La guerra de Ucrania activa una bomba climática de toneladas de gas metano y miles de millones de euros

Gas.

Raúl Rejón

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La guerra en Ucrania mostró la realidad: Europa todavía es adicta al gas. Para quitarse la dosis rusa de 160.000 millones de toneladas anuales, los países de la UE buscaron suministradores en todo el globo. Así surgieron actores dispuestos a poner miles de millones para sacar y transportar este combustible fósil con vistas a vendérselo a Europa.

2022 confirma que el cambio climático se intensifica a “velocidad catastrófica”

2022 confirma que el cambio climático se intensifica a “velocidad catastrófica”

El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, repitió que la guerra en Ucrania demuestra que “las energías renovables no solo son una cuestión fundamental para afrontar el objetivo climático, sino las mejores aliadas para la independencia y autonomía de la Unión Europea”.

Mientras, el deseo de sustituir el hidrocarburo que el presidente ruso Vladimir Putin saca de un Ártico que cada vez está más derretido por el calentamiento de la Tierra desató “una fiebre del oro por el gas”, como la llama Niklas Hönhe, del New Climate Institute, uno de los socios de Climate Action Tracker. Una fiebre para “producir gas fósil, construir gasoductos e instalaciones de gas licuado”, según su descripción.

Proyectos gasísticos recientes

(planificado)

(construído)

Gasoducto offshore

Nigeria-Marruecos

De 7.000 km submarinos, conectaría con el gasoducto que llega a España. Prevé pasar por áreas del Sáhara occidental.

Capacidad prevista 85 millones de m3 diarios.

Presupuesto

25.000 millones de euros.

Argelia

Nigeria y Marruecos firmaron un Memorando de Entendimiento en septiembre 2022.

Marruecos

Hassi R'Mel

Sahara

Occidental

Mauritania

Níger

Benín

Senegal

Gambia

Ghana

Guinea-Bissau

Guinea

Sierra

Leona

Warry

Promotor

Compañía Nacional de Petróleos de Nigeria.

Nigeria

Liberia

Togo

Costa de

Marfil

Fase I completada bombeo de gas en 2023.

Ampliación yacimientos

en Senegal

Gasoducto transahariano

Nigeria-Argelia

Greater Tortue Ahmeyim y Yakaar-Teranga en la costa senegalesa

Desde Warri (Nigeria) hasta Hassi R'Mel (Argelia), recorre 4.000 km. Atraviesa Níger.

Inversión prevista fase II: 5.000 millones de euros.

Gas natural situado a 2.000 metros de profundidad.

Presupuesto

12.700 millones de euros.

Capacidad prevista 30.000 millones de m3 al año.

GRÁFICO: IGNACIO SÁNCHEZ. FUENTE: ELABORACIÓN PROPIA

Proyectos gasísticos recientes

(planificado)

(construído)

Gasoducto offshore

Nigeria-Marruecos

De 7.000 km submarinos, conectaría con el gasoducto que llega a España. Prevé pasar por áreas del Sáhara occidental.

Capacidad prevista 85 millones de m3 diarios.

Presupuesto

25.000 millones de euros.

Nigeria y Marruecos firmaron un Memorando de Entendimiento en septiembre 2022

Argelia

Marruecos

Hassi

R’Mel

Sahara

Occidental

Mauritania

Níger

Senegal

Benín

Gambia

Ghana

Guinea

Bissau

Guinea

Warry

Sierra

Leona

Nigeria

Liberia

Togo

Costa de

Marfil

Promotor

Compañía Nacional de Petróleos de Nigeria.

Ampliación yacimientos

en Senegal

Greater Tortue Ahmeyim y Yakaar-Teranga en la costa senegalesa

Fase I completada bombeo de gas en 2023.

Inversión prevista fase II: 5.000 millones de euros.

Gas natural situado a 2.000 metros de profundidad.

Gasoducto transahariano

Nigeria-Argelia

Desde Warri (Nigeria) hasta Hassi R'Mel (Argelia), recorre 4.000 km. Atraviesa Níger.

Presupuesto

12.700 millones de euros.

Capacidad prevista 30.000 millones de m3 al año.

GRÁFICO: IGNACIO SÁNCHEZ. FUENTE: ELABORACIÓN PROPIA

Los datos le dan la razón. Actualmente están en construcción plantas eléctricas a base de gas que suman 500 gigavatios –la potencia absoluta instalada en España son 110 gigavatios–. También se están instalando bases de importación de gas licuado que suponen 635 millones de toneladas y centrales exportadoras por valor de 700 millones de toneladas.

Esta situación activa una bomba de relojería climática: el gas sí añade emisiones de efecto invernadero y la dimensión y costo de las infraestructuras gasistas, que entrarán en funcionamiento dentro de años, hace que deban operar largos periodos para resultar rentables a quienes las pagaron.

Estas infraestructuras se muestran como solución a corto plazo porque nos encontramos en una situación estresante y la sociedad las acepta por estas circunstancias

Marina Gros, experta en gas de Ecologistas en Acción

“Nuestra sensación es que desde el inicio de la guerra se ha hecho prioritario lo más urgente y no lo más importante”, reflexiona la experta en el sector gasista de Ecologistas en Acción, Marina Gros. “Claro que hace falta una respuesta inmediata, pero, ¿qué se deja de lado? No vale de nada abandonar el gas ruso para hacernos dependientes del gas de otro lado”.

