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Opinión

Cancha chica del fútbol, cancha grande de la realidad: una trampa electoral en Santa Fe

En Santa Fe está en discusión una reforma electoral a un año de la aplicación de la nueva Constitución provincial.

Carlos del Frade

29 de julio de 2026 11:42 h

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Cancha chica del fútbol, cancha grande de la realidad.

Si de manera simultánea se llenaran los estadios de Central, Ñuls, Colón y Unión, alrededor de 150 mil personas estarían protagonizando un momento de la historia. Imposible gambetear semejante convocatoria.

Sin embargo, a 43 años de la recuperación democrática y a menos de uno de la reforma de la Constitución de la provincia de Santa Fe en la que quedó marcada la necesidad de la representación de las minorías a través de la proporcionalidad y no el de la gobernabilidad, esa enorme cantidad de personas no serían tenidas en cuenta a la hora de votar.

Serían invisibles, etéreas y su expresión política desechada, ignorada.

Una fenomenal proscripción.

Le llaman “reforma electoral”.

En realidad es una trampa a la voluntad popular, una trampa a la democracia.

En 1962, en medio de repetidos golpes de Estado, la anterior Constitución sostenía la necesidad de respetar el principio de gobernabilidad. Que la fórmula triunfadora tuviera la mayoría legislativa. Eso se dejó de lado con la nueva carta magna santafesina del año 2025.

Sin embargo, el PUS (Partido Único Santafesino), la unidad estructural de la UCR, el PJ, el PS, el PRO y asociados, pretenden que los votos se cuenten de acuerdo al padrón y no según los verdaderos y emitidos y que el porcentaje mínimo sea del 5 por ciento, es decir cerca de 150 mil votos, aquella cantidad de santafesinas y santafesinos que completarían los estadios de Central, Ñuls, Colón y Unión al mismo tiempo.

Concentración de poder político, ajenidad a lo que sucede electoralmente en casi todas las provincias argentinas donde los porcentajes se toman desde los votos válidos emitidos y un piso alevoso que saltaría del 3 por ciento actual al 5 por ciento.

Democracia de baja intensidad, finita, sin representación de minorías. Una democracia cada vez menos democrática. De allí que más que reforma electoral sea una trampa.

Con el argumento de no darle lugar a aventureros de la política o propuestas que no quieren gobernar, ideas de la profundidad de un charco, los sectores que siguen creyendo en la política como herramienta de transformación a favor de las mayorías y no como la gerencia de los intereses de los grupos económicos dominantes, regionales y multinacionales, quedarían sin representación en la legislatura de Santa Fe.

Ya no se hablaría de la flagrante contradicción de generar exportaciones por 16 mil millones de dólares y al mismo tiempo sumar personas empobrecidas hasta trepar a la cifra de 600 mil solamente entre el Gran Santa Fe y el Gran Rosario.

O que el porcentaje del presupuesto para salud mental sea del 0,02 por ciento del total, mientras que los suicidios casi llegan a duplicar los homicidios en el último año.

De allí que tampoco en los partidos del PUS aparezca una sola mención al financiamiento de la política, la necesidad de terminar con los aportes de las grandes empresas que son las agroexportadoras, las mismas que siempre terminan beneficiadas con las obras públicas pagando casi nada en términos de gravámenes provinciales aunque facturan miles de dólares por minuto.

Desde el Frente Amplio por la Soberanía proponemos la eliminación del piso proscriptivo y la auditoría del financiamiento de cada propuesta electoral, entre otras diferencias profundas con las fuerzas del régimen de la resignación.

La única manera de devolverle el carácter transformador a la política es respetando a las minorías, democratizar la democracia y rechazar intentos burdos de concentración de poder que únicamente benefician a corrientes más relacionadas con el neofascismo que con una sociedad más humana e inclusiva.

Por eso no a la reforma electoral del PUS que no es reforma, es una trampa.

Una trampa tan grande como las canchas de Central, Ñuls, Colón y Unión llenas y que sea ignorada semejante movilización popular.

*El autor es presidente del bloque de diputados provinciales del Frente Amplio por la Soberanía en Santa Fe, periodista de investigación y escritor.

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