El año que la reina Isabel II se convirtió en un ícono punk

Una de las variaciones creadas por Jamie Reid para los Sex Pistols sobre su canción 'God Save the Queen'

Elena Cabrera

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El jubileo de plata de Isabel II sucedió en 1977, el año punk por antonomasia en el Reino Unido. Pero quizás habría que decirlo al revés: el punk surgió en 1977, entre otros motivos, también a causa de la celebración de los 25 años de reinado de Isabel II. Su rostro, y el rostro del punk, quedarían hibridados para siempre. 

“Nuestros corazones están rotos”: la muerte de Isabel II en las portadas de la prensa internacional

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Jamie Reid, como director artístico de los Sex Pistols, es el culpable. En ese momento tenía 30 años. Era mayor que el grupo que manejaba su amigo Malcolm McLaren y, además, sabía bien lo que se hacía cuando fotocopió la cara de la reina y le rasgó los ojos y la boca, sustituyéndolos con palabras recortadas de otros sitios que decían “GOD SAVE THE QUEEN” y, debajo, “SEX PISTOLS”. Ese décollage se usó en la portada del single God Save The Queen / Did You No Wrong publicado por Virgin en mayo de aquel legendario año. En esa ilustración no había ningún insulto literal, ninguna crítica evidente. La hazaña estaba, simplemente, en ponerla ahí a la reina, justo en ese momento, y pegar sobre su boca el nombre del grupo. Cegar su mirada con las palabras de su propio himno. Una versión más salvaje, creada por Reid, muestra la misma imagen de la reina con un imperdible entre los labios y sendas esvásticas sobre sus pupilas. (Los botones-esvásticas oculares reaparecerían en un trabajo más reciente de Jamie Reid sobre los ojos de Trump). De una manera indirecta, los elementos que censuran la cara de la reina están reclamando la abolición de la monarquía. “Dios salve a la reina, no es un ser humano”, dice la letra de la canción.

Pocos minutos antes de conocerse el fallecimiento de la reina de Inglaterra, este periódico se pone en contacto con John Merchant, el galerista de Jamie Reid y custodio de su archivo. En ese momento, están juntos. Antes de hacer ninguna pregunta, Merchant advierte: “Puedo suponer cuál es el interés. Jamie dice, simplemente, ‘sin comentarios”. Un poco más tarde, Reid añade un mensaje algo más extenso: “Venga. Supérenlo. Nuevos Horizontes”.

En 1975, Inglaterra vive con una tasa de inflación del 26%. Aunque en el 77 ya ha bajado al 15% y los economistas explican que el país se está recuperando de la crisis con una política de “moderación salarial” y recorte del gasto, la juventud punk, con Jonny Rotten y los demás a la cabeza, piensan que “no hay futuro”. Aprovechando un momento tan importante para la sociedad británica como el jubileo —que se ha vuelto a celebrar en 2022, esta vez de platino— Reid tapa los ojos a la reina para denunciar que ella no mira lo que está pasando en la calle.

Así se hizo

Reid utilizó, volteada, una fotografía de Peter Grugeon tomada dos años antes por uno de los retratistas oficiales de la reina, fallecido en 1980. El artista la recortó de un ejemplar del Sunday People del 6 de febrero de 1977 compaginada bajo el lema “Nice Work By A Nice Lady” (el buen trabajo de una buena dama).  Era, sin duda, la imagen más reconocible de la reina: sonriendo, coronada, enjoyada.

Las palabras las recortó de los periódicos y, además de la urgencia y la reutilización de otros materiales, el mensaje también traía un recuerdo a las notas de rescate de los secuestros.

En el número 286 de Portobello Road había un taller de chapas llamado Better Badges, abierto un año antes por Joly MacFie y que usarían todos los grupos punk para hacer insignias. Allí, MacFie tenía una antigua copiadora, una process camera que Jamie Reid utilizó para crear la plancha litográfica con la que reimprimir la imagen.

Así se crearon los primeros originales y, uno de ellos, se seleccionó para la portada del single de vinilo de 7''. Cuando los trabajadores de artes gráficas que tenían que imprimir las copias de la carátula recibieron el encargo, se sintieron ofendidos por la utilización imagen de la reina, según explica la documentación que guarda el Victoria and Albert Museum, e inicialmente se negaron a imprimirlo. La historia, no obstante, le quitaría la razón y esa portada, esa imagen, es probablmente el gran símbolo del movimiento punk. De hecho, en 2001 la prestigiosa —pero ya desaparecida— revista Q la eligió como la mejor portada de disco de todos los tiempos.

