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El ascenso del empresario en la era Milei

Augusto Marini: entre el conflicto en Blender y la carrera por construir un nuevo imperio de medios y negocios

El empresario junto a su esposa, la modelo e influencer Angie Landaburu.
26 de junio de 2026 16:38 h

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La transmisión se cortó de golpe. Lo que debía ser una emisión habitual de Último aviso, uno de los programas de Blender, terminó el jueves por la noche convertido en una escena inédita para el ecosistema del streaming argentino. Frente a las cámaras, la periodista Fiorella Sargenti interrumpió el programa para denunciar que varios trabajadores habían sido despedidos en medio de un reclamo salarial. “Echaron a muchos de nuestros compañeros por hacer un reclamo vinculado con nuestros salarios y los aumentos”, dijo al aire. “No podemos seguir haciendo el programa así. Hay guardias esperándonos afuera. Si tocan a uno, tocan a todos”. Segundos después, la pantalla se fundió a negro.

Este viernes, el canal difundió un comunicado para fijar su posición sobre el conflicto. “Blender es una empresa que genera trabajo para más de 100 personas, honra sus compromisos y cumple en tiempo y forma con todas sus obligaciones”, sostuvieron oficialmente. Allí aseguró que “un grupo reducido de personas adoptó conductas incompatibles con los valores de la compañía, intentando condicionar el funcionamiento del canal mediante la utilización de su propia pantalla como mecanismo de presión en el marco de una negociación entre las partes”. El texto concluye afirmando que la plataforma “continuará invirtiendo, generando empleo y trabajando para ofrecer cada día mejor contenido a su comunidad”.

Ahora todas las miradas apuntan a Augusto Marini. Con apenas 31 años, se convirtió en uno de los empresarios de mayor crecimiento durante la era libertaria. No es casual: la crisis laboral en Blender estalló en la misma semana en que el Gobierno de Jorge Macri le preadjudicó el gerenciamiento del Canal de la Ciudad, una decisión que generó ruido en el ecosistema mediático. Dueño además de Carajo —el canal de streaming que comparte con Daniel Parisini, el Gordo Dan, convertido en una de las principales usinas digitales del oficialismo—, Marini también comenzó a disputar contratos y licitaciones con el Estado en sectores estratégicos.

Es que el empresario está en un momento de fuerte exposición pública. Durante años cultivó un perfil extremadamente bajo, pero en los últimos meses comenzó a explicar con mayor frecuencia cuál es el proyecto detrás de su holding Cale Group. Su objetivo declarado es que la compañía llegue algún día a cotizar en Wall Street. “Somos un holding de inversión joven. Estamos presentes en ocho sectores industriales, pero nuestro enfoque está en energía, salud, transporte ferroviario, infraestructura y medios. Argentina tiene grandes empresarios jóvenes dedicados a los negocios tecnológicos, pero hay que lograr una convocatoria mayor para la economía real”, había afirmado en su primera entrevista, concedida a Infobae en septiembre de 2024.

La apuesta por los medios nació incluso antes de la llegada de Javier Milei al poder. Según contó el propio Marini en un mensaje publicado en LinkedIn en 2024, la idea comenzó a gestarse en 2021. El primer paso fue Blender, lanzado en mayo de 2022. “Buscamos innovar y transformar constantemente cada industria en la que participamos. Blender conecta con una audiencia joven que no estaba siendo representada. No somos sólo un medio de comunicación; Blender es hoy un movimiento”, escribió. En ese mismo mensaje explicaba que “todas las voces deben tener un espacio en nuestros activos” y anticipaba la aparición de Carajo. La convivencia de ambos proyectos convirtió a Marini en un caso atípico dentro del mapa de medios argentino: un mismo propietario detrás de dos señales que dialogan con públicos y universos políticos prácticamente opuestos.

El mensaje publicado por Marini el día del lanzamiento de Carajo, en 2024.

¿Empresario libertario?

Consciente de que esa dualidad genera interrogantes, en las últimas semanas Marini también salió a responder las preguntas sobre su vínculo con el Gobierno. Aseguró que delegó completamente la conducción editorial de Carajo en el Gordo Dan y negó mantener una relación privilegiada con Javier Milei o con Santiago Caputo. “A Milei lo vi una sola vez, cuando fue a dar una entrevista. Fue un saludo institucional. Lo esperé en la puerta, le di la mano y me fui”, afirmó en diálogo con Giselle Leclercq en Perfil. Sobre el principal asesor presidencial fue todavía más categórico: “Ni siquiera tengo su número de teléfono”.

