Análisis

Por qué los acuerdos de Trump en Gaza, Líbano e Irán son una farsa

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Israel asesinó este lunes con un dron en Gaza a Malik Wael Abu Shaweesh, un niño de ocho años. No es un caso aislado. Desde la entrada en vigor del alto el fuego, Israel mató sigilosamente y fuera de los focos a 1.048 personas, lo que supone una media de cuatro al día. El asesinato de este niño palestino llega solo unos días después de un demoledor informe de la Comisión Internacional Independiente de Investigación de la ONU que acredita, documenta y prueba el asesinato “deliberado” de niños.

El informe no tuvo mucho eco en medios porque acredita una realidad que ya sabíamos, que Israel comete genocidio, pero creo que merece la pena una mención porque hay partes aterradoras. La investigación relata cómo soldados israelíes utilizaron a niños como práctica de tiro. Un doctor que asistió a Gaza en una misión médica afirmaba a los investigadores: “Basándome en el tipo de lesiones y las partes del cuerpo atacadas, llego a la conclusión de que los soldados israelíes estuvieron disparando deliberadamente a adolescentes en un juego de tiro al blanco, atacando una parte diferente del cuerpo cada día... Existe un patrón muy claro”.

Lo que tenemos ahora son dos acuerdos que Israel puede contraponer uno contra el otro y EEUU es firmante en los dos. En el acuerdo firmado por el Gobierno de Líbano, Israel está autorizado a establecer una zona de seguridad dentro del país. Sin embargo, en el MoU entre Irán y EEUU, la retirada, el cese de todas las operaciones militares y el respeto a la soberanía e integridad territorial de Líbano es incondicional

En otro caso, los investigadores probaron cómo tras el acoso y los ataques de Israel al hospital pediátrico de Al Nasr, donde ni siquiera alegaron que era utilizado por Hamas, Israel ordenó una evacuación forzosa de 30 minutos en la que los más vulnerables no pudieron salir. Entre ellos, cuatro bebés abandonados en sus incubadoras en la UCI y encontrados semanas después con sus cuerpecitos en estado de descomposición conectados todavía a unos respiradores y máquinas que no funcionaban.

Te cuento todo esto por rescatar el informe de la ONU de la semana pasada y para recordar que, aunque Gaza ya no está en la agenda gracias a un acuerdo impulsado por Trump que no se cumple, Israel sigue matando. La segunda fase del acuerdo que contemplaba la retirada israelí de la Franja nunca llegó (aunque Hamas entregó a todos los rehenes) y, no solo continúa el genocidio sin una retirada a la vista, sino que las tropas de Israel expandieron su presencia más allá de la línea acordada en la primera fase.

EE.UU. firma acuerdos contradictorios

Si las cosas no cambian, Irán va por el mismo camino: un anuncio grandilocuente sobre un acuerdo de alto el fuego que permite desviar la atención sin resolver los problemas estructurales del conflicto y que da paso a un escenario de violencia de baja intensidad.

Un intercambio de ataques entre Irán y EE.UU. pone en serio peligro las negociaciones. Desde la firma del memorándum de entendimiento, EE.UU. estuvo desviando una proporción cada vez mayor de tráfico marítimo del estrecho de Ormuz por la ruta que bordea la costa de Omán, llegando incluso a más de la mitad de los niveles que había antes de la guerra. Irán considera que eso viola el acuerdo y el jueves dijo que cualquier paso por rutas no establecidas por Teherán lo haría sin garantías. Ese mismo día, la Guardia Revolucionaria atacó un barco comercial, apoyando sus posiciones políticas con la fuerza. EE.UU. respondió el viernes con bombardeos en Irán y el sábado Irán atacó otro petrolero, así como nuevos objetivos en Baréin. EE.UU. se vengó con nuevos ataques a una escala mayor e Irán lanzó bombardeos contra Kuwait y de nuevo Baréin.

