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Violencia en la campaña

El Gobierno descarta reforzar la seguridad de Milei y aprovecha los incidentes para desviar el caso Spagnuolo

Javier Milei junto a José Luis Espert y a su hermana Karina.

Pedro Lacour

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En la Casa Rosada no hubo crisis el día después de los piedrazos en Lomas de Zamora. Pese a que la escena del mandatario parado en la caja de una camioneta y a tiro de piedra abrió un debate inevitable sobre la custodia presidencial, en Olivos se optó por procesar el episodio como oportunidad y no como falla. Javier Milei transmitió a sus ministros que “se agranda en la adversidad” y ordenó redoblar la campaña en vez de revisar responsabilidades. Según pudo saber elDiarioAR, no se reforzará la seguridad presidencial ni habrá cambios en la custodia.

Apenas 24 horas después, sin embargo, la tensión volvió a sentirse en la calle. Karina Milei viajó a Corrientes junto a Martín Menem para cerrar la campaña libertaria de cara a las elecciones provinciales y también enfrentó repudios. Durante la caminata por la peatonal céntrica, la custodia debió desplegar los maletines de seguridad de la Policía Federal para contener los abucheos contra la secretaria general de la Presidencia, en medio del escándalo por las sospechas de coimas que aún sacude al Gobierno.

Milei este miércoles en su caravana por Lomas de Zamora, antes de interrumpirla por inicidentes.

El operativo que protegió al Presidente el miércoles había sido mucho más reducido que los despliegues habituales. La orden de servicio enviada por la Casa Militar al Ministerio de Seguridad bonaerense llegó recién a las 21 del martes, con un pedido de apenas cuatro unidades antidisturbios y 12 motos. La Bonaerense aportó dos móviles a 200 metros de la caravana y 18 motos que escoltaron la entrada y salida del Presidente. En paralelo, desde Nación se había dispuesto un escuadrón de Gendarmería de 110 efectivos, cuatro unidades de la Policía Federal, 20 policías de civil y agentes especiales de Sniper y del GEOF.

De todos modos, no alcanzó: apenas iniciada la actividad, Milei y su comitiva quedaron a tiro de piedra, rodeados por insultos y hostilidad. En diálogo con Urbana Play, Javier Alonso, ministro de Seguridad en el gobierno de Axel Kicillof, repudió la violencia pero consideró la cobertura deficiente. Ordenó reforzar con 50 efectivos provinciales adicionales y fue tajante: “Era una locura cuando vimos lo que iban a hacer. No lo cuidaron al Presidente”.

El presidente Javier Milei y su hermana Karina encabezaron una caravana por Lomas de Zamora. Allí negó los dichos de Diego Spagnuolo y aseguró que lo llevará a la justicia.

La precariedad de anteayer contrastó con la sobreactuación de los operativos previos. El de Córdoba, por ejemplo, donde la Derecha Fest convocó a casi 170 efectivos federales, o el de La Plata, donde se clausuraron nueve manzanas durante todo un día en el marco del Congreso Libertario de junio. En Lomas, en cambio, el Presidente se mostró vulnerable en territorio adverso, con un clima hostil previsible.

Ese contexto no fue casual. La consigna que encabezaba la caravana —“Kirchnerismo nunca más”— funcionó como grito de guerra y condensó la lógica con la que el oficialismo encara las elecciones bonaerenses del 7 de septiembre: terminar con el peronismo en su propio territorio. A eso se sumaba la mochila del caso Spagnuolo, el escándalo por los audios del exfuncionario de la Agencia Nacional de Discapacidad (Andis) que involucran a Karina Milei y a su mano derecha, Eduardo “Lule” Menem, en un supuesto circuito de coimas. El acto buscaba precisamente cambiar de eje y reinstalar al Presidente en el rol de víctima de la violencia política.

Diego Spagnuolo, Eduardo "Lule" Menem, Karina Milei y Martín Menem.

“Provocar y cobrar”

Pese a la magnitud del incidente y a la exposición del propio jefe de Estado, en Balcarce 50 no hubo sobresaltos internos. Milei prefirió capitalizar la secuencia como parte de su relato. En un chat enviado a su gabinete se mostró animado: dijo que nada lo intimidaba, recordó su paso por canchas del ascenso donde estuvo “bajo lluvia de piedras” y aseguró que la agresión lo había llenado de ganas de “salir a la cancha”. Horas más tarde, en público, en el CICyP, habló de un “grupejo violento” y conectó el episodio con la narrativa de la casta y los privilegios. La lógica fue clara: pasar del escándalo interno a la amenaza externa.

En Lomas se repitió una dinámica que en el oficialismo conocen como “provocar y cobrar”: buscar el choque con la oposición para luego capitalizar el repudio. La agresión también permitió, al menos por unas horas, correr el foco del caso Spagnuolo. “Obvio que nos beneficia”, repitieron en el oficialismo, apostando a que el episodio refuerce la figura de Milei acosado por un peronismo hostil.

La foto publicada por Milei y Adorni es verdadera. La imagen fue tomada por el fotógrafo Juan Mabromata de la AFP, medio que, junto a Chequeado, coordina la alianza Reverso

El miércoles el propio Presidente difundió desde Olivos una foto con su hermana y José Luis Espert, como prueba de vida y gesto de unidad. Interpretaron que el saldo político fue más valioso que el costo de la improvisada retirada: el Gobierno se ocupó de instalar la idea de que Milei “se agranda en la adversidad”.

Este jueves se conoció la identidad de los supuestos agresores. Hubo dos detenidos: uno liberado a las pocas horas y otro, un joven de 22 años, que quedó a disposición de la Justicia Federal acusado de haber arrojado una piedra contra la comitiva presidencial. Fuentes oficiales confirmaron que habían sido identificados en videos y testimonios del lugar. La Casa Rosada utilizó esos datos para reforzar el relato de un ataque político organizado. Quedará por ver el resultado de esa estrategia.

PL/MC

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