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Negociaciones ante la votación en el Senado

Bullrich sale a buscar los votos de la oposición para aprobar la reforma laboral mientras crece la presión sindical

Bullrich conduce la estrategia oficialista en el Senado.

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El Gobierno empieza a jugar este miércoles una de sus cartas decisivas para intentar sancionar la reforma laboral en febrero. La jefa del bloque de senadores de La Libertad Avanza, Patricia Bullrich, encabeza una cumbre con referentes de la oposición aliada en el Senado, en busca de los votos que el oficialismo todavía no tiene asegurados para avanzar con el proyecto de “Modernización Laboral” durante las sesiones extraordinarias.

Bullrich iniciará una ronda de reuniones virtuales y contactos directos con los principales jefes de bloque y senadores clave del radicalismo, el PRO y fuerzas provinciales. Entre los interlocutores centrales figura Eduardo Vischi, jefe del bloque de la UCR en la Cámara alta, quien ya transmitió la disposición del radicalismo a discutir la iniciativa, aunque con pedidos de cambios en puntos sensibles del articulado.

También están en la agenda de Bullrich los senadores del PRO encabezados por Martín Goerling Lara, además de representantes de bloques provinciales que suelen moverse en sintonía con sus gobernadores. Entre ellos aparecen Carlos “Camau” Espínola (Unidad Federal), con peso en Corrientes; la salteña Flavia Royón, cercana al gobernador Gustavo Sáenz; y legisladores de espacios como Provincias Unidas y fuerzas patagónicas, cuyos votos resultan clave en un Senado fragmentado.

El objetivo inmediato del oficialismo es asegurar el número para habilitar el debate en el recinto (la llave es de 37, cuando los votos asegurados que tiene hoy el oficialismo es de 21) y encaminar una sesión en la primera quincena de febrero. elDiarioAR supo que se habla del 11 o 12 del mes próximo. En la Casa Rosada admiten que el acompañamiento de estos bloques no será automático y que la negociación combina demandas políticas, reclamos técnicos sobre la letra de la ley y pedidos vinculados al reparto de recursos. “Hay más moderación que optimismo”, dijo un vocero libertario.

En paralelo a las gestiones de Bullrich en el Congreso, el ministro del Interior, Diego Santilli, continúa con la rosca territorial con los gobernadores. Esta semana aún tiene pendiente viajar a Corrientes y Misiones para reunirse con Juan Pablo Valdés y Hugo Passalacqua. Si esos respaldos se concretan, el Gobierno pasaría a contar con el aval político de diez mandatarios provinciales.

Uno de los apoyos ya asegurados es el del gobernador de Salta, Gustavo Sáenz, que en las últimas horas reunió a los diputados y senadores nacionales que le responden y los comprometió a votar la reforma laboral. Sin embargo, dejó explícito que el acompañamiento tiene condiciones. “Salta no va a resignar fondos ni obras estratégicas”, advirtió, en una señal clara de que los votos estarán atados a la continuidad de recursos nacionales y proyectos de infraestructura. Los cambios de Ganancias que introduce el proyecto de ley es uno de los puntos cuestionados por las provincias.

Los gremios hacen su juego

Mientras el oficialismo acelera las negociaciones parlamentarias, del otro lado crece la presión sindical. Este miércoles por la tarde, el secretario general de la UOM, Abel Furlán, volverá a recibir en la sede del gremio metalúrgico a más de una veintena de sindicatos de la CGT que reclaman una postura más dura frente a la reforma laboral. Entre ellos estarán Luz y Fuerza, Aceiteros, pilotos, aeronáuticos, ceramistas, gráficos y viales, además de ATE, que impulsa un paro nacional de estatales el día en que el Senado trate el proyecto.

La movida profundiza las tensiones internas en la central obrera. Mientras el triunvirato cegetista apuesta a frenar o morigerar la reforma a través de negociaciones informales con gobernadores y legisladores, los gremios más combativos presionan por una estrategia de confrontación abierta y medidas de fuerza.

La izquierda sindical y política también empieza a mover fichas. Organizaciones “clasistas” convocaron a un plenario para el 2 de febrero en Parque Lezama, con la consigna de construir una “gran respuesta obrera y popular” contra la iniciativa oficial. La diputada del Frente de Izquierda Unidad Romina Del Plá calificó la reforma como “una topadora contra conquistas históricas” y cuestionó a la conducción de la CGT por su estrategia de diálogo con el Gobierno.

Con información de agencia NA

MC

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