Mientras eso ocurría, EE.UU. anunciaba el viernes un nuevo acuerdo entre Israel y Líbano bajo el amparo y la firma de Washington. Un acuerdo que contradice directamente el marco de entendimiento entre EE.UU. e Irán. Mientras el acuerdo entre Washington y Teherán ordena un “cese inmediato y definitivo de las operaciones militares en todos los frentes, incluido el Líbano”; el acuerdo entre Líbano, Israel y EE.UU. autoriza las operaciones militares de Israel en Líbano y condiciona su retirada al desarme de Hezbollah.

“Lo que tenemos ahora son dos acuerdos que Israel puede contraponer uno contra el otro y EE.UU. es firmante en los dos. En el acuerdo firmado por el Gobierno de Líbano, Israel está autorizado a establecer una zona de seguridad dentro del país. Sin embargo, en el MoU entre Irán y EE.UU., la retirada, el cese de todas las operaciones militares y el respeto a la soberanía e integridad territorial de Líbano es incondicional”, señalaba Daniel Levy, exnegociador israelí y presidente del US / Middle East Project. 

“En el acuerdo con Líbano, Israel tiene luz verde para permanecer en el territorio libanés hasta que se cumplan determinadas condiciones sobre las que Israel tiene mucho poder de decisión. Esto es un gol en propia puerta masivo por parte del Gobierno de Líbano. Ahora Israel puede decir que, de acuerdo con el pacto, Israel tiene derecho a quedarse. Si tienes un ejército de ocupación en otro Estado no puede permanecer estático y no operativo. Va a llevar a cabo operaciones”, aclara Levy.

Un regalo escondido para Israel

Esto, a su vez, pone en peligro el alto el fuego en Irán, que ya demostró estar dispuesto a usar la fuerza y lanzar nuevos ataques si considera que Israel viola el pacto al atacar a Hezbollah en Líbano. De hecho, poco después de la firma del acuerdo, Irán lanzó varias oleadas de misiles contra Israel como respuesta a los bombardeos de Netanyahu sobre Beirut.

Además, expertos en derecho internacional criticaron el polémico acuerdo trilateral entre EE.UU., Líbano e Israel por incluir una “cláusula de impunidad para los crímenes de guerra”, denunciaba Kenneth Roth, exdirector ejecutivo de Human Rights Watch y profesor en Princeton. La cláusula en cuestión señala que “Israel y Líbano se comprometen a llevar a cabo medidas de buena fe entre las que se incluye el cese de todas las acciones hostiles o adversas en instituciones políticas o legales internacionales”.

Existe una brecha fundamental entre las partes. Israel cree haber asegurado su derecho a permanecer en una zona de seguridad, mientras que el gobierno libanés insiste en que la primera fase debe incluir una retirada israelí completa

Danny (Dennis) Citrinowicz, investigador sénior del Instituto de Estudios de Seguridad Nacional (INSS), afiliado a la Universidad de Tel Aviv, se muestra escéptico ante el acuerdo con Líbano. “En primer lugar, existe una brecha fundamental entre las partes. Israel cree haber asegurado su derecho a permanecer en una zona de seguridad, mientras que el gobierno libanés insiste en que la primera fase debe incluir una retirada israelí completa”, dice. “En segundo lugar, el supuesto central del acuerdo, que Hezbollah será desarmado, es muy cuestionable. Es probable que ni las Fuerzas Armadas Libanesas ni Israel logren ese objetivo en el futuro previsible. Como resultado, la cuestión de las armas de Hezbollah podría convertirse en la justificación para una presencia militar israelí indefinida. Apoyo la diplomacia, pero me preocupa que este acuerdo coloque al Gobierno libanés en una posición extremadamente difícil sin darle las herramientas para tener éxito”, añade.

Israel aceptó a regañadientes el alto el fuego en Gaza ante la presión de EE.UU., que luego miró para otro lado para que Netanyahu pudiese continuar la masacre sin retirarse de la Franja. También criticó el acuerdo que puso fin a la guerra en Irán en medio de tensiones y presiones de Washington para, unas semanas después, celebrar un nuevo acuerdo bajo el amparo de EE.UU. que le permite seguir ocupando Líbano e ignorar el acuerdo anterior que le obligaba a detener todas sus operaciones militares.

EE.UU. siempre tiene un regalo escondido para Israel.

Contenido publicado por elDiario.es por Javier Biosca Azcoiti, para su blog "La semana internacional".