CON EL APOYO DEL PAPA

De la mano de expertos italianos, Argentina comienza a discutir cómo arrebatarle los bienes al narcotráfico y al crimen organizado para devolvérselos a la sociedad

Ciotti y Menditto, durante la jornada del Proyecto Bien Restituido. El martes, expusieron además ante unos 150 magistrados y dirigentes.

Luigi Ciotti es sacerdote, italiano, fundador y presidente de la organización Libera, una red de asociaciones de la sociedad civil italiana que lucha contra las mafias en su país. Francesco Menditto es fiscal de la República de Tívoli, Italia. La semana pasada, ambos llegaron a Buenos Aires para promover el Proyecto Bien Restituido, una iniciativa que busca sistematizar en Argentina el castigo económico a las organizaciones criminales, basado en el modelo italiano. Un modelo que tanto Ciotti como Menditto admiten que no es perfecto, que es producto de un arduo proceso que aún no culmina y que, si bien no ha logrado erradicar a las familias mafiosas, la corrupción y el narcotráfico en Italia, tiene en su haber la incautación de 4.000 millones de euros sólo en efectivo, acciones y valores generados por el crimen organizado.

“Las mujeres de la mafia son la verdadera herramienta para sacudir a las organizaciones mafiosas, pero los jueces no lo ven”

“Las mujeres de la mafia son la verdadera herramienta para sacudir a las organizaciones mafiosas, pero los jueces no lo ven”

El modelo se completa con la reutilización social de los bienes incautados: una vez secuestrados a los acusados, inmediatamente se destinan a un uso social sin esperar una condena. Si el acusado es encontrado inocente luego del avance del juicio, el bien le es restituido sin pérdidas para su dueño original, gracias a que fue reutilizado y puesto en valor, aseguró Menditto, quien además de ser fiscal penal, integra el Consejo Directivo de la Agencia Nacional para los Bienes Incautados y Decomisados, el organismo creado en Italia para poner orden y sistematizar la administración y entrega de los bienes incautados a mafiosos y corruptos.

Esta agencia es una de las bases del modelo italiano y no nació de la iniciativa de las autoridades sino de Libera. Se creó por ley en 2010, integrado por representantes de los ministerios de Justicia -en este caso es Menditto-, Economía, Interior y Políticas Sociales, y de la Fiscalía Nacional Antimafia. Tiene un consejo consultivo con miembros de la sociedad civil, los municipios, sindicatos y entidades empresarias.

A los mafiosos, el castigo económico les duele más que la cárcel, aseguran Ciotti y Menditto. “Un bien reutilizado con fines sociales es más importante que una comisaría. La policía es importante. Pero cuando los jóvenes pueden trabajar y ganar honestamente y bien por su trabajo y a través de actividades sociales en el territorio, allí se respira la legalidad y se respira la presencia del Estado”, aseguró Menditto en una entrevista con elDiarioAR.

El fiscal también asegura que la experiencia italiana demuestra que el castigo económico pega más en las mafias que la cárcel. “Estamos convencidos de que la prisión es muy importante, pero si les quitamos el dinero, se vuelven débiles y temerosos”. “La prueba es que en los procesos patrimoniales que se realizan para quitarles el dinero, la mafia pone muy buenos abogados defensores que hacen de todo para evitar el decomiso porque para ellos el decomiso es un daño enorme, mientras que la prisión es temporal, salvo excepciones”.

“El poder de la mafia está fuera de la mafia: en segmentos de la política que hacen negocios y tienen intereses juntos por consenso, los profesionales, abogados, contadores, financistas que colaboran con la mafia”, afirmó Ciotti a este medio “Hoy, en Italia, la mafia mata menos, dispara menos, pero eso no significa que la mafia sea más débil”, aseguró el sacerdote y dirigente social. Ahora, dice, son “gerentes” de sus negocios.

Cómo funciona

En Argentina, Bien Restituido es impulsado por Libera junto a tres organizaciones locales (Fundación Multipolar, el Circolo Giuridico de Argentina y la Asociación Civil por la Igualdad y la Justicia, ACIJ); es financiado por la Delegación de la Unión Europea en Argentina; y busca que la incautación y reasignación social de los bienes del narcotráfico, la trata de personas, la corrupción y otros delitos del crimen organizado se realice de manera inmediata y sistematizada. En Argentina, actualmente, esa asignación queda a discrecionalidad de cada juez.

