El Covid antes del Covid: cómo es la investigación italiana que podría cambiar la cronología y la historia de la pandemia

Antes de que en febrero de 2020 se detectara el primer caso italiano de transmisión local de Covid-19 en Codogno (Lombardía), mucho antes de que la señalética de los hospitales llamara por su nombre al mal pandémico, el coronavirus habría circulado por Italia, anónimo y letal.

Angela Giuffrida

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El Ministerio Público italiano está examinando nuevas y numerosas pruebas que sugieren la propagación del coronavirus en el país semanas antes de que se detectara oficialmente el primer caso de transmisión local. En tanto, la Justicia penal continúa por otras vías sus investigaciones sobre hechos y responsabilidades culpables sobre el brote más letal de Europa continental.

Abogados que representan a colectivos de familias víctimas de Covid-19, sostienen que la evidencia es incontrovertible. Al menos, una prueba fehaciente lo es. El registro del ingreso hospitalario de un hombre de unos 50 años cuya historia clínica detalla los síntomas y análisis de laboratorio de la evolución de una neumonía bilateral lo llevó a la muerte. Era enero de 2020 en la ciudad de Bérgamo, al norte de Italia y capital de la provincia homónima. Toda la rica región industrial de Lombardía, cuya capital es Milán y cuyas relaciones empresariales y comerciales con China son 'carnales', fue la más severamente afectada durante la primera ola de la pandemia y un a de las más castigadas del mundo. La investigación, dicen los letrados que patrocinan a sobrevivientes que perdieron a sus familiares, “podría cambiar el cronograma de la pandemia”.

“Un primer impacto observable como resultado de esta negligencia culpable que estamos determinando es que se podrían haber evitado muchas muertes”, dice Consuelo Locati, que representa familias querellantes en dos procesos judiciales. “Y si esta decisión fue informada, fue la elección que hicieron los que están arriba, los que mandan, si fue la manifestación de una voluntad política, esto significaría que los políticos mataron más gente que el virus”.

Según los registros médicos y de la autoridades sanitarias consultados por The Guardian, estos casos ocurrían en Italia mucho antes de que se reconociera el primero que se admitió que era de transmisión local. Fue en la ciudad de Codogno, en la provincia de Lodi de la región de Lombardía, al sur de la ciudad de Milán, capital de la moda y el diseño.

Antes del caso Codogno, dos turistas chinos procedentes de Wuhan, la extensa capital de la provincia de Hubei, ubicada en China central, donde se encuentra el laboratorio al que se le atribuye el origen de la pandemia, que llegaron a Milán el 23 de enero antes de ser hospitalizados en Roma una semana después, habían sido los únicos pacientes confirmados de Covid-19 en Italia.

Italia fue el primer país del mundo occidental en ser golpeado por la pandemia y tiene el mayor número de muertes relacionadas con Covid (127.649 hasta el domingo) de la Unión Europea, y el más alto en Europa después de Gran Bretaña.

En el momento del diagnóstico en Codogno, las pruebas de coronavirus eran solo para aquellas personas que habían viajado a China dentro de los 14 días anteriores al momento en que se había efectuado el registro de los síntomas iniciales. Sin embargo, según las directrices publicadas por el Ministerio de Sanidad, el 22 de enero de 2020, también se suponía que las pruebas debían realizarse en las personas “con un curso clínico inusual e inesperado, especialmente si seguían un deterioro abrupto a pesar de los tratamientos adecuados, independientemente de su lugar de residencia o historial de viajes”.

El paciente de Bérgamo había desarrollado síntomas de “tos, con fiebre” días antes de ser ingresado en el hospital de la localidad de Seriate, según consta en la historia clínica. Una tomografía computarizada de los pulmones del paciente mostró que “el pulmón izquierdo tenía un engrosamiento parenquimatoso sombreado que parecía vidrio esmerilado”. Los resultados de la exploración reflejaron las características de Covid-19 en pacientes que tenían evidencia clínica o radiológica de neumonía.

Los fiscales de Bérgamo ahora deberán verificar si se realizó una prueba de Covid-19 en el paciente, como parte de sus investigaciones sobre negligencia criminal por parte de las autoridades italianas en el manejo de la pandemia. Si no se realizó una prueba, deberán establecer si la autoridad de salud local violó las pautas pandémicas especificadas por el Ministerio de Salud.

Cinco funcionarios encargados de gestionar el sistema de salud en la región de Lombardía y un exdirector del Ministerio de Salud, que están siendo investigados por los fiscales, han negado haber actuado indebidamente.

Las nuevas pruebas también se presentarán en el tribunal civil de Roma, el jueves, en la primera audiencia de un caso presentado por el mismo grupo de familias que reclaman la compensación de U$S 138 millones por parte del gobierno italiano.

Locati aseveró que está convencida de que la evidencia reunida hasta ahora representa "una prueba sólida de negligencia sistémica".

“Y (los registros médicos) muestran cómo el coronavirus podría haberse propagado sin ser detectado durante meses en Italia debido al incumplimiento de las directrices sobre vigilancia epidemiológica”, agregó.

Al comienzo del reconocimiento de la pandemia en Italia, los médicos dijeron que creían que el virus había estado circulando en el país durante semanas antes de que fuera detectado oficialmente. Algunos médicos en Lombardía, con mucho la región más afectada, informaron haber visto pacientes con casos de “neumonía extraña” desde 2019.

Annalisa Malara, anestesista en el hospital Codogno, insistió para que Mattia Maestri, el hombre de 38 años de muy buena salud que se hizo conocido como el “paciente uno” de Italia, se sometiera a una prueba de Covid después de ver imágenes de sus pulmones el 20 de febrero de 2020. A Maestri no se le hizo la prueba antes de esa fecha, ya que no había viajado a China previamente a enfermarse. Su diagnóstico de Covid-19 se confirmó el 21 de febrero de 2020. 

Traducción de Alfredo Grieco y Bavio

AGB

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