Colombia podría elegir a su primera vicepresidenta negra: Francia Márquez fue la gran revelación de las primarias del 13 de marzo

El candidato por el Pacto Histórico, Gustavo Petro, presenta a su compañera vicepresidencial, Francia Márquez, el miércoles en la capital Bogotá. El 29 de mayo Colombia elige al sucesor del derechista Iván Duque. Según las encuestas, por primera vez en la historia la izquierda puede ganar la presidencia.

elDiarioAR

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Francia Márquez, la joven luchadora ambiental afrocolombiana que enfrentó un sinnúmero de  amenazas de muerte y sobrevivió al menos a un intento de asesinato, a sus 39 años es considerada  una de las principales figuras de la nueva izquierda latinoamericana, cuando fue la tercera candidata más votada, con 780.000 sufragios, incluso por delante del ganador de la coalición Centro EsperanzaSergio Fajardo, que logró 705.000 papeletas a su favor.

El candidato favorito de la izquierda Gustavo Petro la eligió como compañera de fórmula para  las próximas elecciones presidenciales del 29 de mayo.  De obtener la victoria, Márquez será la próxima vicepresidenta de Colombia, la primera mujer de color en ocupar ese cargo en su país y junto a la costarricense Epsy Cambell Barr, las dos únicas vicepresidentas negras en América Latina.

Petro anunció su decisión después de que obtuvo  más de 750.000 votos en las elecciones  primarias a principios de este mes. Tanto Petro como Márquez pertenecen a la coalición izquierdista Pacto Histórico “Colombia Puede”, compuesta en gran parte por políticos contrarios al sistema y muchos recién llegados a la política.

“No somos uno y otro, somos uno y uno, un equipo trabajando por Colombia”, declaró Petro, quien se mantiene primero en los sondeos de opinión para ganar la presidencia del país.

 “¿Cómo no voy a llorar, si represento a las mujeres negras de este país?” dijo el miércoles por la mañana Márquez, tras recibir la nominación que ha entusiasmado a progresistas y activistas de derechos civiles en toda la región. “Cada colombiano, en su diversidad, de las regiones, de cada territorio, hizo posible que estemos aquí”, agregó la candidata.

“Agradezco a las personas que se han mantenido en resistencia por la vida, la paz y la justicia social”, y prometió luchar “por los 'nadie' de este país”.

“¿Cómo no voy a llorar, si represento a las mujeres negras de Colombia?” dijo el miércoles Francia Márquez, tras la invitación a integrar la fórmula presidencial de la izquierda, para entusiasmo de progresistas y activistas de DDHH en toda la región.

Márquez, estudiante de derecho y madre de dos hijos, es oriunda  de La Toma, una pequeña localidad del  departamento occidental del Cauca, devastado por la guerra. Con tan solo 15 años de edad inició su liderazgo social cuando se opuso a la represa de La Salvajina, una obra hidroeléctrica en el Río Cauca, ubicada en el municipio Suárez, del que Márquez es originaria. Después de  su construcción, los pobladores perdieron tierras, se vieron desplazados y perdieron su fuente de trabajo con la minería artesanal. Su abierta y tenaz oposición a las mafias ilegales de extracción de oro pero también en 2009 la gran minería promovida por el propio Estado la  enfrentó con el gobierno y le valió  amenazas de muerte.

Después de denuncias infructuosas ante instituciones gubernamentales, Márquez  en 2010 encabezó una marcha conocida como la “Marcha de los Turbantes”  de 80 mujeres de la Amazonía a Bogotá que duró 10 días y recorrió 350 millas.

Protestaron por las calles durante 22 días y  tomaron el Ministerio del Interior, que colinda con  la Casa de Nariño, el Palacio Presidencial.

“Nos declararon que éramos una amenaza para la seguridad nacional. Les dijimos al gobierno que si ellos no nos protegían nuestra casa nos íbamos a quedar ahí y que si nos moríamos que fuera en la cara de todo el mundo”, dijo en esa ocasión la entonces líder comunitaria que obligó al gobierno a sentarse y dialogar. Las operaciones de minería ilegal en La Toma cesaron. Para fines de  2016, toda la maquinaria alrededor del río Ovejas fue físicamente retirada o destruida por las fuerzas de seguridad de Colombia finalizando  la contaminación por cianuro y mercurio. Por esta acción de frenar la minería ilegal de oro en su tierra ancestral, en 2018 Márquez recibió el prestigioso premio ambiental Goldman –considerado el Nobel ambiental -  por su campaña.

Durante las protestas antigubernamentales de 2021, se convirtió en una relevante voz entre los movimientos sociales que paralizaban la nación en medio de las denuncias de incumplimientos del Acuerdo de Paz –firmado en 2012 por el ex presidente Juan Manuel Santos y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) -, los asesinatos de líderes sociales, la pobreza y décadas de desigualdad social.

Márquez se mostró del lado de los jóvenes que formaban parte de la denominada “primera línea”, con cascos y escudos de hojalata formaron una  barrera defensiva ante la violencia policial y  también fueron acusados por las autoridades de delitos como perturbación del orden público y concierto para delinquir.Mientras los miembros de la “primera línea” impedían con barricadas el ingreso de la fuerza pública y de políticos a los barrios, Francia Márquez ingresaba sin problema alguno. Abogó por los derechos que reclamaban los manifestantes y su influencia se probó en la contienda electoral.

Las expectativas que despierta la figura de Márquez son auspiciosas, principalmente  entre los afrocolombianos que constituyen casi el 10% de la población de Colombia de 50 millones, descendientes de personas esclavizadas traídas de África para trabajar en las plantaciones de caña de azúcar, las minas de oro y las grandes propiedades de los colonos españoles terratenientes. Siguen estando sub representados en los negocios y la política.

  “Como alguien de un grupo históricamente discriminado por los sistemas de poder en Colombia, estoy increíblemente feliz”, dijo Yacila Bondo, una joven activista afrocolombiana. “Solo que ella sea nombrada candidata a vicepresidenta es histórico”.“Hace solo unos años era inimaginable, y cuando anunció su campaña, la gente se rió”, continuó. “Esto abrirá muchas puertas en nuestra imaginación social y veremos a más mujeres y niñas negras entrar en política”.

Márquez  mujer negra, madre y jefa de hogar, y víctima del conflicto, es una figura que cierra la brecha rural-urbana en ColombiaSergio Guzmán, director de Colombia Risk Analysis, una consultora local considera. “La única duda sobre ella antes era si podría obtener votos, lo cual después de las primarias sabemos que puede”.

A pesar de que en un momento se había mostrado ambiguoPetro, quien en su juventud fue miembro del ahora desaparecido grupo guerrillero M-19, se desempeñó como alcalde de Bogotá, la ciudad capital, y quedó segundo en las últimas elecciones presidenciales en 2018, con su decisión respecto a Márquez no decepcionó a los millares de simpatizantes. El principal rival de Petro en estas votaciones es Federico Gutiérrez, exalcalde de Medellín, la segunda ciudad de Colombia, a quien se considera que representa el statu quo de centroderecha. Colombia nunca ha tenido un presidente de izquierda.

También compite el frágil  proceso de paz de Colombia con los rebeldes de izquierda de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), representadas por el partido Fuerza Alternativa Revolucionaria del  Común (FARC) desmovilizadas  después de que se firmó el Acuerdo de Paz, que puso fin a décadas de guerra civil que mató a más de 260.000 y desplazó a 7 millones de personas.

Petro es visto como un ferviente partidario del acuerdo, mientras que Gutiérrez es considerado un escéptico.

AGB con información de agencias y medios

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