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Cumbre bilateral

Sánchez y Lula acuerdan en Barcelona defender el multilateralismo frente a las guerras de Trump

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez (derecha), y el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, se saludan en Barcelona al comienzo de la I Cumbre España-Brasil.

Víctor Honorato

Barcelona —

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La cercanía política de los dirigentes de España, Pedro Sánchez, y Brasil, Luis Inácio Lula de Silva, ambos claramente críticos con el unilateralismo deslenguado del mandatario estadounidense, Donald Trump, quedó de manifiesto en su reunión con motivo de la I Cumbre España - Brasil, que se celebró hoy en Barcelona. “Frente a la fragmentación, la confrontación y las guerras que estamos viendo en el mundo, trasladamos un mensaje completamente distinto de confianza mutua y prosperidad compartida”, defendió Sánchez, que se refirió a Lula como amigo “de España, de Europa y personal”.

Preocupados ambos por el ascenso de la ultraderecha a caballo de la desinformación y las noticias falsas, disparados en el ecosistema de las redes sociales —una “ola reaccionaria en redes”, en palabras de Sánchez— los dirigentes destacaron la buena relación entre sus países durante un encuentro de alto nivel en el que participaron buena parte de los ministros de uno y otro Gobierno.

A nivel comercial, diplomático y político, la sintonía en la relación bilateral entre España y Brasil viene en claro aumento desde el regreso de Luis Inácio Lula da Silva al poder en 2023. En los encuentros en la Asamblea de la ONU en Nueva York y en respectivas visitas oficiales se certificó un acercamiento improbable durante el mandato del ultraderechista Jair Bolsonaro.

España es el segundo mayor inversor en Brasil, por valor de más de 50.000 millones de euros anuales, mientras que Brasil duplicó las exportaciones a España en la última década (especialmente de petróleo). A los países los unen también importantes lazos históricos —se calcula que unos 15 millones de brasileños son descendientes de españoles—.

Fuentes del Gobierno inciden en que la “sintonía política es muy clara” entre los mandatarios y señalan que el resultado de esta es la firma hoy de múltiples acuerdos de colaboración, tras negociaciones que llevan meses en marcha, en tres grandes bloques: económico y comercial (se anuncia un pacto para la extracción y comercio de minerales críticos, imprescindibles para la industria tecnológica); innovación, ciencia y cultura; o derechos sociales, con especial foco en la igualdad de género y racial.

Así hasta 15 materias diversas, algunas extraordinariamente específicas, como las posibilidades de adaptación de la raza de vaca retinta a Brasil. La voluntad de las delegaciones es que las cumbres se regularicen, posiblemente con carácter bienal.

Las vicepresidentas segunda, Yolanda Díaz, y tercera, Sara Aagesen, y el ministro de Exteriores, José Manuel Albares, fueron desfilando ante la mirada de Sánchez y Lula junto a sus homólogos brasileños para firmar memorandos de entendimiento en sus respectivas materias. También los titulares de Ciencia, Cultura e Igualdad, antes de la intervención de los presidentes.

Democracia y multilateralismo

Pero la colaboración entre los dirigentes va más allá del nivel bilateral. Desde 2024, en los márgenes de la Asamblea General de la ONU en Nueva York, Lula y Sánchez promueven con otros líderes internacionales un foro más o menos informal en el que proponer alternativas para defender el resquebrajado orden internacional. A aquella reunión la siguieron dos el año pasado, primero en Chile en julio, auspiciada por el presidente Gabriel Boric y a la que se sumaron el colombiano Gustavo Petro y el uruguayo Yamandú Orsi, y después en septiembre, de nuevo en Nueva York con motivo de la reunión de la Asamblea General.

Esta réplica de los progresistas a la internacional de ultraderecha —hoy desmejorada por la derrota y posterior encarcelamiento por golpismo del predecesor de Lula, Jair Bolsonaro, y la reciente salida del poder del húngaro Viktor Orbán— se consolida el sábado en la que será la IV Reunión por la Defensa de la Democracia, donde la nómina de dirigentes se amplía a una quincena.

La Guerra Civil a los ojos de Lula

El presidente brasileño advirtió de la gravedad del momento presente en el plano internacional, que comparó con la propia historia de España y la Barcelona de hace 90 años, inmersa en el “horror” de la Guerra Civil, antesala de la Segunda Guerra Mundial. “Hoy asistimos atónitos a una nueva carrera armamentística”, advirtió el mandatario, que recordó que ya durante su primera etapa como presidente, en 2003, se negó a apoyar la guerra de Irak que pregonaba el entonces líder estadounidense George W. Bush. “Entiendo cuando Sánchez dice no a la guerra”, señaló, en ese sentido.

Lula y Sánchez están, así “en la misma trinchera”, en la que se pretende defender unas instituciones de una ultraderecha que solo pretende “destruirlas”, y en hacer que la democracia avance “más allá del voto” para traer “beneficios concretos a la vida de las personas”.

En la reunión del jueves hablarán los dirigentes del declive y necesidad de refuerzo del multilateralismo, que se refleja en el papel disminuido de la ONU, que “tuvo papel importante en la creación de Israel y hoy no consigue consolidar el Estado palestino”, según recordó Lula.

El dirigente brasileño reflexionó sobre los límites de la democracia y las frustraciones de la izquierda. “Cuando conocí Italia el PCI era el mayor partido comunista de Occidente. Al llegar al poder, se acabó, se desmotivó. ¿Qué sucedió? Hay que entender las causas para hacer una propuesta. Qué parte de discurso está errado, que expectativas de nuestra juventud no estamos satisfaciendo”, planteó.

Sheinbaum en Barcelona

Entre los nuevos participantes destaca la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, que la semana pasada anunció que traería un mensaje de “paz” a Barcelona, tras limarse asperezas con España en los últimos meses a cuenta de la memoria del pasado colonial. La mexicana y Sánchez se reunirán brevemente aprovechando la ocasión. Otros dirigentes confirmados son el surafricano Cyril Ramaphosa, o el presidente del Consejo Europeo, ⁠António Costa.

A esta segunda cumbre se suma la Global Progressive Movilization (Movilización Progresista Global), un congreso de contenido más político en el que participan miembros de formaciones políticas internacionales —con destacada presencial del PSOE— expertos y periodistas para discutir el abordaje de cuestiones como el autoritarismo, la desigualdad salarial o las guerras culturales. Está previsto que Sánchez y Lula cierren la reunión el sábado.

Si para Sánchez la triple cita es una oportunidad para afianzar su imagen de referente progresista internacional, para Lula, que después de España pasará por Alemania y Portugal en misión comercial, supone enfriar la visita a Washington, anunciada el año pasado. Las relaciones con Trump son tensas y Lula afronta este año una nueva elección presidencial contra uno de los hijos de Bolsonaro, menos alejado en las encuestas de lo que podría esperarse tras el descalabro de su padre.

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