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En el gobierno Bolsonaro, se multiplicó por tres el número de militares en cargos civiles de la administración brasileña

Jair Bolsonaro, hablando con el ministro de Economía, Paulo Guedes (c), y el ministro de Minas y Energía, almirante Bento Albuquerque (d), durante el lanzamiento del Plan Nacional de Fertilizantes (PNF), en el Palacio de Planalto, en Brasilia, Brasil, el 11 de marzo de 2022.

Entre 2013 y 2018, hubo alrededor de 300 militares en los cargos ministeriales y a partir de 2019 con la asunción al poder del presidente Jair Messias Bolsonaro la cifra saltó a 623 para llegar a 742  en 2021

El  estudio dado a conocer por el Instituto de Investigación Económica Aplicada (IPEA), muestra que el número de militares en cargos civiles casi se triplicó respecto al 2013 durante el mandato del presidente Jair Bolsonaro.

El aumento de ocupación de militares en cargos de confianza en el Palacio del Planato -sede del poder ejecutivo en la ciudad de Brasilia- entre 2012 y 2021 se registró en la Dirección y Asesoría (DAS) y Funciones Encargadas del Poder Ejecutivo (FCPE), donde se hallan los cargos de confianza del gobierno federal. En los puestos de “carácter especial”, considerados de primer y segundo rango, la presencia de personal militar aumentó de 6 a 14.

Los mayores incrementos contabilizados se encuentran en los Ministerios de Economía, Medio Ambiente y Salud, consideradas estratégicas en la administración Bolsonaro.

Según los datos del estudio, el Ministerio de Economía tenía un militar en 2013. En 2021 había 84. Fue el mayor aumento porcentual entre todas las carteras, por encima del 8000%.

En el Ministerio de Salud, el crecimiento del personal militar fue del 471%. En la gestión del general Eduardo Pazuello, durante la crisis sanitaria, una autorización técnica perimitió usar medicamentos sin prueba científica en el tratamiento del covid.

En el Ministerio de Salud, los militares pasaron de 7 a 40, un crecimiento del 471%.

En la gestión del general Eduardo Pazuello, durante la parte más crítica de la pandemia, una autorización técnica perimitió el uso de medicamentos sin prueba científica en el tratamiento del covid.

Los resultados e investigaciones, en torno a omisiones e irregularidades de las acciones del gobierno durante la pandemia, de la  CPI Covid (Comisión Parlamentaria de Interrogatorio) en el Senado, involucraron a Pazuello. La posibilidad de que el general se presentara uniformado a declarar ante los senadores fue descartada por la cúpula del Ejército que  tras bambalinas operó para que Pazuello pudiera revertir su imagen de ministro de las FFAA.

El Ministerio del Medio Ambiente también recibió a un gran número de comisionados militares. Si contaba con un militar hace nueve años, el  año pasado el total aumentó a 21.

También en Educación hubo un aumento del 650%, con un salto de dos militares a 15. En Defensa, en el mismo período, el crecimiento fue del 33,5%, ya que los militares fueron 167 y se convirtió en 223.

Piero Leirner, profesor de Antropología de la Universidad Federal de Sao Carlos (UFSCardedicado al estudio del contexto militar en Brasil, sostiene que los militares promueven, con Bolsonaro, acciones tramposas en el  Estado. Y este movimiento coincide y aun puede ser eclipsado por la influencia de Centrão, el conjunto de partidos políticos que busca la cercanía con el  Ejecutivo para obtener ventajas en sus prácticas clientelistas

“Hay una militarización de la política que no es recomendable a ningún nivel. El resto, lo que se llama ”bolsonarismo“ entre los militares, es una ilusión necesaria para que este sistema se mantenga en pie”, subrayó.

A juicio de Leirner, existe una asociación innegable entre la actuación de los militares en el gobierno y los resultados obtenidos por la actual administración.

“Especialmente tomando la gestión de Salud durante el período Pazuello (general activo en el Ejército), a pesar de que la asociación entre el propio gobierno y las Fuerzas Armadas era bastante obvia, hubo un fuerte operativo de 'comunicación social' para blindarlos de la percepción de esta asociación. Para ello, entre otras cosas, saturaron la opinión pública con mensajes como 'él [Bolsonaro] manda, yo obedezco'. Si es difícil percibir que hay una 'sociedad' entre las Fuerzas Armadas y el Gobierno, más difícil es percibir que en realidad hay una jerarquía: los generales mandan, el capitán obedece”, comentó.

El general Carlos Alberto dos Santos Cruz no ve un vínculo directo entre las FFAA y el gobierno de Bolsonaro. Para él, la sociedad hace una asociación que en la práctica no existe y Bolsonaro intenta explotar para sí el prestigio de los militares. “El personal militar de reserva y algunos miembros activos que están en nombramientos no representan a las Fuerzas Armadas y no tienen influencia en las decisiones y comportamiento de las Fuerzas. Las decisiones son prerrogativas exclusivas de sus comandantes”, subrayó. “Dada la cantidad de militares en el gobierno, es normal que el público haga esta asociación, pero en realidad no existe. Por otro lado, al gobierno le conviene fanfarronear sobre ese ”vínculo“, para explotar políticamente el prestigio de las Fuerzas Armadas”, agregó dos Santos Cruz.

El domingo, el diario Estadão, acaso hoy el má creíble de Brasil, publicó que las FFAA tuvieron la mayor ganancia salarial entre los empleados estatales en los últimos diez años.

AGB

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