El mapa del FdT

Cristina abre el juego y genera una línea de diálogo con la “mesa chica” de la CGT

Gerardo Martínez, Antonio Caló y Héctor Daer, durante un encuentro de la CGT

Primero fue el turno de Héctor Daer. Luego llegó el momento de abrir el juego a otros referentes. Tras recibir, 24 horas después de su charla con el economista Carlos Melconián, al dirigente de Sanidad que es, además, uno de los triunviros de la CGT, Cristina Kirchner abrió su agenda y extendió el diálogo directo a otros integrantes de la “mesa chica” cegetista.

El contacto entre la vicepresidente y referentes de la CGT se produjo en una semana particular: el martes, la “mesa chica” de la central se reunió en UPCN y analizó, con preocupación, el momento político y económico del oficialismo. Hubo alertas sobre el efecto de la interna del Frente de Todos (FdT), y la necesidad de dar señales de respaldo al Gobierno como frente político, no a un sector.

Ocurre, además, antes de la reunión de la “mesa ampliada” convocada para la tarde del jueves donde se terminará de definir una agenda de movilizaciones, en el marco de una situación crítica en materia económica y mientras aparecen, sobre la mesa, varias cuestiones de debate: desde el Salario Básico Universal (SBU), que propuso discutir Cristina, al planteo de un bono para los trabajadores formales, además de discusiones en torno a la reapertura de las paritarias. Sobre los dos aspectos, la CGT tiene postura tomada: no es partidaria del SBU y prefiere, como ya ocurrió durante negociaciones con la UIA y con el saliente ministro Martín Guzmán, priorizar las paritarias en vez de subas fijas.

En CGT, uno de los sectores sobre los que se recostó Alberto Fernández -en parte, porque tenía una tensión histórica con Cristina-, hay malestar con la Casa Rosada, a partir de los frentes críticos como la inflación, pero a su vez emiten señales de que hay que abroquelarse en torno a los dos Fernández, el Presidente y la vice, para darle músculo a un Gobierno que atraviesa un momento especialmente crítico por la presión devaluatoria.

El diálogo de la vicepresidente con parte de la CGT involucró, según supo elDiarioAr, a Andrés Rodríguez de UPCN, José Luis Lingeri (OSBA) y Gerardo Martínez de UOCRA. Este último, que es representate cegetista en la OIT, viajó hace semanas al plenario anual de esa entidad, y compartió comitiva con Daniel Funes de Rioja, delegado de UIA, y la senadora Juliana Di Tulio, presidenta del bloque de Unidad Ciudadana.

En el mundo sindical dicen que Martínez, a través de Di Tulio, funcionó como enlace para producir el contacto con la vicepresidenta y la CGT. Asimismo, se indica que fue el secretario general de la UOCRA el que gestionó el diálogo con Cristina que se coronó con un encuentro de la vice con los tres dirigentes este miércole en total hermetismo.

26 de julio

Este jueves, la “mesa ampliada” de CGT reprogramará la movilización que tenia planeada para el 26 de julio, la fecha de la histórica Marcha de las Antorchas, por la muerte de Eva Perón. En los últimos años, en más de una ocasión, sectores de CGT coincidieron con el Movimiento Evita en una caravana desde Desarrollo Social a la sede de la calle Azopardo.

Pero no será el caso. Para evitar que esa movilización se “mezcle” con la que distintas organizaciones sociales, entre ellas la UTEP de Juan Grabois y el Bloque Piquetero de Eduardo Belliboni, para reclamar que el Gobierno impulse el Salario Básico Universal y que tiene como fecha tentativa el 20 de julio. Esa convocatoria se traduce como las críticas de Grabois a la ministra de Economía, Silvina Batakis, por haber planteado que no era el momento para tomar esa medida. Este miércoles, Alberto Fernández recibió a un grupo de dirigentes sociales en Casa Rosada para escuchar los planteos sobre “persecución” a movimientos sociales.

Falta definir, en paralelo, la marcha de la CGT que se convocaría para el mes de agosto, posiblemente el día 7, porque coincide con San Cayetano, el patrono del Trabajo. Algo anticipó Pablo Moyano, otro de los triunviros de CGT -junto a Daer y a Carlos Acuña- que lo juntó a sus críticas a Batakis por hablarle al FMI en vez de hablarle “al pueblo”. No es, sin embargo, el objetivo de la mesa chica de la CGT que quiere hacer una movilización “fuerte”, que involucre a todos los sectores del peronismo y el FdT, como una señal de apoyo al Gobierno.

Moyano, incluso, había avanzado con sectores de la UTEP, en particular Esteban “Gringo” Castro, para hacer una movilización contra los formadores de precios, en una señal de respaldo al gobierno en la lucha contra la inflación. Por lo pronto, la movilización de CGT sería más política: tendría como punto de partida Plaza de Mayo mientras que el punto de llegada sería el Congreso de la Nación.

Ahí hay un detalle recurrente: los dirigentes sindicales quieren surfear la interna entre los Fernández y pedir mensajes de unidad para evitar una crisis política que impacte en el frente económico. En ese plano, la movilización de CGT tendría como objetivo respaldar al Gobierno nacional y en parte para consolidar esa idea, y quizá para que no se interprete que es un respaldo solo a Fernández, los dirigentes cegetistas retomaron el diálogo con la vicepresidente.

“Desde CGT vamos a tender puentes de diálogo entre todos los actores del FDT. Hay que bajar el tono de la interna, porque si no nos rompemos todos. Acá no se salva nadie”, dijo una fuente sindical que estaba al tanto del encuentro programado de la vice con Rodríguez, Martínez y Lingeri.

En su último discurso, en El Calafate, la vice hizo una referencia a los sindicalistas. En un tramo, pidió hablar con datos y sostuvo que “a lo que nos tenemos que acostumbrar los argentinos y las argentinas y las dirigencias sociales, políticas, empresariales, sindicales, sindicales -repitió- es a no hablar de acuerdo a la cara que más me gusta o que más me conviene sino a números concretos”.

Hace quince días, Héctor Daer estuvo reunido a solas con la vice. Lo hizo en la semana previa a que se produzca un momento de tensión entre los Fernández, en torno a un acto por el fallecimiento de Juan Domingo Perón el 8 de julio. Cristina había planificado un acto en Ensenada para ese viernes pero cuando Alberto anunció otro para el mismo día, en CGT, lo reprogramó. Hubo, en medio, idas y vueltas sobre si el acto en la central obrera se haría porque lo habían acordado Fernández y Daer sin consultar al resto de la mesa cegetista.

PI

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