Es un camino arduo, afirman los italianos, pero es posible si existe el consenso de las fuerzas políticas y de los distintos poderes: Ejecutivo, Legislativo y Judicial. Requiere además, una ley y una reforma que permita la creación de una policía judicial que respondan a los fiscales que investigan.

De unos 30.000 departamentos y terrenos confiscados y con sentencia firme, 20.000 ya están destinados a fines sociales en Italia. Otros 30.000 departamentos, terrenos y villas están en proceso de incautación, explicó Menditto. Se suman unos 12.000 vehículos (automóviles, aviones, veleros, barcos, motos, Ferrari y Porsche) confiscados definitivamente y otros 20.000 incautados en proceso. Además, Italia confiscó de manera permanente unas 3.000 empresas -de bares y supermercados constructoras, inmobiliarias, y hasta una cadena de servicio de limpieza y una compañía portuaria con bienes valuados en 250 millones de euros-, afirmó el fiscal. A la calculadora, se suman los 4.000 millones de euros en efectivo, acciones y valores.

Esos números sonaron como música para los oídos de algunos funcionarios, legisladores e intendentes que escucharon a Ciotti y Menditto durante la última semana. Ambos italianos fueron recibidos por Sergio Massa, Gustavo Béliz y Martín Soria hasta Cristian Ritondo y otros diputados de la oposición-; por el Procurador General de la Nación, Eduardo Casal; y las Abuelas de Plaza de Mayo. Menditto explicó cómo funciona la agencia que administra la incautación de los bienes y su entrega con fines sociales.

¿Qué tipo de uso social se le da a los bienes?

Por ejemplo, recientemente hemos destinado propiedades inmuebles a mujeres víctimas de trata. En Italia, el número de teléfono nacional para que las mujeres víctimas de violencia pidan ayuda es gestionado por una asociación que tiene su sede en una propiedad confiscada. Y nos dimos cuenta de que, por ejemplo, los municipios usan mucho estos bienes confiscados incluso para personas que no tienen vivienda. El Municipio también puede arrendar estos bienes por un período y tener una renta. Pero hay que reutilizar ese resultado económico con fines sociales. También podemos asignar el bien, y esto es muy reciente, directamente a las asociaciones civiles. Y por tanto hay una convocatoria transparente en la que participan.

¿Cómo garantizan que la administración de estos bienes sea transparente y no caiga en la discrecionalidad?

En 2017, hemos establecido de forma clara y transparente cómo la Agencia debe asignar los activos. Así que tenemos reglas muy claras. Primero se consulta a los municipios. Si el municipio donde se encuentra o se incautó el bien lo quiere y tiene un proyecto de uso social del inmueble, se le asigna al municipio. Si no, a la Provincia o al Estado. 

A pesar de los avances, el miedo no ha dejado de ser una variable de la ecuación. “Uno de los problemas que tenemos es que los municipios no siempre quieren los bienes decomisados -explicó Menditto- porque a veces no hay disponibilidad, porque a veces hay zonas de infiltración mafiosa particular donde no hay voluntad de pedir los bienes. Hubo una serie de actos vandálicos contra los bienes. Sin embargo, la sociedad civil y las asociaciones que reutilizan los bienes decomisados, son centinelas del territorio y nunca se rinden, nos han ayudado mucho en esto. Libera no solo nos dio la ley sobre la reutilización de los bienes decomisados, sino que también nos permitió concretarla”, sostuvo el fiscal.

En Buenos Aires

Ciotti y Menditto también disertaron ante jueces y fiscales federales; representantes de sindicatos; cámaras empresarias; la Conferencia Episcopal; Caritas; miembros de las comunidades judía y musulmana; y ONGs. Los acompañó la jueza italiana Paola Di Nicola, de la Casación en Roma, y especialista en el rol de las mujeres en la lucha contra las mafias. En Argentina, los recibió el juez federal Sebastián Casanello.

Ciotti es activista social en Italia desde los 17, incluso antes de ordenarse sacerdote. En 1995 fundó Libera, una red de asociaciones de la sociedad civil que impulsó la ley que finalmente sancionó el Parlamento italiano en 2007 y permitió incautar y dar uso social a los bienes de la mafia de forma inmediata.

Entre las distintas estrategias de Libera en la pelea por el territorio copados por el delito organizado, Ciotti contó que su organización lleva a los jóvenes a las audiencias de los juicios y condenas de los mafiosos para que escuchen y vean de primera mano cómo terminan esos capítulos en los que pierde el crimen organizado.