Nigeria, Senegal, EEUU o Canadá pusieron encima de la mesa sus yacimientos. Así que miles de millones de euros van a pagar nuevas infraestructuras para extraer y llevar gas por el mundo. Algunos yacimientos, como la mayoría de los estadounidenses, implican aplicar el fracking (la técnica de la fractura hidráulica, muy agresiva con el terreno).

Plan de construcción de planta gasista en México

México

Sinaloa

Planta exportadora de

Gas Natural Licuado Vista Pacífico

Localizada en un predio de 150 hectáreas en Ahome, Topolobambo (Sinaloa).

Presupuesto

2.000 millones de euros.

Topolobambo

Promotor

Total y Sempra

GRÁFICO: IGNACIO SÁNCHEZ. FUENTE: ELABORACIÓN PROPIA

Plan de construcción de planta

gasista en México

México

Sinaloa

Planta exportadora de

Gas Natural Licuado Vista Pacífico

Localizada en un predio de 150 hectáreas en Ahome, Topolobambo (Sinaloa).

Promotor

Total y Sempra

Presupuesto

2.000 millones de euros.

Topolobambo

GRÁFICO: IGNACIO SÁNCHEZ. FUENTE: ELABORACIÓN PROPIA

El gas natural es sobre todo metano que, al quemarse como combustible, libera CO2 (si bien menos que otros hidrocarburos). Además, el propio metano –CH4– “es un gas de efecto invernadero en sí mismo. Hasta 80 veces más potente que el CO2 en los primeros 20 años”, explica el consultor ambiental Carlos Bravo.

El metano utilizado por los humanos llega a la atmósfera mediante fugas y filtraciones en su extracción y transporte (como se vio con el escape masivo del gasoducto Nord Stream 2) o al no quemarse completamente en los motores. “Su efecto climático está subestimado”, añade Bravo. “El engaño consiste en considerar sólo las emisiones directas de CO2 de la combustión del gas, ignorando el impacto de las fugas y filtraciones de metano a la atmósfera”.

Así que, entre las fugas y el CO2 que emite al quemarse, hace que “durante todo su ciclo de vida, tenga un fuerte efecto climático que no se ha evaluado correctamente”, remata Bravo.

La expansión de las infraestructuras de gas pone en riesgo la transición energética, un combustible fósil con alto impacto climático –a menudo escondido por una narrativa engañosa– y que nos ancla a esas infraestructuras

Kemfert, C., Präger, F., Braunger, I. et al en 'Nat Energy', 7

No pocos países y compañías vieron en la crisis energética desatada por la invasión de Ucrania una nueva oportunidad de vender combustibles fósiles como el gas. Contrasta con la promesa de rebajar emisiones de metano que se publicitó durante la COP26 de Glasgow.

Esos combustibles fósiles son los que, según los cálculos científicos, deberían quedarse bajo tierra o en las profundidades oceánicas para evitar que engorden aún más la capa de gases invernadero. De hecho, tendrían que “quedarse sin extraer el 90% del carbón y el 60% del petróleo y el gas metano restantes en el planeta para tener un 50% de probabilidades de limitar el calentamiento global a 1,5ºC”, según calculó un equipo del University College de Londres en septiembre de 2021. “Estimamos que la producción de petróleo y gas debería reducirse un 3% anual hasta 2050”.

Nuevas fuentes de gas implican nuevas instalaciones para perforar, bombear y transportar este compuesto fósil. El riesgo radica en que “las nuevas instalaciones para la producción y el transporte amenazan con sentenciar esta década a ser intensiva en carbono y dejar el límite de 1,5 ºC fuera del alcance”, analizóel grupo Climate Action Tracker. Y de acuerdo con los trabajos del Panel Internacional de Expertos de la ONU, las emisiones en estos diez años deberían caer un 50%.

Proyectos de plantas de gas en Europa

Grecia

Alexandrópolis

Terminal de Gas Líquido

Alexandrópolis

Localizada en las costas del mar Egeo, tiene como función almacenar y regasificar

Capacidad prevista 5.500 millones de m3 al año.

Presupuesto

430 millones de euros.

Promotor

Gastrade

Terminal de

Gas Líquido

Fecha prevista de entrada en funcionamiento diciembre 2023

Estonia

Paldiski

Terminal de gas natural

licuado de Paldiski

Prevista que comience a trabajar para el cuarto trimeste 2024 estará localizada en el puerto de Paldiski en el mar Báltico.

Capacidad prevista de almacenamiento 160.000 m3

Presupuesto

400 millones de euros.

Finlandia

Helsinki

Tallin

Paldiski

Estonia

Rusia

Terminal de

Gas Líquido

Letonia

GRÁFICO: IGNACIO SÁNCHEZ. FUENTE: ELABORACIÓN PROPIA

Proyectos de plantas de gas en Europa

Grecia

Alexandrópolis

Terminal de Gas Líquido

Alexandrópolis

Localizada en las costas del mar Egeo, tiene como función almacenar y regasificar

Capacidad prevista 5.500 millones de m3 al año.

