La construcción de un frente anti Milei
Muchos candidatos y ni una PASO: cómo se prepara el peronismo para dirimir quién será el elegido para el 2027
Un fantasma recorre el peronismo: que el Gobierno elimine las PASO y los deje sin herramienta para ordenar sus mil internas. Encerrada en San José 1111, Cristina Fernández de Kirchner sabe que, esta vez, no hay dedo que ordene la candidatura presidencial de 2027. Habrá muchos candidatos –aunque aún espera que Axel Kicillof levante el teléfono y la llame– y el desafío será definir un mecanismo alternativo lo suficientemente amplio que permita resolver, sin sangre, quien fungirá como alternativa a Javier Milei.
“Hay que construir un gran frente nacional como hizo Brasil”, le comentó Miguel Ángel Pichetto a CFK en febrero, cuando ambos dirigentes peronistas se reunieron en el departamento de la ex presidenta, donde cumple prisión domiciliaria, luego de 10 años de no verse las caras. La presidenta del PJ coincide con Pichetto, cree que hay que sumar voluntades, ya sea la del ex candidato a vice de Mauricio Macri, o la de Guillermo Moreno o quien sea que quiera formar parte de un frente anti Milei. Pero primero, advierte, hay que ordenar dos temas: definir una alianza estratégica en el Congreso con aquellos que quieran formar parte del frente y, luego, establecer un mecanismo de resolución de candidaturas.
El primer punto es algo que la ex presidenta viene repitiendo desde el año pasado, en diálogo con varios interlocutores: “El Congreso es el lugar donde hacerle frente a Milei”, insiste, desde antes de las elecciones de octubre. Originalmente el mensaje dialogaba con la pelea por la decisión de Kicillof de desdoblar las elecciones: CFK sostenía que era imprescindible hacer una buena elección en Provincia de Buenos Aires para sumar más diputados nacionales en contra de Milei y que, un desdoblamiento, llevaría a una derrota.
Ahora, en cambio, lo sostiene de cara a la construcción de un gran armado nacional. “Hay que construir una alianza parlamentaria de cara a la sociedad”, explica un dirigente de La Cámpora que tiene diálogo cotidiano con la ex presidenta. Es decir: coordinar junto a Pichetto y Nicolás Massot –que están por lanzar un nuevo espacio de centro, junto a Emilio Monzó (otro ex macrista), dentro de un par de semanas– y todos los diputados que quieran sumarse al frente a Milei una misma postura frente a las leyes del Ejecutivo.
La incógnita es qué pasará con los gobernadores peronistas que vienen de votar la reforma laboral y funcionan como aliados claves del Gobierno. Algunos, como la propia CFK, sostienen que hay que ser pragmáticos y esperar a que se alineen con el resto de la oposición y, ahí sí, abrazar a los heridos y disidentes. Otros, en cambio, sostienen que el apoyo a la reforma laboral fue un punto de no retorno: “Quien votó la reforma laboral traicionó el dogma del peronismo. No tiene retorno, no me interesan como interlocutores”, zanjó una dirigente de peso en el ecosistema cristinista.
Si el primer paso es unificar posturas en el Congreso, el segundo es fijar un mecanismo para dirimir la competencia interna. Es clave. En el panperonismo están convencidos de que Milei tendrá el número para eliminar las PASO y, si bien trabajarán para evitarlo, los interlocutores de cada tribu ya comenzaron a discutir herramientas para dirimir la interna. Se habla de internas abiertas y cerradas, de encuestas y acuerdos de cúpulas: todas las opciones están sobre la mesa, pero el tiempo corre y dominan las ansiedades.
“La discusión tiene que resolverse este año, ya. Parece que falta mucho, pero arranca el Mundial y no podemos resolver toda la discusión a fin de año mientras estamos negociando el Presupuesto”, advierte una referenta del peronismo bonaerense. Al temor de que Milei tendrá el número, con ayuda del radicalismo y los gobernadores del Norte, de eliminar las PASO se suma otra preocupación: los rumores de que Milei intentará adelantar las elecciones para el primer semestre de 2027.
Kicillof, entre la disputa bonaerense y el despegue nacional
El gobernador cumplió con cada uno de los hitos independentistas que se impuso –divorcio de CFK, desdoblamiento de las elecciones, presidencia del PJ bonaerense– y ahora solo le queda un paso: dar inicio a su campaña nacional para disputarle a Milei la presidencia en 2027. Tiene planeadas para la próxima semana dos actividades, una el martes en La Plata, con el lanzamiento del Centro de Estudios Derecho al Futuro, y otra el miércoles en la Ciudad de Buenos Aires, con un plenario del Movimiento Derecho al Futuro, la agrupación que lidera y que quiere instalar en todas las provincias del país. El 2 de abril, además, tiene planeado viajar a Tierra del Fuego por el Día del Veterano y los caídos en la Guerra de Malvinas.
El gobernador es el único de los candidatos del peronismo que se mueve como presidenciable. El primer guiño lo dio en la apertura de sesiones ordinarias en la Legislatura bonaerense, hace un par de semanas, en donde habló de construir una alternativa nacional. Nunca dijo, sin embargo, las palabras mágicas: quiero ser presidente. Una omisión que varios gobernadores, que le demandan que “active” el armado federal, le reclaman: “Le falta cintura política, está estancado”, se queja un legislador peronista de una provincia norteña, que está a la expectativa de que el gobernador bonaerense empiece a instalar su candidatura en el interior.
En el armado kicillofista hacen oídos sordos y advierten que, haga lo que haga, el gobernador bonaerense recibirá críticas desde todas las terminales del panperonismo. “No van a querer nunca que tenga autonomía absoluta. Acá lo importante es que pueda interpelar al electorado, que puede resetearse como candidato por fuera del kirchnerismo. Hay un problema de representación grave en el peronismo, y eso es lo que hay que resolver. El resto se va a ordenar cuando vean que mide bien en las encuestas”, reflexiona, zen, un funcionario kicillofista.
En el MDF coinciden con Fernández de Kirchner en que lo más probable es que no haya PASO y la prioridad es definir un mecanismo interno para dirimir las candidaturas. No solo para la presidencial –que esperan que haya candidato del camporismo, uno del massismo y otro del resto de las fuerzas opositoras que Kicillof aspira a sumar al armado–, sino también para la gobernación de PBA. Ya hay varios candidatos que empezaron a recorrer la Provincia con el traje de candidatos en la última semana –como Mayra Mendoza o Federico Otermín– y hay otros que se lanzarán la que viene, como la intendenta de Moreno, Mariel Fernández.
Kicillof aspira a tener su propio candidato. Necesita tenerlo para dar, más arriba, la disputa presidencial. Pero todavía no tiene definido el nombre, aunque hay varios que ya circulan, como Gabriel Katopodis o Julio Alak. “Que Axel tenga un candidato a gobernador es clave para marcar su autonomía, su marca propia”, explica un dirigente del MDF.
Antes de llegar a los nombres habrá otra pelea, sin embargo. Un deja vu de la guerra interna bonaerense de 2025: la discusión sobre el desdoblamiento. Los intendentes y un importante sector del MDF están presionando para adelantar la elección a gobernador, yendo en contra de la estrategia del cristinismo (que todavía sostiene que la derrota electoral de octubre fue consecuencia del desdoblamiento).
Kicillof aún no tomó una decisión, pero la está analizando. Y tome la decisión que tome desatará una nueva guerra interna.
MCM/MG