Sin embargo, el crecimiento de su holding coincide con una presencia cada vez mayor en negocios donde el Estado ocupa un lugar central. Este mes, trascendió que Motora Argentina SA, otra empresa controlada por Marini, obtuvo un contrato de aproximadamente 3,8 millones de dólares de Trenes Argentinos para reparar treinta formaciones de trocha ancha destinadas a las líneas Roca y Mitre. La contratación se realizó mediante una compulsa abreviada por emergencia ferroviaria y contó con cinco oferentes. En 2024, la misma compañía ya había obtenido otra adjudicación de menor magnitud, cercana a los 350.000 dólares.

Motora Argentina SA, otra empresa controlada por Marini, obtuvo un contrato de aproximadamente 3,8 millones de dólares de Trenes Argentinos para reparar treinta formaciones de trocha ancha destinadas a las líneas Roca y Mitre.

Motora es la antigua filial argentina de la rusa Transmashholding (TMH), adquirida por Marini en 2023 luego de que la empresa decidiera desprenderse de sus activos internacionales tras el inicio de la guerra en Ucrania. El empresario sostiene que vio allí una oportunidad industrial en un mercado con fuerte potencial de crecimiento. “El estado de los trenes en Argentina es un desastre”, explicó recientemente. También rechaza cualquier sospecha de favoritismo y recuerda que el propio Estado mantiene con su empresa una deuda superior a los 5.000 millones de pesos por trabajos ya realizados. “Quiero explicar que no fui beneficiado. Es más, hace cinco meses que el Estado no me paga”, aseguró.

La expansión tampoco termina en el sector ferroviario. A través de René Energy, otra de las compañías del holding, Marini participa de la licitación impulsada por Cammesa para incorporar sistemas de almacenamiento mediante baterías de gran escala al Sistema Argentino de Interconexión. El grupo también controla EG3, la histórica marca de estaciones de servicio, además de inversiones en infraestructura, salud, agroindustria y textiles.

El multiempresario Augusto Marini, financista en las sombras del canal de streaming Blender.

El frente que hoy concentra mayor atención política, sin embargo, es el de los medios públicos. Esta semana, el Gobierno porteño resolvió preadjudicar a Cale Group Media el gerenciamiento técnico, operativo y comercial del Canal de la Ciudad. La empresa ofreció un canon mensual de 50 millones de pesos, muy por encima de los 15 millones presentados por su único competidor, Argentinos Media SA, que además fue objetada por no cumplir con toda la documentación económica exigida en el pliego. Si las impugnaciones previstas en el procedimiento administrativo no prosperan, Marini administrará la señal durante los próximos cinco años.

Nexo misionero

Hijo de Omar Marini, fundador de la marca de alimentos para mascotas Kongo y uno de los empresarios que impulsaron el desarrollo de esa industria en la Argentina, el joven suele presentar su historia como la continuidad de una tradición familiar. Lo cierto es que antes de la emergenica política de Milei, Marini ya había aprendido a moverse cerca de distintos centros de poder político. Uno de los primeros vínculos que cultivó fue con el exgobernador de Misiones, Carlos Rovira.

Según pudo reconstruir elDiarioAR, el empresario y su esposa mantienen desde hace años una relación de cercanía con la familia del mandamás provincial, a quienes conocen de los veranos compartidos en Punta del Este. En ese mismo circuito social también se lo vinculó durante años con el exdiputado Facundo Moyano, con quien supo compartir festejos de Año Nuevo en el balneario uruguayo. Esa red de relaciones terminó abriendo también puertas para los negocios.

A través de AlegraMed, una plataforma de telemedicina impulsada por Cale Group, Marini logró vender servicios al Estado de Misiones. La empresa intentó luego expandir ese mismo modelo hacia sindicatos, obras sociales y empresas de medicina prepaga, aunque sin el mismo éxito. Alejandro Bercovich reconstruyó esa historia en una columna publicada en elDiarioAR en julio de 2024, donde también relató la compra de Motora Argentina y la incorporación de Javier Hibbert, un histórico funcionario ferroviario que atravesó distintas administraciones nacionales antes de sumarse al holding.

Hoy, mientras Cale Group acelera simultáneamente su expansión en distintos rubros, el verdadero interrogante es si estamos frente a un empresario que simplemente supo detectar oportunidades donde otros no las vieron o ante el surgimiento de una nueva generación de hombres de negocios cuya expansión vuelve a demostrar que, incluso en la Argentina que prometió achicar el Estado, el poder político sigue siendo un activo demasiado valioso como para ignorarlo.

PL/CRM

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