¿Cómo se convence a una persona de desoír el llamado del crimen organizado cuando nació en la pobreza y ni siquiera un trabajo le garantiza la superación económica? Es lo que se preguntan desde hace años los especialistas en Rosario, Santa Fe, a medida que el narco y la violencia se come la calle y capta a los más jóvenes. Una de las formas centrales que encontró Libera es la reutilización social del patrimonio de la mafia, explicó Ciotti.   

En unos campos confiscados a la mafia en el sur de Italia, la asociación formó cooperativas de trabajo. Tras años de ensayo, prueba y error, hoy producen y venden en los supermercados sus productos con una marca propia reconocida por los italianos: vino, galletas, pastas, mozzarella de búfala. “Este año, la mozzarella de búfala de una de las cooperativas de esta red fue premiada como la mejor en superventas italianas. Entonces son los hechos, la concreción que habla. Necesitamos inundar nuestros territorios con confianza y esperanza. La gente necesita encontrar cosas concretas. De palabras, está cansada”, aseguró Ciotti.

La pandemia trajo otro fenómeno: ante la crisis económica que provocó el Covid-19, la mafia comenzó a comprar hoteles y pizzerías que cerraban porque no podían sostenerse, afirmó el presidente de Libera.

¿Cómo fue el encuentro con los diputados y funcionarios argentinos?

Fui directo. Les dije que hicieran un movimiento, que es urgente abordar estos problemas, que deben asumir sus responsabilidades. Debemos quietarles los bienes a los que están ejerciendo la violencia y actuando ilegalmente, a los que explotan a los demás. Deben ser devueltos al uso social, deben volver al bien del pueblo. Si no, son solo palabras.

Italia también tiene un interés en fomentar el decomiso sistematizado y ordenado en países como Argentina. Menditto contó: “Tenemos escuchas telefónicas donde los líderes de la mafia hablan entre ellos y dicen muy claro que temen las confiscaciones en Italia y que por eso se van al extranjero porque las confiscaciones no se hacen en el extranjero. Y los líderes de la Ndrangheta hoy están por toda Europa, están en varios países extranjeros. Si bien no podemos hablar de investigaciones en curso, buena parte del lavado de dinero de la Ndrangheta y la mafia se está dando en América Latina”.

La Iglesia también se está reorganizando para dar señales fuertes. A los grandes jefes no les importa la excomunión.

Luigi Ciotti.

El Papa

Jorge Bergoglio, quien envió una carta en apoyo al Proyecto Bien Restituido, que se leyó el martes último en la Facultad de Derecho frente a actores de todos los poderes: “Reconozco la importancia de este encuentro y me alegra verlos reunidos para buscar soluciones prácticas que ayuden a reparar el daño que el crimen organizado produce en la sociedad”, dijo el Papa Francisco a los jueces, fiscales y funcionarios reunidos para escuchas a los italianos. Ciotti tiene una excelente relación con el Sumo Pontífice.

¿En qué ha ayudado el Papa en esta lucha?

Su ayuda ha sido excelente. Unos meses después de que el Papa fuera elegido, le pregunté si estaba dispuesto a conocer a mil familiares de las víctimas inocentes de la violencia criminal en las calles. Y el Papa me dijo: “Voy”. Francisco se reunió con ellos y los escuchó. Les agradeció porque muchos de ellos van a las cárceles a llevar la palabra y ocuparse. Transformaron su dolor en compromiso, en testimonio. Después, Francisco se dirigió a los grandes ausentes, a los hombres y mujeres de la mafia: “Arrepiéntanse y cambien. Si no lo hacen, esto se convierte en un infierno”. El fin de la Iglesia es que todos se puedan convertir.

Muchos hombres de la mafia son hombres en apariencia religiosos. ¿Alguna vez evaluó la Iglesia excomulgarlos como un mensaje a toda la sociedad italiana? ¿Qué opina de eso?

No, la excomunión debe tener una función médica, debe ayudar a ser un estímulo, debe ser el último recurso. En el mensaje que el Papa ha enviado para estos días habla de justicia restaurativa. La Iglesia también se está reorganizando para dar señales fuertes. A los grandes jefes no les importa la excomunión. Tienen la idolatría del dinero, se sienten del lado correcto. Se ha creado un grupo de trabajo para proponer que en el derecho canónico, en la doctrina social de la Iglesia, en el catecismo, se explique qué son estos juegos criminales porque no hay nada escrito. Siempre con el fin de trabajar por la conversión.

 

ED

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