EE.UU. pone el foco en Líbano mientras Pakistán busca una segunda ronda de negociaciones con Irán
Cuando se cumple una semana del frágil alto el fuego entre Estados Unidos e Irán y después del fracaso de la primera ronda de conversaciones entre ambos en Pakistán, este martes tuvo lugar otra importante reunión para tratar de desescalar la violencia y la tensión en Medio Oriente.
Representantes de Israel y Líbano se reunieron en Washington en las primeras conversaciones directas en décadas entre los dos países enfrentados, auspiciadas por Washington con el objetivo de desactivar el principal foco de tensión en el conflicto, además del estrecho de Ormuz.
Israel no detuvo su ofensiva contra el país vecino, lo cual pone en riesgo la continuidad del alto el fuego en Irán, donde el ejército israelí sí cesó el fuego cumpliendo con el acuerdo entre su aliado estadounidense y Teherán. Después de haber lanzado el mayor ataque contra Líbano el miércoles 8 de abril (causando más de 300 muertos y más de un millar de heridos), Israel abrió la vía diplomática con el Gobierno de Beirut, asegurando que su ofensiva es contra el grupo chií libanés Hezbollah y no contra el país –donde mató a más de 2.100 personas y causó el desplazamiento de un quinto de la población–.
El embajador israelí en Washington, Yechiel Leiter, y la embajadora libanesa, Nada Hamadeh Moawad, se reunieron con el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, que rebajó las expectativas de que un acuerdo pueda alcanzarse fácilmente. Rubio señaló que su Gobierno está “muy feliz” de estar auspiciando las conversaciones, que calificó de “oportunidad histórica”. Sin embargo, admitió que el diálogo aborda “décadas de historia y complejidades”, con dos Estados vecinos que nunca mantuvieron relaciones diplomáticas ni llegaron a definir la frontera entre ambos.
Después del encuentro, Leiter se mostró optimista: “Hoy descubrimos que estamos del mismo lado”. “Ambos estamos unidos en la liberación de Líbano de una potencia ocupante dominada por Irán, llamada Hezbollah”, dijo en declaraciones a la prensa. “Hablamos de varias cosas, sobre todo de la visión a largo plazo, donde habrá una frontera claramente delimitada entre nuestros países, y la única razón por la que necesitaremos cruzar al territorio del otro será para ir en viaje de negocios o de vacaciones”, afirmó.
Al mismo tiempo, los ataques israelíes contra Líbano continúan matando a 35 personas y causado heridas a otras 159 el martes, según el recuento del Ministerio de Sanidad. También Hezbollah siguió atacando el norte de Israel y las tropas hebreas presentes en el sur de Líbano y reivindicó más de una veintena de ataques.
El Gobierno libanés acudió a las conversaciones con la expectativa de lograr un alto el fuego antes de abordar otras cuestiones más complejas, algo que el Ejecutivo israelí descartó de antemano. Por su parte, Israel persigue en las conversaciones con Beirut un objetivo más a largo plazo: desarmar a Hezbollah, algo que el propio Gobierno y Ejército libaneses se propusieron el año pasado pero que no lograron debido a la dificultad de esta misión y a los delicados equilibrios con el brazo político de Hezbollah –que forma parte del Ejecutivo– y también por la base popular con la que cuenta el grupo en algunas regiones del país.
Precisamente, Hezbollah nació en los años '80 del siglo pasado, con el apoyo de Irán, para resistir frente a la ocupación israelí del sur de Líbano. Desde entonces, los dos actores fueron acérrimos enemigos y se enfrentaron en varias guerras, en las cuales el pueblo libanés fue la principal víctima, como la actual ofensiva y la de 2024. En noviembre de ese año, la Administración estadounidense, junto a Francia, logró imponer un alto el fuego entre Israel y Hezbollah, pero el ejército hebreo mantuvo su presencia en cinco posiciones en el sur de Líbano y violó de forma constante el cese de hostilidades.
Ahora, el Ejecutivo y el Ejército israelíes dejaron claro que no van a retirarse del territorio libanés –donde penetraron varios kilómetros– ni van a detener sus ataques hasta acabar con Hezbollah, pero para lograrlo buscan la ayuda de las autoridades libanesas porque sus operaciones militares no son suficientes para debilitar al grupo y que no pueda seguir atacando Israel.
El ministro de Exteriores israelí, Gideon Saar, afirmó antes de las conversaciones en Washington que su Gobierno quiere normalizar las relaciones con el libanés, pero para eso es necesario eliminar el principal problema para ambos: “Recordemos siempre que el problema para la seguridad de Israel es el problema para la soberanía del Líbano: Hezbollah”.
