Alberto Fernández buscó levantar su perfil regional y pidió “terminar con los bloqueos” a Cuba y Venezuela

Fernández, junto a Cafiero y Zapatero, durante su discurso en el cierre del seminario que organizó la Celac en el CCK

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Corrido de la coyuntura política diaria tras el desembarco de Sergio Massa como ministro de Economía, Alberto Fernández buscó levantar su perfil regional, apalancado por su rol de presidente pro témpore de la Celac. En el marco de un seminario de la alianza continental en el Centro Cultural Kirchner en el que se pidió por su “institucionalización”, el mandatario pidió este jueves por el “desbloqueo” de Cuba y Venezuela por parte de Estados Unidos, país que no está en el grupo latinoamericano, donde tampoco está Brasil por decisión de Jair Bolsonaro.

“Los bloqueos tienen que terminarse en este continente. Tenemos dos países bloqueados y eso es imperdonable”, dijo Fernández al cerrar el panel “Unidad en la diversidad”, que la Celac organizó en el CCK, junto con CAF-Banco de Desarrollo de América Latina, el mismo día en que el ministro de Economía visitó el evento del Council of the Americas en el hotel Alvear. “El bloqueo de Cuba lleva más de seis décadas”, apuntó el mandatario, al recordar la imposibilidad de la isla de exportar vacunas contra el Covid fabricadas por sus propios científicos. “Y ahora Venezuela –agregó–, que esperemos que el bloqueo se termine pronto y que los venezolanos vivan en democracia”. No dijo mucho más, y ahí cerró su breve discurso.

La presencia de Fernández fue la coronación del seminario en el que participaron referentes del progresismo regional, como los ex mandatarios José Mujica (Uruguay), Ernesto Samper (Colombia) y José Luis Rodríguez Zapatero (España). Con los tres, junto con Vinicio Cerezo, ex el presidente de Guatemala, Fernández almorzó en la Casa Rosada.

Más temprano, durante la mañana, los coordinadores nacionales de los 32 países miembros de la Celac discutieron a puertas cerradas en el Palacio San Martín sobre la posible “institucionalización” del grupo. En el cónclave –que tuvo como anfitriones al canciller Santiago Cafiero y al subsecretario de Asuntos Latinoamericanos, Gustavo Pandiani, el coordinador argentino en la Celac– la intención oficial no tuvo aún un avance concreto, según admitió a elDiarioAR una fuente del Palacio San Martín.

“Este es un territorio de paz. Aquí no hay países armados para la guerra. Y esa es una gran ventaja que tenemos y debemos aprovechar. Si a la paz le damos institucionalidad y la ponemos al servicio de la región, tenemos una magnífica oportunidad para que América Latina sea un continente privilegiado”, pidió Fernández en otro momento de su intervención, y habló de la “tragedia” que atravesó la región por la pandemia, así como cuestionó el acceso a las vacunas que tuvieron los países latinoamericanos frente a EE.UU. y Europa. “No sabemos cuántos muertos hubo en la pandemia, pero sí que se llevó entre uno y dos holocaustos”, dijo el mandatario. 

Fernández también cuestionó a EE.UU. por su liderazgo en la OEA. “Sentimos que la OEA no trabajaba para América Latina”, señaló el mandatario para justificar el impulso que quiere darle a la Celac y recordando cuando Andrés Manuel López Obrador, presidente de México le pasó la posta del grupo. AMLO envió un mensaje grabado en video al seminario.

El mandatario argentino también criticó que la titularidad del Banco Interamericano de Desarrollo está en manos del estadounidense Mauricio Claver-Carone, con quien Massa habló personalmente hace dos semanas para apurar el desembolso de un crédito por USD 1.200 millones en favor de la Argentina que están demorados. “El BID dejó de existir como banco para América Latina. Gracias a Dios existe la CAF, que viene a cubrir ese espacio”, concluyó Fernández. De la CAF, que estuvo en el seminario representado por su titular, Sergio Díaz Granados, en Economía esperan el envío de USD 750 millones en créditos.