Presupuesto

430 millones de euros.

Promotor

Gastrade

Terminal de

Gas Líquido

Fecha prevista de entrada en funcionamiento diciembre 2023

Estonia

Paldiski

Terminal de gas natural

licuado de Paldiski

Prevista que comience a trabajar para el cuarto trimeste 2024 estará localizada en el puerto de Paldiski en el mar Báltico.

Capacidad prevista de almacenamiento 160.000 m3

Presupuesto

400 millones de euros.

Finlandia

Turku

Helsinki

Tallin

Paldiski

Estonia

Terminal de

Gas Líquido

Letonia

GRÁFICO: IGNACIO SÁNCHEZ. FUENTE: ELABORACIÓN PROPIA

Carbon Action Tracker revisó la situación tras la invasión rusa en Ucrania y se topó con “una pléyade de nuevos proyectos de gas, muchos de los cuales no estarían construidos a tiempo para suministrar la energía que el mundo necesita ahora, pero que sí incrementarían las emisiones en el largo plazo”.

Un ejemplo: durante el mes de octubre, la combinación de depósitos europeos llenos de gas y temperaturas muy altas –que redujeron el consumo– dieron como resultado un divagar de buques metaneros llenos de gas frente a las costas europeas sin tener donde descargar. Pero el hidrocarburo ya ha sido extraído, licuado embarcado y transportado desde EEUU o Qatar.

Solo por nombrar algunos de los proyectos con novedades recientes: Nigeria aceleró mucho su proyecto de gasoducto marino hacia Marruecos y el terrestre hacia Argelia. Senegal decidió financiar una nueva fase de desarrollo de los yacimientos de gas en la costa, Australia construirá un nuevo gasoducto de 500 kilómetros en el oeste del país. Se avanzan las plantas metaneras de Alaxandrópolis en el mar Egeo y Paldiski (Estonia) en el Báltico. En México está la planta exportadora de gas de Vista Pacífico. Solo estos suman más de 44.000 millones de euros.

Proyecto para un nuevo gasoducto en Australia

Australia

Perth

Northern Goldfields Interconnect Pipeline

Tramo de 580 kilómetros desde la cuenca de Perth (gasoducto que pasa por Leinster) hasta Geonoroa en el oeste de Australia, estaría terminado para el primer trimestre de 2023.

Presupuesto

400 millones de euros.

Leinster

Geraldton

Northern Goldfields

Interconnect Pipeline

Leonara

GRÁFICO: IGNACIO SÁNCHEZ. FUENTE: ELABORACIÓN PROPIA

Proyecto para un nuevo gasoducto

en Australia

Australia

Perth

Northern Goldfields Interconnect Pipeline

Tramo de 580 kilómetros desde la cuenca de Perth (gasoducto que pasa por Leinster) hasta Geonoroa en el oeste de Australia, estaría terminado para el primer trimestre de 2023.

Presupuesto

400 millones de euros.

Leinster

Leonara

Geraldton

Northern Goldfields

Interconnect Pipeline

GRÁFICO: IGNACIO SÁNCHEZ. FUENTE: ELABORACIÓN PROPIA

“El nivel de inversión obliga a utilizarlas mucho tiempo. No puede ser una solución a corto plazo”, insiste Marina Gros. “Pero se muestran como tal porque nos encontramos en una situación tan estresante y preocupante que es fácil recurrir a estas soluciones”. Se trata, añade, “de una doctrina del shock de libro: la sociedad acepta estos proyectos en estas circunstancias y ¿a quién beneficia? A las empresas gasistas”.

En este sentido Bill Hare, responsable de Climate Analytics, abunda: “Algo tiene que cambiar. No puede ser que sigamos dando como respuesta a corto plazo de los shocks –ya sea la pandemia o la crisis energética– pasos que incrementarán las emisiones, sin hacer caso a la crisis del cambio climático”.

“La expansión de las infraestructuras de gas pone en riesgo la transición energética”, concluyó un grupo de investigadores de varias universidades alemanas en un trabajo publicado en julio de 2022 en Nature.

Su estudio explica que “un combustible fósil con alto impacto climático –a menudo escondido por una narrativa engañosa– que obstaculiza la transición hacia la descarbonización y nos ancla a infraestructuras no puede ser la solución para un futuro sin emisiones de CO2”.

Entonces, ¿cuál es la solución?

“Si hay que destensionar el mercado, es decir, los precios, el gran consumidor de gas es la industria. Así que, si la industria pone en marcha una eficiencia de verdad, habrá menos consumo, menos demanda y bajarán los precios”, reflexiona la ecologista Gros. “En los hogares se consume el 18%. No entendemos por qué se pone tanto el foco en el ahorro en las casas, aunque siempre sea bueno”.

Gros añade que para este invierno habría que aislar las casas con rehabilitación de hogares, “pero empezando por los que estén en peores condiciones” y activar una tarifa social térmica.

RR

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