TRIBUNA-OPINIÓN

Ley de Humedales para parar la destrucción

Humedales amenazados por los incendios y el avance urbanístico

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Desde hace más de cincuenta años los humedales están degradados por la explotación que se hace de ellos. Preservarlos resulta vital ya que son un gran repertorio de agua dulce. Los proyectos para protegerlos se vienen debatiendo desde hace diez años. Pero siempre terminan cajoneados. Con el debate de hoy, diputados y diputadas tenemos la oportunidad de hacer historia.

¿Qué está pasando con los humedales?

Están desapareciendo tal como se los conoce. En los últimos 50 años la degradación de los humedales se aceleró por el mal uso que fuimos haciendo en ellos. La especulación económica, el avance de la frontera agropecuaria y forestal, los desarrollos urbanísticos y la megaminería son algunos de los factores de esta destrucción. Eso genera, entre otras afectaciones, inundaciones y sequías porque se pierde el equilibrio natural. Las funciones de los humedales se perjudicaron conforme se rompen los ciclos hídricos, resultado de la falta de regulación de estas actividades y sus prácticas. Un estudio realizado por Naciones Unidas muestra su deterioro a nivel mundial: “El análisis sugiere una disminución en aproximadamente un 35% de las áreas de humedales naturales estudiadas entre 1970 y 2015, con una disminución en la extensión promedio de los humedales en todas las regiones, que llega al 59% en América Latina”. Pero el mal accionar del ser humano se remonta hasta el siglo XVIII, un punto de partida desde el cual el planeta viene perdiendo hasta el 87% de los humedales.

¿Por qué son tan importantes los humedales?

Son un gran reservorio de agua dulce, la puerta de entrada de ésta a los acuíferos, filtran, limpian y reservan el bien más escaso e importante para el desarrollo de la vida. Además, dentro de los humedales, la flora y la fauna se reproducen como en ninguna otra zona natural y, por si todo esto fuera poco, son el ecosistema con mayor capacidad de absorción de carbono, uno de gases de efecto invernadero. Es decir, son los principales aliados contra la crisis climática que atraviesa el planeta.

¿Quiénes destruyen los humedales?

Unos pocos vivos que pretenden apropiarse para sus intereses económicos lo que nos pertenece a todos. El ambiente es un bien común, es de todos, y su regulación alcanza también a lo que hacen los propietarios en sus tierras. 

Nuestro ordenamiento jurídico es claro respecto al ambiente. Hay un deber de prevenir y de reparar. Eso significa que todo daño debe ser recomponer al estado anterior. Nuestra manda constitucional, en el artículo 41, es clara respecto a lo que deben hacer los gobiernos: “Las autoridades proveerán a la protección de este derecho, a la utilización racional de los recursos naturales, a la preservación del patrimonio natural y cultural y de la diversidad biológica, y a la información y educación ambientales”. Y, para que quede más claro, en su tercer párrafo establece que “corresponde a la Nación dictar las normas que contengan los presupuestos mínimos de protección”.

Hace más de 10 años que venimos debatiendo. En 2013 tuvimos la primera sanción del Senado y en 2016 la segunda que impulsó Pino Solanas. Ambas quedaron cajoneadas en Diputados. En 2020 dictaminamos en la comisión que presido, pero volvió a dormir el sueño de los justos en algún cajón de la Cámara baja. Todos y todas sabemos de lo que hablamos cuando decimos Ley de Humedales. La sociedad ya se expresó y está harta de que dilatemos este debate. El sábado desde el puente que une Rosario con Victoria se escuchó ese reclamo una vez más. Este jueves tenemos una gran oportunidad en la Cámara de Diputados para saldar la deuda que el Congreso tiene con la sociedad. Las comisiones de Recursos Naturales, Presupuesto y Agricultura nos reunimos en plenario para debatir el proyecto que más consenso alcanzó en el Congreso de la Nación. Una norma construida a partir de la necesidad de dar respuesta urgente a la depredación que las personas venimos realizando. Es un proyecto de consenso total entre especialistas, científicos de todo el mundo, organizaciones socioambientales, universidades de todo el país y la mayoría de los diputados y diputadas a lo largo de estos diez años que lleva el debate.

Con la oportunidad de hacer historia, marcar un camino de protección de nuestros recursos naturales, cambiemos el rumbo de esta destrucción para construir juntos un país donde el Estado cuide lo que es de todos y todas porque en definitiva sólo así habrá un futuro.

*Leonardo Grosso. Autor del proyecto. Diputado Nacional y presidente de la Comisión de Recursos naturales.

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