Ormuz y el programa nuclear iraní
Mientras, la tensión permanece elevada en el otro escenario más caliente de la guerra: el estrecho de Ormuz. Desde que Donald Trump anunciara un bloqueo naval a los barcos con origen o destino a los puertos iraníes, no se produjeron incidentes, pero el tráfico a través de esta importante vía marítima sigue detenido casi por completo.
Según la agencia Reuters, ocho barcos pudieron cruzar el estrecho en el primer día del bloqueo impuesto por EE.UU., incluidos tres que estaban relacionados con Irán pero que no procedían ni se dirigían a sus puertos. Antes del actual conflicto, más de cien embarcaciones cruzaban cada día el estrecho.
Por su parte, el Comando Central del Ejército estadounidense (Centcom) informó de que ningún barco logró romper el bloqueo en las primeras 24 horas, desde que comenzó a aplicarlo el lunes por la tarde a las 16 (hora peninsular española). Según el Centcom, más de 10.000 marineros, infantes de marina y efectivos de la Fuerza Aérea, junto con más de una docena de buques de guerra y decenas de aeronaves, participan en la misión, destinada a ejecutar el bloqueo marítimo en el marco de la operación en curso en aguas del golfo Pérsico y el golfo de Omán.
El Centcom indicó que seis embarcaciones mercantes acataron las instrucciones de las fuerzas estadounidenses y dieron la vuelta para regresar a puertos iraníes en el golfo de Omán, sin que tuviera que emplear la fuerza.
En medio de este nuevo bloqueo, Pakistán busca volver a sentar a la mesa de negociaciones a Washington y Teherán a finales de esta semana o a principios de la próxima, tras haber enviado una propuesta formal a las dos delegaciones para tratar de superar las diferencias entre ambos países, después de la primera ronda de conversaciones que tuvo lugar el pasado sábado en Islamabad.
“Las cosas se están moviendo positivamente y existe la posibilidad de que las delegaciones mantengan una segunda ronda de conversaciones a finales de la semana o principios de la siguiente”, comunicó a la Agencia EFE una fuente diplomática bajo condición de anonimato. Según la fuente, la mayor parte de los asuntos fueron acordados en el encuentro del pasado fin de semana, por lo que una segunda cita “podría conducir a un avance si ambos aceptan resolver sus diferencias”.
Las principales diferencias son en torno al programa nuclear de Irán, ya que Washington habría exigido a Teherán que renuncie totalmente a enriquecer uranio, una pretensión que el equipo encabezado por el vicepresidente estadounidense, J.D. Vance, impuso como una línea roja insalvable. Pero Irán defiende su derecho a enriquecer uranio al menos para uso civil.
Trump dijo este martes al periódico New York Post que “algo podría ocurrir en los próximos dos días”, en el marco del proceso de negociación con Irán y apuntó a que sus enviados volverán a Islamabad, alabando el rol que tuvo en la mediación el general Asim Munir, jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas paquistaníes. “He estado diciendo que no pueden tener armas nucleares”, dijo Trump a New York Post, reafirmando que EE.UU. no va a hacer ninguna concesión en ese sentido.
El secretario general de la ONU, Antonio Guterres, se mostró optimista sobre la posibilidad de que continúen las negociaciones entre Irán y EE.UU., después de haberse reunido con el ministro de Exteriores de Pakistán, Ishaq Dar. “Considero que es esencial que estas negociaciones continúen” dijo Guterres a la prensa, agregando que no es realista pensar que un problema de esta envergadura pudiera resolverse en una sola ronda de conversaciones. “Necesitamos que las negociaciones continúen y que el alto el fuego persista mientras las negociaciones sigan”, remarcó.
También otros 19 países apoyaron los esfuerzos para lograr una desescalada pero instaron a que se incluya Líbano, porque “la prolongación de la guerra pone en peligro la actual distensión regional”, esto es, el alto el fuego de dos semanas. En un comunicado conjunto, España, Francia, Grecia, Noruega, Países Bajos, Portugal, Reino Unido e Irlanda, entre otros, dieron la bienvenida al comienzo de las negociaciones directas entre Israel y Líbano, e hicieron “un llamamiento a todas las partes para que reduzcan de manera urgente la tensión y aprovechen la oportunidad que ofrece el alto el fuego entre Estados Unidos e Irán”.
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