Mujica, Samper y Zapatero, y el desafío de la Celac

La necesidad más próxima en la institucionalización de la Celac es al menos establecer una secretaría fija y dotarla de ciertos mecanismos internos para “agilizar” la toma de decisiones. La única regla vigente en el grupo es que todas las decisiones se tomen por consenso, por lo que una mínima diferencia que destaque un país miembro pone en riesgo cualquier decisión, desde las más operativas hasta las más políticas. “Hoy somos un alianza, un consorcio de países. No tenemos ni personalidad jurídica”, apuntó en un apartado del seminario la fuente de Cancillería, que sin embargo se mostró expectante por el recorrido de la presidencia pro témpore argentina: “Volvimos a poner en valor la marca”.

El futuro de la Celac recorrió la serie de paneles previos al discurso de Fernández. “No hay integración a la vuelta de la esquina”, azuzó Pepe Mujica cuando le tocó hablar, con su particular mirada, aunque visiblemente cansado. Consideró que ese desafío es un recorrido para “dos o tres generaciones” y apuntó a la necesidad de que en los países se establezca una mirada de largo plazo entre la dirigencia. “Hay que construir institucionalidad, pero los gobiernos son de corto plazo. Están absorbidos por la realidad inmediata que les chupa toda la energía y están preocupados por ganar las próximas elecciones”, señaló el ex dirigente tupamaro, y remató: “Así como estamos no significamos nada en el concierto mundial”. 

Mujica fue de los más aplaudidos por las 750 personas –según los organizadores– que colmaron el auditorio de la Sala Argentina, entre diplomáticos extranjeros, estudiantes del servicio diplomático e invitados especiales, como el ministro de Trabajo, Claudio Moroni, el diputado nacional Eduardo Valdés, muy cercano al Presidente, y el intendente de La Matanza, Fernando Espinoza.

El colombiano Samper consideró que la Celac debe ser un “organismo sombrilla” o “cúpula” para contener a los distintos organismos subregionales que ya existen en Latinoamérica, como el Mercosur o Comunidad Andina. “Tendrá que ser un sistema más dinámico conformado por bloques, porque vamos a un sistema multilateral por bloques: el europeo, el asiático, el africano, pero el latinoamericano no está, porque hoy no estamos unificados como bloque”, se quejó.

Tras bajarse del escenario, en un breve contacto con este medio, Samper defendió el rol de Fernández en el grupo continental e insistió con la necesidad de reflotar la Unasur, organismo caído en desgracia y que tuvo a Néstor Kirchner como secretario general. Eran los tiempos en que Hugo Chávez y Lula da Silva marcaban el pulso del continente. Ese fue uno de los temas que incluso Samper conversó con Cristina Kirchner el miércoles, a quien visitó en su despacho en el Senado. “Cristina es una integracionista como Fernández. La integración no es un tema de color político, ni siquiera dentro del peronismo”, dijo el ex mandatario a elDiarioAR sobre su cónclave privado con la vice.

“Animo a Celac y al presidente Alberto Fernández a que hagan de este momento el momento fundacional de la unión política latinoamericana, cuyo horizonte sea una constitución para Latinoamérica, que dé una ciudadanía plena, y una solidaridad con justicia social e igualdad”, pidió Rodríguez Zapatero, ex mediador en la crisis de Venezuela y mencionado ahora como posible negociador en el proceso de paz colombiano que quiere reactivar Gustavo Petro.

Más allá del pedido expreso de Fernández por el “bloqueo” a Venezuela, la situación actual del régimen chavista no estuvo en agenda de los paneles del seminario de la Celac, aunque en el ingreso al CCK un grupo de “autoconvocados” repartieron panfletos exigiendo la “liberación” del avión venezolano con tripulación iraní “secuestrado en Argentina”

Tras el seminario en el CCK, la agenda próxima del Gobierno en la Celac será organizar en octubre una cumbre entre los cancilleres de todos los países latinoamericanos, y otra con los cancilleres de los países de la Unión Europea. Para fin de año se espera la realización de la reunión de presidentes, con Fernández siendo anfitrión de sus pares de la región. Si aceptan el convite, entonces aquí en Buenos Aires podrían estar el venezolano Nicolás Maduro y el cubano Miguel Díaz-Canel.

MC

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