Reid le dio varios usos a la ilustración, además de la portada del single, que se imprimió en azul. Creó flyers, pósteres para el interior de una tirada de un disco posterior, un diseño sobre la bandera Union Jack en color, y hasta se estamparon camisetas en 1977. Se hicieron variaciones pegando sobre la reina imágenes de tacitas de té, macetas de rosas, las mencionadas esvásticas —un símbolo que el punk utilizó con frecuencia— y un cuchillo. La imagen apareció por todas partes, incluida una campaña en los autobuses para promocionar la salida del single.

Hace no mucho que Jamie Reid tuvo conocimiento de que su nombre aparecía en los archivos del MI5, el Servicio de Seguridad británico. Debido a este trabajo, le habían clasificado como “traidor” y estudiaron si debían acusarle, a él y a los demás implicados en la imagen del single de los Sex Pistols, de deslealtad a la Corona. En 1981, la estrutura del arte establecido ya había asimilado el punk y el Victoria and Albert Museum compró su colección de diseños para los Sex Pistols por mil libras.

Quién es, hasta donde se puede saber, Jamie Reid

Su galería de arte le define como “un íconoclasta, anarquista, punk, hippie, rebelde y romántico”. Es, en definitiva, un ícono del agitprop, la estrategia política artística de agitación y propaganda.

Jamie se empezó a interesar por el movimiento situacionista, creado por Guy Debord, mientras estudiaba Bellas Artes en Croydon. Luego, viajó a París siguiendo la senda de la Internacional Situacionista y en busca de neoanarquistas, con la buena suerte de que el viaje sucedió en mayo de 1968. Y allí estaba con otro estudiante amigo suyo, Malcolm McLaren, que tomaba nota de todo y más adelante se convertiría en mánager de los Sex Pistols e incitador de un lucrativo pero contestario movimiento. A su vuelta, Reid y McLaren alentaron protestas de apoyo en Croydon, un municipio a las afueras de Londres saqueado por la corrupción política y los promotores inmobiliarios. Lo cual les dio pie para sus campañas.

En los pocos meses de actividad de los Sex Pistols, Jamie convivía con Sophie Richmond en Londres, la secretaria cuyo indispensable diario forma parte de Dios salve a los Sex Pistols, el libro de Fred y Judy Vermorel. Ella se unió al proyecto que Reid creó con dos amigos en 1970, la editorial marginal Suburban Press. 

Mario Riviere es un dibujante, músico y diseñador, corresponsable de la línea gráfica de la editorial La Felguera y admirador del trabajo de Reid, al que considera “un gigante”. “El poder y la aparente crudeza de las portadas para los Sex Pistols está a la altura del impacto musical y estético de la banda”, explica. “Reid no solo estaba alineado ideológicamente con las intenciones del grupo sino que además estaba equipado con un arsenal de talento con el que creó un lenguaje gráfico superpoderoso que es imposible separar de los Pistols”, añade. Para Riviere, la portada de God Save the Queen no es solo “una obra maestra” sino también “un arma perfecta para meter el dedo en donde dolía”. “En esa época había que tener valor y mucha inteligencia para perpetrar semejante artefacto, es una auténtica bomba si se tiene en cuenta el contexto”, recalca. Solo una portada definió el lenguaje gráfico del punk, del que muchos grupos beberían después y “revolucionó el mundo del diseño gráfico”, creando un lenguaje “rabiosamente personal” que fue “asimilado por millones de personas”. 

Reid siempre se ha dedicado al activismo y ha realizado campañas contra, por ejemplo, un impuesto a la comunidad que no era progresivo ni proporcional al ciudadano (el Poll Tax). En una reciente campaña contra el Patrimonio Británico que, según dijo en una entrevista, “representa todo lo conservador y lo peor de la historia inglesa”, dejando fuera una “historia no contada ni registrada”, pintó a Boris Johnson como un emperador romano, a Trump como un cowboy y a Putin como un zar. Además, ha hecho carteles para Occupy London, Pussy Riot o el grupo de activistas ante la emergencia climática Extinction Rebellion. Pero también trabajó en la industria musical y creó diseños para Dead Kennedys, Boy George o Transvision Vamp.

Jamie Reid tiene una importante vertiente espiritual y de entrega a la naturaleza, en la que ha ahondado en sus trabajos más reicentes, que le viene de familia. Su tío abuelo fue George Watson MacGregor Reid, socialista, sindicalista y… druida. Reid se inserta también dentro de esta práctica neopagana y una de sus últimas obras es un proyecto que consiste en unas 700 obras basadas en el calendario druida.

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