoba iniciaron conversaciones para intentar reeditar, de algún modo, esa experiencia. 

Según pudo saber elDiarioAR de referentes de distintos centros de investigación involucrados, hay una idea compartida de construir conjuntamente un plan económico integral para poner a disposición de quien asuma el poder en 2023. Sea quien sea, aseguran. Más solapadamente, la estrategia incluye también contar con cuadros propios para asumir responsabilidades ejecutivas y llevarlo adelante. 

Hasta el momento, las entidades en diálogo son el Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana (Ieral), de la Fundación Mediterránea; la Bolsa de Comercio de Córdoba, la Bolsa de Cereales, el Instituto para el Desarrollo Social Argentino (Idesa) y los centros de estudios económicos de la Universidad Católica de Córdoba y la universidad Siglo 21.

“Las ganas están. Tuvimos algunas charlas sobre temas técnicos, pero no hay nada definido sobre cómo sigue esto”, señaló un economista que lidera una de las instituciones. “Lo que nos reúne son algunas ideas comunes que pueden dar lugar a un plan”, sumó. Para Diana Mondino, miembro del Consejo Directivo de la Bolsa de Comercio de Córdoba, “es una excelente oportunidad para ir organizando una propuesta integral”, aunque insistió en que todavía está en una etapa preliminar. 

Sin embargo, dentro de la estrategia que busca poner a Córdoba ya no solo literalmente sino simbólicamente en el centro del mapa, hay un movimiento que la desterritorializa: el ingreso del economista bonaerense Carlos Melconian como presidente de Ieral. El ex presidente del Banco Nación durante la gestión de Mauricio Macri se incorporó formalmente esta semana y conducirá la entidad desde la filial porteña. 

Melconian contribuirá a darle un perfil más alto que el que tuvo con el economista cordobés Marcelo Capello en los últimos años. Con cierta trayectoria en la función pública y vínculos dentro de la política, el empresariado local lo piensa como un posible candidato a ministro de Economía, puesto que rechazó en 2002 —se lo había ofrecido Eduardo Duhalde— y esperó sin éxito en 2015. No es un secreto: en un comunicado oficial, el Consejo Directivo de Ieral señaló que Melconian “llega impulsado por la preocupación empresaria por contar con un programa económico para el próximo mandato”.

Ieral integra la Fundación Mediterránea, que nació del impulso de Piero Astori, fundador de la constructora Astori Estructuras; Pedro Venturi y Fulvio Pagani, fundador del gigante Arcor, junto con una treintena de empresas cordobesas. Actualmente está presidida por María Pía Astori, hija del fundador, quien es secundada por Marcos Brito, del Banco Macro. Si bien Arcor mantiene su lugar como socio fundador junto con otras firmas de gran tamaño como Aceitera General Deheza, Agrometal o Roggio, ningún miembro de la familia Pagani está actualmente en el directorio desde que falleció, en 2015, Fulvio Rafael, que era entonces vicepresidente segundo.  

Más que por el empresariado industrial cordobés que la define, Melconian llegó a la fundación con el espaldarazo de dos importantes empresarios con base en Buenos Aires: Jorge Brito y Sebastián Bagó, ambos homónimos de los fundadores de las empresas que comandan, el banco Macro y Laboratorios Bagó

“La iniciativa [del plan económico de elaboración conjunta] es buena, pero el punto está en cómo coordinar egos y armar un proyecto conjunto. Tiene que haber una cabeza, una voz cantante. ¿Va a ser Melconian o un cordobés? No creo que Melconian se banque que sea un cordobés ni un cordobés, que sea Melconian”, dijo el referente de otra conocida institución cordobesa que decidió mantenerse al margen del proyecto al menos hasta que comience a tomar forma. 

Para este economista, que accedió a hablar en off the record,  la iniciativa puede terminar en una “expresión de deseo” si es que algunas de las entidades decide “cortarse sola”, y la Fundación Mediterránea es la que tiene mayor espalda para hacerlo. De hecho, por fuera de la iniciativa grupal, ofrecer un plan económico es un objetivo particular y público trazado por el think thank que fundó Cavallo en 1977.

En su primera declaración como presidente de la entidad, Melconian consideró que la Argentina “necesita un programa macro, y un cambio profundo en la organización económica” y señaló que su incorporación buscará “unir esfuerzos y aprovechar el alcance regional del Instituto para diseñar y estar en condiciones de ejecutar políticas públicas que tengan en cuenta los incentivos para hacer crecer a la Argentina productiva, replantear la relación nación-provincias, y ampliar la visión federal de las soluciones económicas”. Aclaró que esa unión de esfuerzos incluirá, con el tiempo, a técnicos, especialistas y otras usinas de pensamiento de la Argentina y el mundo.

La iniciativa parte de la base de que hay “consensos” respecto de las necesidades del país, que podrían volcarse en una estrategia. Desregular la economía, aliviar la presión fiscal para favorecer al sector productivo y repensar la estructura de la coparticipación, son algunas de las más repetidas. Pero, según admite una fuente al tanto de la discusión, el consenso es solo técnico. “Otra cosa es a nivel político y social, y ahí es otra discusión; porque se puede armar un plan económico fantástico pero no sirve de nada si no se puede aplicar o nadie quiere que se aplique”.

Coinciden que para que el proyecto funcione y los distintos actores construyan conjuntamente algo nuevo —y no que cada uno ponga sobre la mesa lo que ya tiene hecho— es necesario contar con al menos dos requisitos: una coordinación sólida y una distribución del financiamiento equitativos.

La talla de las empresas que respaldan a las instituciones sugiere que no habrá problema de fondos, pero no es necesariamente así. “La plata está, pasa que el empresario tiende a ser un free rider, un usuario gratuito; todos esperan que el otro sea el que ponga”, apuntan. Hasta Cavallo dijo públicamente, cuando se conoció la designación de Melconian, que era “importante” que las incorporaciones fueran acompañadas por un “significativo incremento en los aportes de la Fundación Mediterránea al instituto”.

DT

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